domingo, 24 de octubre de 2010

El Tick-Tack de Ángel

River volvió a empatar y van cinco seguidos. Hace seis que no gana, desde la sexta con Arsenal en el Monumental. Pero lo que más preocupa es el funcionamiento.

Angel no le encuentra la vuelta al equipo. Cambia todo el medio, cambia el fondo (cuando funcionaba bien), cambia arriba... Cambia a mansalva sin sostener una formación dos fechas seguidas y, ahí, está la base del problema.
El tiempo le pasa a Cappa, el reloj hace Tick- Tack y su equipo no tiene Tiki-Tiki. El inconveniente es que el tiempo también le pasa a River, que tiene los días contados, o mejor dicho, los puntos contados.

Fecha 12 en el Monumental contra rival directo. Enfrente, la Academia que venía de dar vuelta el partido contra el Bicho, en una gran actuación del colombiano Gio Moreno. Y River, con una semana bastante movidita con el "Caso Lamela" y "la no-mano de Funes" en el empate contra el Tomba.

El primer tiempo fue de ida y vuelta, con un mediocampo de paso y los equipos totalmente olvidados de marca. Racing fue un poco más, porque Gio estaba inspirado y el mediocampo de River no marcaba ni generaba nada. La soledad de Pavone, hacía que él mismo tuviera que bajar 40 metros para recuperar y autogenerarse situaciones.
La visita pudo abrir el marcador cuando Moreno le puso un pase milimétrico a Bieler, habilitado por la tardía salida de la defensa, pero el delantero la tiró mas cerca del lateral que del arco.
A los 35 de la primera etapa, el mismo colombiano, recibió en el área local y definió bárbaro luego de girar sobre la más que débil resistencia de Arano. En ese momento River despertó, pero no tenía mucho para hacer y se fue al descanso con una desventaja merecida.

En el entretiempo, Ángel se la jugó y metió mano sacando al Burro, de intrascendente actuación, y al Chiche Arano que no podía sacarse de encima la emoción de jugar contra el equipo del cual es hincha. Adentro el Enano y Ferrero, este último ovacionado como si fuera el propio Passarella en sus mejores tiempos.

Buonanotte le inyectó energía al equipo y antes del minuto, luego de poner un derechazo contra el cuerpo de un defensor de Racing, agarró el rebote y metió un zurdazo tremendo contra el palo, imposible para De Olivera, estampando el 1-1.
A partir de allí, fueron diez minutos de furia Riverplatense en los cuales tuvo un par de ocasiones pero luego, el partido se diluyó y cayó en pozo de rendimiento de ambos equipos.

Al finalizar el partido, el equipo se fue al vestuario entre silbidos y los pocos aplausos que bajaban tenían a Carrizo, Ferrero y Pavone como destinatarios.

Es que este River está flojo, apático, no tiene alma desde la lesión del Pelado y encima no gana ni cuando el equipo que está enfrente le tiene un respeto enorme, por historia.
Cappa sigue con ese reloj, que no deja su cuenta regresiva y los silbidos fueron la alarma de que el tiempo se agota. Espero que Ángel encuentre pronto el funcionamiento, porque sino la bomba va a estallar en el Monumental....  Tick-Tack, Tick-Tack.......

Abrazo de gol

lunes, 18 de octubre de 2010

La mano viene mal

La visita de River a Godoy Cruz para cerrar la undécima fecha, me dejó con más dudas que las de Maidana y Román en el fondo.
Es que realmente el Millo no jugó bien, pero tampoco jugó mal. El Tomba no tuvo tampoco el despliegue que lo caracteriza y el mas claro fue Ramirez, aunque estuvo bastante lagunero.

La primera etapa fue para el olvido. Los equipos se regalaban la pelota, no había ideas y todo era muy desprolijo. Hasta que a los 41, en una jugada de las que terminan con algún despeje o en las manos del arquero, Pereyra lo habilitó muy bien al Tanque, que se autogeneró una situación casi perdida y cayéndose estrelló el tiro en el palo. En ese momento iba a aparecer uno de los mas eficaces del partido, Sigali, para llevarse por delante el balón y poner el 1 a 0 para la visita que no había hecho mucho para irse al descanso arriba en el marcador.

Para el arranque de la segunda etapa, Cappa dispuso el ingreso del Burrito en lugar de Pereyra. A raiz de esto, la Banda ganó claridad y estuvo cerca del segundo con un Pavone intratable.
Y otra vez la inocencia volvió a jugarle en contra a este River. De un corner a favor a los 6 minutos, con mas de medio equipo en el punto del penal, Ortega mandó un envío largo y se vino la contra de los mendocinos. Y el equipo de Angel no sabe cortar un contragolpe, no tiene ni idea, en el mano a mano acompaña al jugador hasta que patea, y en los aéreos deja que el balón pique y va al choque perdiendo siempre con los rivales. El mago Ramirez aprovechó esta ventaja del visitante y facturó ante un Carrizo que casi logra desviar el remate.
Sin embargo, River siguió buscando el triunfo. Pavone era su carta mágica y Caruso mostró que está para jugar en la Reserva los últimos veinte minutos. A los 17´, Ortega pone uno de sus centros rectos al área y el Tanque, habilitado por un cabezazo de su eventual colega de ataque (Sigali), define solo contra Torrico.
Con su equipo arriba en el marcador, Cappa se da cuenta que había que cuidar el mediocampo. Por suerte, esta vez no consideró "indigno de River" meter un volante de quite y sacar un delantero para cuidar un resultado que tanto costó conseguir. Además, Caruso fue intrascendente a lo largo de todo el partido.
Pero el Millo no lo supo aguantar. Y esta vez no fue una cuestión táctica, sino técnica. Ballón y Acevedo fueron incapaces de detener al crack tombino, que metió un pase tremendo para Carranza, quien definió contra el palo izquierdo de Carrizo, ante la mirada inocente de los dos centrales Riverplatenses.

En ese momento, en la vorágine del empate, Angel toma una determinación suicida. Saca a Lamela, a quien casi quiebran en el complemento, y lo mete a Funes Mori, para salir a ganar el partido, pero dejando la banda izquierda totalmente libre para que Villar se hiciera un picnic ante Arano. A partir de allí, Godoy Cruz tomó las riendas y pudo haberse quedado con los tres puntos, pero Carranza se perdió un gol increible.

Y cuando el partido se moría y transcurría el tercer minuto de los cuatro adicionados, otro pase fenomenal del Burrito es bajado con el pecho (allí donde en modelos anteriores estaba el Escudo) por Funes quien convierte el mejor gol de su carrera. El asistente corre hacia el centro del campo para convalidar el gol y el árbitro, de horrenda actuación a lo largo de todo el encuentro, cobra mano del pibe dejándose guiar por el reclamo de los locales.
Beligoy anula el gol, amonesta al juvenil y nos quita la posibilidad de sumar de a tres y la ilusión de volver a la victoria, quizás no merecida desde el juego pero conseguida en justa ley.
Obviamente que el técnico Millonario reaccionó ante semejante injusticia y, luego de un par de insultos al aire (y una muestra de cómo rematar botellitas de agua), se dirigió al vestuario sin que lo expulsen, aunque esta vez, desde mi perspectiva, no hay nada para reprocharle.

River empató su cuarto partido al hilo y lleva cinco sin ganar. Perdió muchas chances de superar en los promedios al Globo y a Tigre y, por qué no, de acercarse a la punta del torneo. Carece de efectividad cuando domina el partido y es contundente cuando no llega casi en todo el encuentro al arco rival. Hay momentos en que el juego no aparece y otros en que sentimos que hay una luz al final del tunel. Funes juega 90 y no moja y juega 10 y hace un golazo. El Burro entra un tiempo y hace más que cuando juega todo el partido.

River es ciclotímico y está para el diván, los arbitrajes no ayudan y el promedio nos ajusta el cinturón. Volvimos a perder otro par de puntos importantes. La mano viene mal, viene dificil, ojalá podamos salir pronto de esta situación.

Abrazo de gol

martes, 12 de octubre de 2010

Puntos de inflexión

Cinco minutos le costó a River darse cuenta por dónde venía la mano del partido en el Monumental. Los mismos cinco minutos que le duró al Lobo el no meterse atrás.

A los cinco del primer tiempo River tuvo su primer punto de inflexión. Pasó de ser un equipo desordenado que jugaba al pelotazo frontal, sin sentido, sin destino cierto; a tocar para abrir el juego, desbordar, desequilibrar con los habilidosos y golpear con sus armas mas potentes.
El débil Gimnasia encontraba su salvación en los errores propios del local a la hora de definir, en los postes que fueron aliados incondicionales y en el sincero Gato Sessa, que al final del partido iba a reconocer la superioridad del Millonario.
River fue mucho más que Gimnasia a lo largo de toda la primera parte. Los dos postes y el travesaño les negaron la chance a Funes y a Lamela en dos oportunidades. Luego Sessa iba a detener un remate al cuerpo de Roman, que había quedado en posición de 9.
La Banda iba y pegaba con todo. Mauro Díaz creció en confianza por la titularidad y no jugó tan mal. Lamela, era el mejor de la cancha y se cansó de apilar muñecos por la izquierda del campo para dejar compañeros libres. Pero el gol nunca llegó antes del descanso.

Cuando todos nos ilusionamos con una segunda parte a puro gol, luego del derroche de la primera, Angel decidió que River necesitaba cambios... ¿Para qué!? Me pregunto yo. Si tenés un equipo extremadamente superior que generó más de diez situaciones de gol. ¿Cambiará algún delantero, para mejorar la efectividad? ¿Sacará a Funes, que no está pasando un buen momento para darle aire y quitarle responsabilidades?
No, Ángel nos confundió a todos y sacó a Lamela y Mauro Díaz, para meter a Affranchino y Buonanotte, un cambio de figuritas dificil de comprender luego de la gran etapa inicial.
Y ahí fue el segundo punto de inflexión. Porque River perdió efectividad, no se estuvo tan fino en los pases y se empezó a perder la paciencia. El Estadio comenzó a reclamar por ese resultado que no llegaba, aún con mas fervor, por el desacuerdo con esos cambios tan raros que hicieron retroceder varios pasos en la grilla hacia el triunfo.
De todos modos el Millo siguió buscando y era más que el Lobo que rezaba por que se termine el encuentro. Pavone en varias oportunidades, Funes, Affranchino, Román, el Enano... solo le faltaba a Carrizo probar el arco rival. Pero nada. No entraba. Y los nervios crecían afuera y adentro de la cancha.
En la desesperación de River, Gimnasia encontró su negocio. El expulsado Morant mandó a la cancha a Graf, para meterle un poco de presión al fondo del local, que a esa altura era un tembladeral. Y el juvenil Cordoba, se encargó de desperdiciar cuanta situación clara de gol tuvo entre las manos del Gran Carrizo y los propios derroches.
El partido terminó con un falso 0 a 0 que dejó con una alegría enorme a los visitantes y con una frustración y un océano de dudas a River, que dejó escapar otro triunfo.

River no gana hace cuatro fechas y empató en las últimas tres. Dejó ir unar chance fundamental de alejarse de la zona maldita. Se perdieron dos puntos fundamentales, pero se llegó a los 100 en la acumulada. Esperemos empezar desde cero para borrar los males de las últimas fechas y que este sea un punto de inflexión.

Abrazo de gol

lunes, 11 de octubre de 2010

Como "Russo" en la neblina

El derby de Avellaneda encontraba a la Acadé entonada, luego de la goleada de la semana pasada ante el débil Globo, visitando a los Diablos, con el estreno de Mohamed en el banco del Libertadores de América.

Racing tomó la iniciativa y por medio de centros al área comenzó a acrecentar la figura de Hilario Navarro, que le ganó la pulseada a Gabbarini quedándose con la titularidad para el clásico. El ex-Racing le tapó un par de arremetidas a Hauche y atajó todo lo que pasaba cerca de su arco.
Durante la primera etapa, era casi todo de la visita, que en forma desordenada se acercaba al arco generando peligro gracias a los errores defensivos del Rojo, que gozaba de imprecisión en los pases al intentar armar las jugadas y terminaba pagando atrás.
Cerca del final de la primera parte, Independiente comenzó a inclinar la cancha hacia el arco de la visita con una muy buena actuación del Patito Rodriguez. Y, cuando se moría el primer tiempo, el juvenil y debutante en las redes Cristian Baez, apareció solo en el medio del área y puso un cabezazo bajo, contra el palo izquierdo de De Olivera, e hizo delirar al Infierno.

El Rojo, y sobre todo Mohamed, conciente de sus limitaciones y las del rival, apostó a cuidar el marcador y aprovechar los espacios generados por la necesidad de la Academia de ir en busca del empate. A pesar de esto, Racing generó muchas situaciones de gol, pero Hilario le dijo que no cuantas veces pudo a su ex-equipo; y con todos al ataque, sufría en cada embate Diablo cuando salía la contra, aunque De Olivera le quería pelear la figura del partido a su colega Navarro.
Independiente, con más corazón y entrega que juego, terminó sufriendo los últimos diez minutos contra su arco e Hilario, como figura excluyente, salvó una y otra vez a su equipo, dándole la posibilidad al local de explotar la alegría de su tribuna que no paró de cantar a lo largo de todo el encuentro, como modo de agradecimiento al alma que dejaron sus jugadores en la cancha.

El clásico quedó en la casa del Rojo, que no hizo mucho mérito para quedárselo, pero supo golpear cuando pudo y cuidarse cuando lo necesitó. El juego no apareció, pero en una semana, el Turco les hizo una tranfusión de sangre a sus players, que venían de nueve fechas de apatía y se notó un gran cambio en la actitud.
Racing, por su parte, tiene problemas para revertir un resultado adverso y no encuentra el camino en un proyecto que ya lleva un torneo y medio.

Encima, el Rojo lleva once clásicos consecutivos sin conocer la derrota y estiró a veintidós la paternidad ante su archirrival.

Mientras que el Turco hizo que su personalidad le calentara la sangre a sus Diablos y recuperen el hambre de victoria, en la Academia, hoy por hoy, están perdidos como russo en la neblina.

Abrazo de gol

lunes, 4 de octubre de 2010

Te Taladra la cabeza

River visitó a Banfield el domingo por la noche con un esquema ultraofensivo. Angel paró a medio mundo en ataque y se olvidó de la defensa. Ya lo dijo Arsenio Erico: "El fútbol es como una manta corta... Si te tapás la cabeza te destapás los pies, y si te tapás los pies la cabeza queda descubierta". Y esto es justamente lo que le sucedió al Millo, con su defensa a merced de Erviti y compañía.

A los 4 minutos, los locales se pusieron en ventaja tras una pifia de Carrizo y una endeblez defensiva que asusta. Tan mal la estaba pasando River atrás, que solo restaba ver cuándo Banfield convertiría el segundo, pero sin embargo, cedió la posesión del balón.
De todos modos River carecía de ideas para resolver cualquier situación y, Ortega, no encontraba la manera de abastecer a los delanteros, que se perdían entre la nutrida defensa del Taladro.

River estaba perdido, mareado, sin ideas, desganado. Le faltaba un buen grito de líder para despertarse, faltaba el León de Azul, para sacar fuerzas hasta de donde no había.
Banfield se acercaba poco, pero con peligro, ante la inanimada dupla Maidana-Roman y hasta ligó un penal (había sido falta contra Arano antes de que este la cometiera). Y fue ahi, en ese momento, cuando Carrizo se puso el traje de Almeyda, atajó el penal y  el cabezazo del rebote, y empujó a River a ese loco abismo de hacer todo apurado, al como venga, pero en fin, ir contra el arco rival.

Perdido en la ira del penal en contra que consideraba mal cobrado, Cappa se fue expulsado por pelearse con Pezzotta, los asistentes, el cuarto árbitro y... "Pachorra" se alejó por si la ligaba también.

Por el lado del local, Erviti se hizo un picnic durante toda la primera etapa y Falcioni se desesperaba al ver que su equipo no liquidaba el pleito.
Fue así, que en el segundo tiempo Banfield seguía mereciendo estirar la ventaja y no podía por sus propias fallas y por la presencia de Carrizo que le daba vida a River. En un centro, lo camisetearon a Pavone (junto con Juan Pablo, lo mejorcito de River) y penal para el Millo después de 28 fechas. Por suerte, el Burro lo cambió por gol, besando el palo derecho de Bologna y haciéndonos sufrir a todos cuando vimos que el arquero volaba hacia ese palo.
Enseguida, los locales volvieron a encontrar la ventaja en la cabeza de Victor López, que se reivindicó con su gente luego del penal cometido. Banfield continuó siendo más, mucho más que el rival y nada indicaba que la visita pudiera igualar nuevamente las cosas.

Pero el futbol a veces te da y otras te quita. Y a River le habían arrebatado dos puntos sobre la hora, ante Quilmes, la semana pasada... A los 42, el Tanque fue la Bruja Berti y metió un centro perfecto para la cabeza de Roman (que estaba de regalo en la cancha), y este la acomodó contra la cara interna de la red como si fuera el propio Passarella. Fue el 2-2 definitivo para la felicidad del hincha de River y la tristeza y desilusión de un hincha de Banfield que sabe que fue muy superior y su equipo no lo supo liquidar.

Este River del tiki-tiki no puede dar dos pases seguidos; Cappa da clases de filosofía y letras en las conferencias y después se le zafa la cadena cuando tiene que tranquilizar a sus jugadores; Carrizo se equivoca en el gol y después te ataja hasta un penal, y es figura; la tribuna alienta más cuando le convierten y el equipo está jugando peor..... es que River genera esas cosas, el Millo te taladra la cabeza.

Abrazo de gol

sábado, 2 de octubre de 2010

Noche de viernes bilardista

La novena fecha arrancó con una nueva derrota del Cervecero, como local, contra el equipo de Alfaro. Quilmes, que venía de empatarle sobre la hora a River en el Monumental, jugó un poco mejor que los del Viaducto pero no gozó de efectividad a la hora de definir. Ambos tuvieron claras situaciones de gol, más por deficiencias defensivas que por méritos propios, pero los postes y las figuras, Tripodi y Campestrini, evitaron la lluvia de goles.
Justo cuando el encuentro caía en terreno del  "como sea", la cabeza del paraguayo Aguilar puso el 1 a 0 para el Arse, que vuelve a sumar de a tres, se ubicó segundo en la tabla general y se alejó aún más en los promedios.

Un rato más tarde, Vélez visitaba a la Lepra con la punta del torneo como objetivo. Los de Liniers dominaron durante gran parte del primer tiempo, pero se encontraron con un enorme Peratta, que le ahogó todas las ocasiones generadas. Newell´s, por su parte, no encontraba una idea para flaquear a la defensa del Fortín. Hasta que faltando poco para el descanso, se juntó el dúo dinámico leproso, y en una contra letal, agarraron a contrapierna a la defensa velezana y con pase de Formica entre dos defensores y una buena definición de Sperdutti, el partido se puso 1 a 0 en favor del local.
La segunda etapa arrancó vertiginosamente y en una jugada infantil, aunque discutible, Newell´s se encontró a los tres minutos con un penal a favor, que el experimentado capitán Schiavi cambió por gol y sentenció lo que sería el resultado final.
El 2 a 0 hizo que los rosarinos se replegaran y jugaran mas de contragolpe, como para guardar fuerzas para la Sudamericana, y no arriesgar el resultado favorable que se les había dado casi de modo inesperado. Velez siguió buscando, pero ya sin energías, debido al golpe anímico que les generó el segundo gol.
De este modo, Newell´s se acomodó en la tabla y mostró, más allá de su juego, que puede pelear los dos frentes. Vélez, ya afuera de la copa, perdió una gran oportunidad de meterle presión a Estudiantes.

Noche de resultados que se dieron sin tener una completa correlación con el curso del partido, goles que se hicieron sin buscarlos y en momentos inesperados, en fin, noche de viernes bilardista, cuando el resultado positivo prima por sobre el desarrollo

Abrazo de gol