martes, 14 de diciembre de 2010

Objetivo cumplido

River debía cerrar el año con un triunfo visitando a Lanús en el sur, para alcanzar (y pasar) el objetivo de los 30 puntos. El Granate, con 28 unidades al igual que el Millo buscaba terminar el año lo más arriba posible frente a su gente, que había visto una levantada de 3 victorias y un empate desde que se fue Zubeldía.

El primer tiempo fue equilibrado tanto en el juego como en el marcador. Los locales tuvieron varias llegadas al área de River, sobre todo contraatacando, pero sin inquietar al heredero de Amadeo. En cuanto a La Banda, intentaba siempre tocando por abajo y con mucha paciencia, pero la mayoría de las jugadas de peligro fueron remates de media y larga distancia que exigieron a Caranta y provocaron temblores en la tribuna granate. El Enano, en su mejor versión modelo 2010, y Acevedo, fueron los que entendieron cómo vencer la férrea defensa del equipo de Schurrer, que lo vio desde la platea por salir tarde al comienzo.
A los 28 de la primera etapa, el Millo iba a desnivelar el resultado luego de una gran jugada individual de Pereyra que desbordó y mandó la pelota al área, para que el pibe Lamela defina con tranquilidad, ante la caída de su marcador.
Pero minutos más tarde, Román iba a cometer una dudosa mano dentro del área para que Laverni cobrara penal en favor de los granates. El defensor de River toca la pelota con la mano, pero se ve un leve empujón del adversario que lleva a esa acción. A Romero poco le importó y definió picando el balón de manera bastante riesgosa ante un Carrizo jugado completamente a su derecha.
El empate hizo que ambos equipos salieran a buscar la diferencia a favor, pero las imprecisiones de cara al arco rival dictaminaron la igualdad al término de la etapa inicial.

La segunda parte comenzó con un River aguerrido y con hambre de gol. Tanto fue así que a los seis minutos, la fórmula ganadora "centro de Lamela y central cabeceador" rindió nuevamente sus frutos y Román se reivindicó por el penal cometido y anotó su tercer tanto en el torneo, de cabeza obviamente. Dos minutos mas tarde, el defensor Hoyos le iba a meter el tercer manotazo de la tarde a Pavone, solo que esta vez dentro del área, para que el Tanque definiera por debajo del cuerpo del ex-arquero de Boca con un remate desde los doce pasos.
A partir de ese momento, la visita mató el partido, entregó el balón y dejó que Lanús impusiera el ritmo. Pero quedaba mucho tiempo y, por más que los del sur no tenían fuerzas ni ideas, avanzaban con insistencia contra un River que defendía con uñas y dientes lo que había conseguido.
Sin embargo, Juan Pablo no tuvo que esforzarse para mantener la ventaja que iba a crecer y hacerse definitiva. Caranta recibió un pase de un compañero y tardó tanto en despejar que el goleador de River, Pavone, corrió más de treinta metros y se interpuso al disparo para que un rebote en él provocara el ingreso del balón al arco. Su segunda conquista del partido fue un premio al gran esfuerzo que el ex-Betis hizo a lo largo del torneo y no se plasmó en su haber como goleador.

Fue un 4 a 1 categórico. River supo cuando acelerar y cuando pisar el freno. Controló a un rival dificil, en su Fortaleza. Jota Jota metió los cambios indicados en los momentos adecuados. Cada jugador interpretó la posición que le tocó con mucha concentración y responsabilidad, además del corazón que le ponen en cada encuentro.

Finalmente se ganó un partido cerrándolo un rato antes del final y por más de la mínima. Se manejaron los tiempos y se pudo descansar en la seguridad de mantener la posesión del balón. River mejoró en muchos aspectos, sin acercarse tanto al paladar que marca la historia sino respetando el momento por el que se está pasando.

La Banda demostró que puede volver a tocar y que solo es cuestión de tiempo, si se mantienen los intérpretes, para que suene la Sinfónica que escuchábamos en no tan viejos tiempos. Por esto y por los 31 puntos que significaron el cuarto puesto se puede decir ... Objetivo cumplido!

Abrazo de gol

PD: Felicitaciones al merecido Pincha Campeón del Torneo Apertura 2010 y también al dignísimo Subcampeón Vélez Sarsfield, que mereció más de lo que finalmente se llevó.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Plan S

Qué paseo nos pegaron! El Pincha lo ganó de punta a punta, literalmente. El Millo, en esa linda tardecita de miércoles feriado se encontró con su contracara, que le hizo pasar una tarde negra.
Es que el equipo de Sabella tiene muy en claro su rol en el fútbol argentino y vino al Monumental a manejarle los tiempos a un River que no supo cómo atacar ni cómo defenderse.

Al minuto del arranque, la Gata Fernandez estrelló un tremendo remate contra el poste derecho de un Carrizo que desviaba el disparo con su mirada. En la jugada siguiente, Desábato convirtiría de cabeza el 1 a 0 para la visita, luego de un tiro libre de Benitez... un clásico en Estudiantes.
Minutos más tarde La Banda tendría la oportunidad de igualar las cosas, pero el palo le dijo no a un exquisito tiro libre de Lamela. Pero, teniendo en cuenta que las llegadas más peligrosas del local fueron un par de laterales de Román al centro del área, no podíamos esperar más que un milagro.
El León dominó toda la primera etapa, con un mediocampo muy inteligente que desgasta al rival y lo hace caer en una especie de telaraña de la que ya no puede salir. Su cerebro, el Chapu Braña, está en todo: maneja los tiempos de ataque, ordena la defensa, sabe cuando salir y cuando quedarse y, como si fuera poco, recorre todo el campo de juego a lo largo del partido con un gran despliegue e inteligencia para administrar energías propias y del equipo.
Sobre el final del primer tiempo, el segundo gol dejó de rodillas a River que no sabía ni cómo ingeniárselas para verle la cara a Orión.

La segunda etapa estuvo de sobra. Otra vez al minuto, la expulsión correcta de Maidana dejó mas desnuda la inferioridad de River ante el puntero del campeonato. Y luego llegarían el tercer y cuarto gol, como para que no queden dudas de que Estudiantes manejó el partido a su antojo. A partir de allí, Pachorra comenzó a cuidar a sus soldados más importantes para la batalla final y salieron Braña, Rojo y la Gata, con su espectáculo aparte, para que los hinchas de River se lo quieran comer vivo.
River pudo haber reducido la diferencia, pero los pies de Lanzini y Funes, poco inspirados, no encontraron final feliz en la red.

El 4 a 0, si bien es abultado, estuvo bien. El Pincha podría haber estirado la cuenta pero respetó al rival y le regaló la pelota a modo de ofrenda de paz en el momento en que el Millo podría haberse quedado hasta con tres hombres menos. Este es un cachetazo de realidad, que no viene mal de parte de uno de los dos mejores equipos de Argentina. Viene bien para pensar en los refuerzos que se necesitan, pensando en el próximo parate y en la carnicería del próximo torneo.
Passarella tomó nota de lo ocurrido y se terminó de convencer de su plan A para Enero de 2011. Estudiantes es un ejemplo a seguir y su gestor, Sabella, es la debilidad del Kaiser. Daniel Alberto confía en el Plan S, S de Sabella, S de Salvataje.
Abrazo de Gol

PD: Felicitaciones a Independiente por la obtención de la Copa Nissan Sudamericana 2010. Con un primer tiempo en un muy alto nivel y un segundo tiempo y prórrogas complicados, el Rojo supo ser certero en los lanzamientos desde el punto de penal y Tuzzio, el mejor jugador de Los Diablos a lo largo de toda la Copa, selló con categoría el últimodisparo para consagrarse Campeón Internacional después de 15 años.
Salud, Pueblo Rojo!

domingo, 5 de diciembre de 2010

Se sacó la mufa

Duelo complicado en la previa tenía River en su viaje a Santa Fe, para enfrentarse a Colón en el Cementerio de los elefantes. El equipo de Gamboa venía de perder en La Paternal por goleada y quería devolverle la sonrisa a su gente. En cuanto a La Banda, necesitaba sumar de a tres nuevamente para estar a salvo y mantener el invicto en la era Jota Jota, aunque esta vez con el Pato Fillol en el banco y el entrenador en la tribuna, debido a la expulsión del domingo pasado.

Al comienzo, la primera clara fue para los locales, luego de un gran error de Ferrero, que se vio apabullado por los silbidos y por la presencia del Bichi Fuertes que, para nuestra fortuna, definió muy mal. River iba a replicar enseguida con una linda jugada colectiva que iba a terminar en una gran tapada de Pozo.
Luego, el Sabalero comenzó a controlar los tiempos, aunque sin verle la cara a Carrizo, por su falta de profundidad. Su conductor, Moreno y Fabianesi, se recibiría de auténtico lagunero, apareciendo y desapareciendo, al igual que el juego de los rojinegros.
Pero a los veinte de la primera parte, el Sr. Pompei le negaría la posibilidad de patear desde los doce pasos, seguramente a Ortega, luego de ignorar una clara falta del tercer arquero de la Selección contra el pibe Lamela. A partir de allí, llegaría lo mejor de River, aunque sin contundencia. La visita se apoderó del balón y era dueño absoluto de las situaciones de peligro del espectáculo deportivo. Pavone y Pereyra erraron en varias ocasiones y la displicencia de Lamela y el fastidio de Ortega, no permitían que el equipo de Fillol se adelantara en el marcador.
Pero los de Núñez tienen que sufrir, porque nada es fácil en el mundo River y cuando se cerraba el telón de la primera mitad, el hombre de los dos apellidos, a quien el travesaño le había negado el gol minutos antes, convirtió de cabeza el 1 a 0 para el Sabalero.

En el entretiempo, Jota Jota iba a meter el cambio más acertado y de mayor personalidad que vi en un técnico de River en los últimos tiempos. Mandó a la cancha al Melli Funes Mori y lo dejó al Burrito en las duchas.

El segundo tiempo fue tan ciclotímico como el primero, con ambos equipos jugando un partido de altovoltaje y con mucho ida y vuelta. El mejor jugador de la cancha, Walter Acevedo, tuvo un gran despliegue, con mucho quite y pasadas al ataque con una claridad y fineza en los pases dignas de un jugador de clase. Y él iba a ser el encargado de armar la mejor jugada colectiva de River de los últimos tiempos. Pared en tres ocasiones con Lamela y Pavone, para que el Tanque la punteara adentro del área y el pibe de Carapachay la acariciara por sobre la salida de Pozo. 1 a 1 con un verdadero gol de tiki-tiki y a soñar con los tres puntos.
Pero el sufrimiento no se iba a acabar y a River ya le costaba mantener el ritmo. Y aunque Funes estrelló un remate estupendo desde casi 40 metros en el travesaño, el triunfo se hacía desear y Colón estuvo a punto de pasar al frente en dos oportunidades. Las mismas dos en que Carrizo tuvo la atajada del partido, tapando un mano a mano contra Larrivey, y la segunda, a segundos del final, cuando salió descontrolado hasta el borde del área grande y el centro fue desconectado por el central de River antes de que Fuertes cabeceara al gol.

Fue en esa misma jugada, que finalizó en tiro libre para la visita, que Carrizo mandó un pelotazo tremendo hacia el área contraria, Lanzini la guapeó como si fuera Saviola y el Tanque obtuvo su tan merecido premio al esfuerzo. Definió fuerte ante la salida de Pozo que alcanzó a desviarla para que el balón tocara el travesaño antes de entrar y se saliera el corazón de todos los Riverplatenses que no podíamos dejar de gritar, pero que a la vez mirábamos a Pompei para que no nos pasara los mismo que contra el Tomba.

Las almas, corazones y gargantas Millonarias se fundieron en ese grito de gol que todavía hace eco en nuestro día, en esta noche que se termina, pero que la alegría sigue y nos muestra que River, mas allá de sus limitaciones, está volviendo de a poquito. Se jugó bien, se ganó merecidamente un partido por la mínima, no por más y se sigue sumando. Van 10 de 12 desde que asumió el Negro López y podemos terminar el campeonato en el podio.

River ganó un partido como hacía mucho no podía. Y aunque lo volvieron a perjudicar, no bajó los brazos y peleó hasta el final un partido en el cual minutos antes se hubiera firmado por un empate. Pavone convirtió de nuevo y se sacó la mufa de 5 fechas sin convertir, aunque el que realmente se sacó la mufa, y cómo se la sacó! Es RIVER!

Abrazo de gol

PD: El miércoles podemos llegar a bajar al Pincha, en el Monumental. El duelo Almeyda-Verón, provocado por las declaraciones de la Bruja por las fotos de la pierna de Lamela, va a tener que esperar porque el de Estudiantes se hizo amonestar de manera infantil y llegó a la quinta.