Cappa asumió como DT de River contra el Tomba, en el Monumental. Su debut con triunfo y buen juego, por lo menos con respecto a lo que veníamos viendo, nos ilusionó a todos al ver que el Millo podía recuperar su línea futbolística, idea del entrenador desde sus declaraciones y su paso por el Globo subcampeón.
Las cinco fechas que dirigió en el clausura pre-mundial tuvieron muchos altibajos, pero la idea que se quería plasmar comenzaba a tomar forma, quizás una forma demasiado rígida, como la que demostró ante Tigre, cuando siendo completamente superado ante el rival, no quiso cambiar la disposición del equipo, el funcionamiento fue desastroso y terminó en goleada.
Antes del comienzo del campeonato, se sentaron Cappa y Borghi en una entrevista con C5N y se llenaron de elogios. Hablaron de sus cualidades: acerca del gran conocimiento sobre fútbol que posee el todavía entrenador xeneixe; y la facilidad que tiene Ángel para poder llevar a cabo las ideas al campo de juego.
En el Apertura, River comenzó con el pie derecho, con tres triunfos al hilo y cuatro partidos invicto, pero en cancha no podía mantener el buen juego por más de 20 minutos y se alejaba del tiki-tiki tan anhelado y mencionado por su entrenador. Las lógicas derrotas contra Vélez y Newell´s, con un triunfo esperanzador entre ambas ante Arsenal, hacían ver que el equipo no estaba para pelear por el campeonato, pero que se podía ubicar bastante arriba como para empezar a alejar los fantasmas.
Se venía Quilmes en el Monumental y la locura de esa hinchada que está siempre, montaba un espectáculo festivo estupendo. El partido fue dominado de punta a punta por River. El gol llegó a los 2 minutos del complemento y el Millo se cansó de despilfarrar situaciones de gol. A los 20, la lesión de Almeyda fue mucho más que un desgarro del mejor jugador Riverplatense: fue un dolor en el corazón rojiblanco que más tarde se traduciría en un verdadero infarto. El equipo no supo mantener un partido ya ganado, y dejó dos puntos en el último suspiro, en casa, contra el equipo más flojo del torneo.
Este fue el punto de quiebre más grande de un equipo que perdió actitud, fuerza, vergüenza, coraje y, sobre todo, que vio cómo un proyecto decaía, al mismo tiempo que lo hacían su buen juego y los resultados.
River encadenó cinco empates, de los cuales Banfield y Godoy Cruz de visitante fueron buenos resultados y más por el juego desarrollado; y por contrario, el ya mencionado Quilmes, Gimnasia y Racing en el Monumental, se sintieron como derrotas. Contra el Lobo, no se pudo quebrar el cero y encima lo pudo haber perdido sobre la hora. Contra La Acadé, Gio nos volvió locos. En estos últimos dos partidos, el equipo se despidió entre silbidos y la figura de Cappa se fue deteriorando a una velocidad angustiante.
Cuando pensamos que lo peor había pasado, la semana de receso por el fallecimiento del ex-presidente Kirchner pareció haber acabado con las pocas fuerzas que quedaban. En una presentación patética del equipo de Núñez en Floresta, contra el All Boys del Ogro, que parecía el "Bebe" Caniggia al lado de los centrales visitantes, se perdió un encuentro clave para salir de la zona maldita y, con la derrota, se hundió aún más.
Este último resultado provocó que la comisión directiva le pida al Presidente Millonario la cabeza del entrenador, y luego de varias negativas, no tuvo otra opción que tomar la decisión de echar al Director Técnico. Luego, las ilusiones utópicas de contar con el "Loco" Bielsa y la lucha de egos con el "Tolo" Gallego le abrieron la puerta a un histórico del club, Juan José López, que estaba coordinando las divisiones inferirores desde la asunción de Passarella y ahora estará al frente del plantel profesional, al menos hasta el Superclásico del martes que viene contra el rival de toda la vida.
Cappa mantuvo un discurso que no se reflejó en el campo ni en los jugadores, se le zafó la cadena con los árbitros, cambió la defensa cuando más sólida estaba, le dio y le quitó la confianza a los juveniles, algunos refuerzos no le cumplieron como esperaba, y se alejó de los medios para poder pensar tranquilo y que no se "malinterpretara", hasta que finalmente le soltaron la mano. La CD tomó una determinación sin un plan B, se arriesgó antes de un River-Boca porque "Boca no nos echa ningún técnico" y apostó por alguien del club pero con poco renombre en lo que a dirección se refiere.
River pasa un momento dificil, el peor de su historia, se avecinan nubarrones y estamos sin paraguas. La gran chance es de J.J., quien nos puede sacar a flote y quedarse en el cargo durante un tiempo, como siempre lo soñó su padre. Por ahora , el panorama, es Jodido Jodido
Abrazo de gol
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