River volvió a empatar y van cinco seguidos. Hace seis que no gana, desde la sexta con Arsenal en el Monumental. Pero lo que más preocupa es el funcionamiento.
Angel no le encuentra la vuelta al equipo. Cambia todo el medio, cambia el fondo (cuando funcionaba bien), cambia arriba... Cambia a mansalva sin sostener una formación dos fechas seguidas y, ahí, está la base del problema.
El tiempo le pasa a Cappa, el reloj hace Tick- Tack y su equipo no tiene Tiki-Tiki. El inconveniente es que el tiempo también le pasa a River, que tiene los días contados, o mejor dicho, los puntos contados.
Fecha 12 en el Monumental contra rival directo. Enfrente, la Academia que venía de dar vuelta el partido contra el Bicho, en una gran actuación del colombiano Gio Moreno. Y River, con una semana bastante movidita con el "Caso Lamela" y "la no-mano de Funes" en el empate contra el Tomba.
El primer tiempo fue de ida y vuelta, con un mediocampo de paso y los equipos totalmente olvidados de marca. Racing fue un poco más, porque Gio estaba inspirado y el mediocampo de River no marcaba ni generaba nada. La soledad de Pavone, hacía que él mismo tuviera que bajar 40 metros para recuperar y autogenerarse situaciones.
La visita pudo abrir el marcador cuando Moreno le puso un pase milimétrico a Bieler, habilitado por la tardía salida de la defensa, pero el delantero la tiró mas cerca del lateral que del arco.
A los 35 de la primera etapa, el mismo colombiano, recibió en el área local y definió bárbaro luego de girar sobre la más que débil resistencia de Arano. En ese momento River despertó, pero no tenía mucho para hacer y se fue al descanso con una desventaja merecida.
En el entretiempo, Ángel se la jugó y metió mano sacando al Burro, de intrascendente actuación, y al Chiche Arano que no podía sacarse de encima la emoción de jugar contra el equipo del cual es hincha. Adentro el Enano y Ferrero, este último ovacionado como si fuera el propio Passarella en sus mejores tiempos.
Buonanotte le inyectó energía al equipo y antes del minuto, luego de poner un derechazo contra el cuerpo de un defensor de Racing, agarró el rebote y metió un zurdazo tremendo contra el palo, imposible para De Olivera, estampando el 1-1.
A partir de allí, fueron diez minutos de furia Riverplatense en los cuales tuvo un par de ocasiones pero luego, el partido se diluyó y cayó en pozo de rendimiento de ambos equipos.
Al finalizar el partido, el equipo se fue al vestuario entre silbidos y los pocos aplausos que bajaban tenían a Carrizo, Ferrero y Pavone como destinatarios.
Es que este River está flojo, apático, no tiene alma desde la lesión del Pelado y encima no gana ni cuando el equipo que está enfrente le tiene un respeto enorme, por historia.
Cappa sigue con ese reloj, que no deja su cuenta regresiva y los silbidos fueron la alarma de que el tiempo se agota. Espero que Ángel encuentre pronto el funcionamiento, porque sino la bomba va a estallar en el Monumental.... Tick-Tack, Tick-Tack.......
Abrazo de gol
Excelente comentario, refleja lo que viví en el monumental. Mucho ingenio en el juego de palabras.
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