miércoles, 8 de septiembre de 2010

Pulpo a la gallega

Finalmente llegó el Gran Día. La Final del Mundial se presentó casi de repente. Cuando abrí mis ojos, estaban los equipos dispuestos para el inicio.

No recordaba nada. Mi última sensación, antes del desmayo, era una profunda tristeza porque perdíamos en cuartos, nuevamente con Alemania como en 2006, pero por 4 goles. Era imposible darlo vuelta. En ese momento, en que la cuarta conquista alemana se estaba consumando, me desvanecí...
Segundos antes del arranque del cotejo final, me doy cuenta de que algo no me cerraba, y empiezo a buscar en los diarios algún indicio de lo que sucedía... ¿Por qué la final era Argentina vs España, si solo nos podíamos cruzar en semis? ¿Cómo hicimos para dar vuelta la historia contra los germanos? Todas estas preguntas me venían a la cabeza como no creyendo lo que estaba viendo.

Resulta ser que el Chile del "Loco" Bielsa le igualó sobre la hora a España y lo relegó a la segunda posición del grupo. Después, La Roja se cargó seguidos a Brasil, Holanda (1 a 0 en el final del suplementario con gol de Iniesta) y a Uruguay con un 3 a 2 que casi va a suplementario. Ese fue el camino recorrido por La Furia de del Bosque para llegar a esta final.
Pero... ¿y Argentina? En el momento que perdí la razón, le anularon el cuarto gol a Alemania por un golpe de puño de Neuer sobre Messi en el área rival, por lo tanto, expulsión del arquero, gol anulado y penal para la Selección (como bien dicta el reglamento). Los alemanes, ya sin cambios, mandaron a Klose al arco. El hattrick de Lio nos llevó directo al milagroso suplementario, donde en el minuto 118 lo liquidó el "Pipita" con una gran definición.
Ya en semis, nos enfrentamos a Paraguay, con "Tata" Martino que venía de dejar en el camino al Portugal de Cristiano Ronaldo y compañía. Partido de ida y vuelta, trabado en el medio, los arqueros casi ni tuvieron que trabajar. Fue 1 a 0 para la Argentina, casi sobre el final, con gol de Masche, que metió un zapatazo (uno de esos que generalmente van a la tribuna) desde fuera del área en el rebote de un corner. Después, tuvimos una breve tormenta de centros paraguayos, que por suerte supimos controlar, al igual que el juego, en los minutos finales.
Sinceramente, no entendía cómo me había perdido todo eso, pero bueno, estaba por arrancar la final y no me la iba a perder.

En el primer tiempo, Argentina dominaba el balón y llegó tempranamente a la primera conquista, de la mano de Lío, con una definición exquisita picándola por sobre el arquero. Pocos minutos más tarde, una habilitación de Tevez lo deja solo a Higuaín, que define, al igual que en un recordado River-Boca, eludiendo al arquero. La Selección de Diego seguía controlando el balón, y luego de una pifia tremenda del arquero español y una corrida fenomenal, el Apache estampa el 3-0 definitivo del primer tiempo, en el cual España tuvo dos tiros en los postes y poco más.
El entretiempo cambió totalmente la actitud de La Roja, que salió decidida a buscar el partido. Argentina perdió el orden y el balón, y los europeos eran una Furia que no dejaba de atacar con peligro el arco argentino. Los postes y Romero jugaron un papel fundamental en que la diferencia siguiera siendo de tres goles. Sin embargo, en una jugada aislada, Messi despatarró, con toda su clase, a cinco jugadores españoles y dejó solo a Di María, que definió como lo pedía la jugada, pero en offside para desgracia del buen futbol. Semejante jugada merecía terminar en gol.
España llegó al descuento, muy merecido por lo producido en el segundo tiempo, y pudo achicar aún mas la diferencia pero los postes le volvieron a decir que no. Y cuando parecía resultado sellado, ocurrió una genialidad de D´Alessandro. Recién ingresado, y faltando solo unos minutos, tiró "la boba" (como le pidió Diego Milito) para sacarse de encima a dos rivales y meter un pase limpio para Heinze que le puso un centrazo al Kun, quien no titubeó y demostró su calidad poniendo la pelota de pique al suelo contra el palo. El 4-1, en la final, era un lujo.

Fue en el momento de la repetición, cuando muestran en cámara lenta la genialidad de Andresito, que caigo en la cuenta de que algo más no estaba bien. El ex River y actual campeón de América con el Inter, no había sido citado al cotejo mundial; en el banco lo veo al Checho, sonriente; en mitad de cancha miran la jugada "el Pupi" y "el Cuchu"....

Ahí, al instante, abro los ojos y me encuentro en un tren, escuchando que en la radio indican que finalizó el amistoso internacional y le ganamos 4 a 1 al actual Campeón del Mundo...

La Copa está en Europa y se quedará allí hasta el 2014. La recuperación está en Argentina y confío, en este momento, en Batista, para encontrarle la vuelta a un equipo lleno de figuras que quieren escribir su nombre en los libros de historia.


Abrazo de gol

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