Duelo complicado en la previa tenía River en su viaje a Santa Fe, para enfrentarse a Colón en el Cementerio de los elefantes. El equipo de Gamboa venía de perder en La Paternal por goleada y quería devolverle la sonrisa a su gente. En cuanto a La Banda, necesitaba sumar de a tres nuevamente para estar a salvo y mantener el invicto en la era Jota Jota, aunque esta vez con el Pato Fillol en el banco y el entrenador en la tribuna, debido a la expulsión del domingo pasado.
Al comienzo, la primera clara fue para los locales, luego de un gran error de Ferrero, que se vio apabullado por los silbidos y por la presencia del Bichi Fuertes que, para nuestra fortuna, definió muy mal. River iba a replicar enseguida con una linda jugada colectiva que iba a terminar en una gran tapada de Pozo.
Luego, el Sabalero comenzó a controlar los tiempos, aunque sin verle la cara a Carrizo, por su falta de profundidad. Su conductor, Moreno y Fabianesi, se recibiría de auténtico lagunero, apareciendo y desapareciendo, al igual que el juego de los rojinegros.
Pero a los veinte de la primera parte, el Sr. Pompei le negaría la posibilidad de patear desde los doce pasos, seguramente a Ortega, luego de ignorar una clara falta del tercer arquero de la Selección contra el pibe Lamela. A partir de allí, llegaría lo mejor de River, aunque sin contundencia. La visita se apoderó del balón y era dueño absoluto de las situaciones de peligro del espectáculo deportivo. Pavone y Pereyra erraron en varias ocasiones y la displicencia de Lamela y el fastidio de Ortega, no permitían que el equipo de Fillol se adelantara en el marcador.
Pero los de Núñez tienen que sufrir, porque nada es fácil en el mundo River y cuando se cerraba el telón de la primera mitad, el hombre de los dos apellidos, a quien el travesaño le había negado el gol minutos antes, convirtió de cabeza el 1 a 0 para el Sabalero.
En el entretiempo, Jota Jota iba a meter el cambio más acertado y de mayor personalidad que vi en un técnico de River en los últimos tiempos. Mandó a la cancha al Melli Funes Mori y lo dejó al Burrito en las duchas.
El segundo tiempo fue tan ciclotímico como el primero, con ambos equipos jugando un partido de altovoltaje y con mucho ida y vuelta. El mejor jugador de la cancha, Walter Acevedo, tuvo un gran despliegue, con mucho quite y pasadas al ataque con una claridad y fineza en los pases dignas de un jugador de clase. Y él iba a ser el encargado de armar la mejor jugada colectiva de River de los últimos tiempos. Pared en tres ocasiones con Lamela y Pavone, para que el Tanque la punteara adentro del área y el pibe de Carapachay la acariciara por sobre la salida de Pozo. 1 a 1 con un verdadero gol de tiki-tiki y a soñar con los tres puntos.
Pero el sufrimiento no se iba a acabar y a River ya le costaba mantener el ritmo. Y aunque Funes estrelló un remate estupendo desde casi 40 metros en el travesaño, el triunfo se hacía desear y Colón estuvo a punto de pasar al frente en dos oportunidades. Las mismas dos en que Carrizo tuvo la atajada del partido, tapando un mano a mano contra Larrivey, y la segunda, a segundos del final, cuando salió descontrolado hasta el borde del área grande y el centro fue desconectado por el central de River antes de que Fuertes cabeceara al gol.
Fue en esa misma jugada, que finalizó en tiro libre para la visita, que Carrizo mandó un pelotazo tremendo hacia el área contraria, Lanzini la guapeó como si fuera Saviola y el Tanque obtuvo su tan merecido premio al esfuerzo. Definió fuerte ante la salida de Pozo que alcanzó a desviarla para que el balón tocara el travesaño antes de entrar y se saliera el corazón de todos los Riverplatenses que no podíamos dejar de gritar, pero que a la vez mirábamos a Pompei para que no nos pasara los mismo que contra el Tomba.
Las almas, corazones y gargantas Millonarias se fundieron en ese grito de gol que todavía hace eco en nuestro día, en esta noche que se termina, pero que la alegría sigue y nos muestra que River, mas allá de sus limitaciones, está volviendo de a poquito. Se jugó bien, se ganó merecidamente un partido por la mínima, no por más y se sigue sumando. Van 10 de 12 desde que asumió el Negro López y podemos terminar el campeonato en el podio.
River ganó un partido como hacía mucho no podía. Y aunque lo volvieron a perjudicar, no bajó los brazos y peleó hasta el final un partido en el cual minutos antes se hubiera firmado por un empate. Pavone convirtió de nuevo y se sacó la mufa de 5 fechas sin convertir, aunque el que realmente se sacó la mufa, y cómo se la sacó! Es RIVER!
Abrazo de gol
PD: El miércoles podemos llegar a bajar al Pincha, en el Monumental. El duelo Almeyda-Verón, provocado por las declaraciones de la Bruja por las fotos de la pierna de Lamela, va a tener que esperar porque el de Estudiantes se hizo amonestar de manera infantil y llegó a la quinta.
EMOTIVO COMENTARIO, NOS ILUSIONA VER JUGADAS Y DE A RATOS LOS CAMBIOS DE RITMO A QUE EL MILLO NOS TENIA ACOSTUMBRADOS EN EPOCAS PASADAS. UN ABRAZO. AGUANTE RIVER Y QUE RAMON SE QUEDE EN SAN LORENZO.
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