El encuentro, que tuvo como escenario un Estadio Monumental repleto de almas Rojiblancas, comenzó bastante parejo los primeros minutos, con mucha pelea en el mediocampo, hasta que Funes avisó con un zurdazo al travesaño del tatuado Campestrini, luego de una gran maniobra personal en la que metió dos enganches en el vértice del área chica.
A partir de allí, lejos de ser un partido repleto de acción, River tenía mas la pelota, la hacía circular y generaba las situaciones más peligrosas, como la de Almeyda que se fue por encima del travesaño y las tantas que tuvo Funes para abrir el marcador. En esa primera etapa, el Millo lidiaba con sus imprecisiones de cara al arco rival y con las pérdidas de tiempo en cada puesta en juego del equipo de Alfaro, que lo vivió desde el palco a causa de su expulsión la fecha pasada.
Cerca del final de la primera parte, el Burro casi imprime el 1 en el marcador para el local, que a esa altura ya lo merecía, pero pasó cerquita del palo derecho de la visita.
En la segunda etapa, los del Viaducto salieron un poco más a buscar el partido y casi convierten a causa del único error que cometió Almeyda en el partido, pero el Millo tiene un arquero "ganapartidos" y Juan Pablo tapó un mano a mano increible.
Por la mitad de la segunda etapa, la paciencia de River estaba agotada, tanto en el campo como en la tribuna, por ese gol que no llegaba, y las imprecisiones se hacían cada vez más evidentes. El visitante, que estaba todo el tiempo parado de contra, generaba poco y esto era bien desactivado por Maidana y el Pelado, ambos de excelente actuación, y Ferrero, bien en la marca pero flojo en el pase fino.
Y en ese momento, en el cual la tribuna pedía... "al jugador... que deje la vida por esos colores", y Lito en la radio rogaba por favor que una vez cabecee un jugador de La Banda en el área rival, Ortega metió un centro, de esos que duelen, en las cercanías del punto penal, y el Pumita Funes Mori puso un cabezazo perfecto para el 1 a 0 que sentenciaba un resultado totalmente merecido por lo hecho en el partido.
Finalmente, luego de encontrar el triunfo y con la certeza de que los cambios de Caruso y Lamela no habían dado los resultados esperados, Cappa se decidió a cuidar el partido con la tenencia de la pelota. Sacó a Ortega para que tenga su siempre merecida ovación (más allá de no haber tenido un buen partido, le puso la pelota en la cabeza al Melli) y metió a Ballón para reforzar la mitad de cancha, como solía hacer en el Globo subcampeón, cuando salía Pastore y entraba el Gato Esmerado.
Cuando se terminaba el encuentro, hubo un tumulto en mediocampo y se armó la debacle total, en la cual una serie de hechos bochornosos determinaron las expulsiones de Pereyra en River y... Aguilar en Arsenal (que lindo es ver irse expulsado del Monumental a otro Aguilar)
El final del partido fue tranquilo para River, sin sobresaltos, con Caruso muy inteligente para cuidar la pelota y un fondo y mediocampo que hacía años no se veía tan seguro en el equipo de Núñez.
River volvió a la punta del torneo que comparte con Velez y Estudiantes, aunque este último debe el clásico platense. Con la victoria de Boca contra Olimpo en Bahía Blanca, quedó por esta semana fuera de todo compromiso con la tabla innombrable, sobre los tres ascendidos y el Lobo. Además, se puso a 4 de Tigre, a 6 del Globo, y a 7 de Arsenal y la Acadé.
Luego de un partido que esperamos preocupados, nos emocionamos cuando Carrizo salió vestido con la Banda Roja, nos motivamos con el inicio esperanzador, nos frustramos con el gol que no llegaba, nos asustamos cuando casi nos convierten, enloquecimos y festejamos cuando Funes puso el 1 a 0, nos tranquilizamos cuando manejamos el triunfo con cautela y deliramos cuando se cumplieron los 94 minutos; finalmente, respiramos aliviados cuando vimos esa maldita tabla, la de abajo, y vimos a River, que de a poquito se va alejando del peligro.
Falta mucho, lo sé, falta una eternidad, pero hay aires de renovación y el hincha Millonario hoy siente un arsenal de emociones.
El coco no va a opinar hoy por que no vio el partido. El coco pide disculpas al autor de este blog por no poder regalarle la sabiduria de su opinion.
ResponderEliminarEl asistente del coco