lunes, 21 de febrero de 2011

A hacerse fuerte en casa

Domingo a la tardecita. El sol pegaba en el Monumental y los equipos se alistaban en los vestuarios mientras Estudiantes le ganaba a Quilmes por la mínima.

El Millo se jugaba más que tres puntos en la segunda del Clausura, porque enfrente estaba Huracán, quien buscaba acercarse a River con un batacazo en Núñez.

El primer tiempo fue bastante aburrido. El equipo de Brindisi fue un espectador de lujo para un River que iba con todas las intenciones pero con poco fútbol. Acevedo le imponía dinámica al medio, pero Lamela y Lanzini estaban desarticulados y Pavone, solo.
Así y todo los locales pudieron imponerse en el marcador en varias oportunidades, pero la falta de fineza en la puntada final iban a resolver lo contrario.Sobre la hora de la primera etapa, el Tanque asistió a Lanzini, quien le despintó la base al poste derecho de Monzón, que nada podría haber hecho para evitar la primera caída del Globo.

La segunda etapa arrancó un poco más movida y ya a los tres minutos La Banda iba a avisar de la mano del zurdito de Carapachay. Minutos más tarde, a los 5 y luego de una formidable asistencia del Tanque, Lamela iba a ser el encargado de definir como si fuera el mismísimo Enzo, picándola por encima del cuerpo de Monzón y haciendo delirar a la tribuna Riverplatense sedienta de gol.
Su festejo, besando el escudo, es solo una muestra más de que este River es puro corazón y coraje y que todo se hace por amor a los colores.La visita seguía sin encontrar la pelota y a los 15, luego de otro pase de Lamela a Pavone en ataque, Ferrari conectaría con una pseudo-palomita el centro exquisito del Tanque, y sellaría un resultado justo.
Minutos más tarde, el Globo le daría un pequeño susto a River, con un remate de larga distancia que Chichizola rebotó hacia el vértice del área chica para que Guerra rematara afuera con el arco solo.River tendría varias oportunidades de ampliar el marcador pero con la tranquilidad del 2-0, se dispuso a defenderse con la tenencia del balón y terminó el partido con mucha jerarquía.

Quedan 17 finales de las cuales 9 serán en el Monumental. River necesita como mínimo llegar a los 30 puntos para estar tranquilo con los promedios y quizás, pelear por algo. El Millo tiene la tranquilidad de saber que si gana todo de local, llega a esa suma. Vamos River, hay que hacerse fuerte en casa.

Abrazo de gol

PD: Hablando de hacerse fuerte en casa, dentro de sólo dos días Mourinho festejará su noveno año sin derrotas como local, con 179 partidos disputados y 151 ganados. Lo llamará el Negro López para pedirle un consejo?

lunes, 14 de febrero de 2011

Debut y punto

Noche de domingo en Victoria. River comenzaba su ilusión en este dificil camino hacia la salvación y la recuperación de su identidad. Tigre venía envalentonado por el triunfo ante Independiente, por la fecha postergada del Apertura, y sabía que un triunfo lo aliviaría de la persecución de cerca que le impone River en los promedios, que a su vez buscaba los tres puntos para quedar a tiro del Matador.Desde el comienzo, el Millo fue superior al local y era el que proponía juego. De la mano de Acevedo y Lanzini, se hizo fuerte en el mediocampo y tenía esa dosis de creatividad de la que careció durante el verano. Pero el equipo del Negro López sigue fallando en la última puntada. Todo lo bueno que se hizo durante la primera mitad de la etapa inicial, no lo pudo reflejar en el marcador, ya sea por fallas propias como también por las intervenciones del arquero Islas, por ejemplo en la tapada fenomenal al remate de Manu desde la medialuna del área.
Recién a los veinte, los locales iban a responderle a River con un remate furioso desde treinta metros impuesto por Pernía, pero nada pasaría gracias a la correcta intervención de Chichizola. Enseguida, River iba a responder con otra llegada, esta vez de contra, aunque la defensa, atenta, pudo eliminar el peligro.El primer período cayó en un pozo funcional de varios minutos, hasta que La Banda volvió a tomar posesión del balón y propuso juego, aunque sin profundidad, en los útimos suspiros, antes de que Pezzotta mandara a todos al vestuario.
En la segunda etapa, luego del tempranero blooper del pseudo-Carrizo Chichizola, la visita salió a seguir buscando pero el cansancio de los pibes "L", Lamela y Lanzini, se sintió en la generación de juego y el partido se hundió en las profundidades de la mediocridad. Salvo algunas jugadas aisladas, como la de Ferrari que tardó una eternidad para luego definir cerca del palo derecho de Islas o la de Pavone sobre el final cuando Carusso no la pudo soplar, el resto fue una batalla en el centro del campo y puro pelotazo.Ya cuando el partido estaba extinguiéndose, el equipo de Jota Jota, quien demoró demasiado y equivocó (en mi opinión) los cambios, le cedió la pelota al local, que con lo poco que tenía casi lo gana con un mano a mano de Altobelli, desactivado por la pronta salida de Chichizola.
El cero a cero quedó estampado en el marcador y, si bien River se fue invicto de una cancha dificil, pudo haberlo ganado en el transcurso del partido y perdido sobre el final.Un punto con sabor agridulce, porque no se perdió y comenzó a encontrarse el funcionamiento, porque de a ratos se jugó bien y se llegó al arco rival. Pero la ausencia de gol y la resignación final del equipo entregándole al rival la posibilidad de ganar el partido, le quitó un poco de valor a los 80 minutos iniciales.
No se perdió ni se ganó, se debutó con un punto en la primer final y es temprano para sacar conclusiones... por ahora fue el debut, y punto.
Abrazo de gol

sábado, 5 de febrero de 2011

La hora de la verdad

El miércoles por la noche River debía ganarle a Boca para llegar a los penales de la Copa Luis Nofal, en Mendoza, debido a la derrota por dos tantos sufrida en el primer partido en Mar del Plata.
El partido comenzó con un River aguerrido, batallador y muy creativo. Lamela, desde el inicio, le dio al Millo la tenencia de la pelota y las mejores jugadas en ataque, que el equipo de Falcioni sufría minuto a minuto. A pocos minutos del comienzo, fue el mismo Erik, el que se generó un espacio en el vértice del área luego de quitarse la marca de dos defensores, pero su remate se estrelló en el palo luego de una estirada de García. Pocos minutos más tarde, cerca de los 7, un centro de Pereyra queda boyando en el borde del área, Lamela recupera desde el piso y Almeyda le entrega la pelota a Buonanotte dentro del área grande. El Enano pone un centro milimétrico, a espaldas de los centrales rivales y Pavone, en dos intentos, convierte el 1 a 0 para justificar lo que estaban haciendo en el campo ambos equipos.
El gol dejó peor parado a Boca y River tuvo muchas chances de aumentar la diferencia, siendo la más clara un remate del Pelado desde mitad de cancha, que casi sorprende a García, quien tuvo que hacer un esfuerzo terrible para terminar mandando el balón al córner.
El segundo gol de La Banda estaba por llegar, pero a los 26 minutos luego de un pase en profundidad de Clemente Rodriguez, Colazo bajó el balón con la mano y Baldassi lo dejó tirar el centro que se convertiría en la primer falla de Chichizola y un nuevo gol de Palermo a River.
Con el 1 a 1 el equipo del Negro López cayó anímicamente y su juego se disipó. Boca tuvo un gran envión anímico y muchas posibilidades de ponerse arriba en el marcador, a través de su figura, Pablo Mouche, pero careció de efectividad.
Los equipos se fueron al descanso empatados, aunque los de Falcioni habían quedado mejor parados sobre el final.
La segunda etapa arrancó como el final de la primera, aunque Boca fue perdiendo protagonismo por el cansancio y River recuperó un poco el balón, pero no le alcanzó para volverse a poner encima en el marcador y el partido se esfumó en un segundo tiempo con muy baja calidad futbolística.
De esta manera, los de azul y amarillo se llevaron la Copa de Verano y los de rojo y blanco se quedaron sin triunfar en lo que va del 2011.
Ahora River deberá demostrar otra actitud en las 19 finales que quedan. El equipo no es regular y le cuesta mantener el nivel a los jugadores por mas de 20 minutos. Jota Jota no tuvo actitud para levantar al equipo, luego del error de su arquero y el golpe anímico fue demasiado fuerte.
Estamos muy cerca, la hora de la verdad está a la vuelta de la esquina y River se juega algo que nunca en su historia vivió. La situación es preocupante y encima el club le debe varios millones de pesos a los jugadores entre primas, premios y otros conceptos. Para ellos también es la hora de la verdad, la hora de dejar de lado lo económico y dejar la vida por los colores.
Abrazo de gol