Fresca noche de sábado. River recibía en el Monumental a un Godoy Cruz eliminado de la Copa y con pretensiones de prenderse en el Clausura. El Millo, por su parte, debía ganar para mantenerse firme en las dos peleas y no hipotecar su futuro.
En un arranque poco vistoso de un encuentro plagado de errores técnicos, River atesoraba el balón y lo hacía circular en una zona intrascendente. Desde la línea defensiva, buscaba abrir huecos en un rival que suele jugar bien pero que asistió al encuentro como espectador y, como diría Cappa, aguardaba agazapado por algún error. De este modo, el tiempo iba pasando, River no avanzaba en el campo de juego y las intenciones de superar al rival en el marcador se extinguían en un Lamela desconocido y aislado del juego colectivo.
Fue recién a los 38 minutos, cuando el ímpetu de Maidana rompió con la densa armonía del partido, se llevó por delante a la defensa tombina para, luego del rebote, conectar de cabeza el envío del Enano y estampar el 1 a 0.
Pero sabemos que al equipo de Jota Jota se le hace más fácil dar ventajas que ampliarlas y a los tres minutos del complemento, Maidana no tuvo actitud para evitar un centro y un rival cabeceó entre tres jugadores riverplatenses para servirle el balón a García que definió ante la tibia reacción de Carrizo y la atenta mirada de Ferrari.
Con el 1 a 1 River se desesperó y entró en el terreno del "como sea". Su vergüenza sirvió para ponerse nuevamente en ventaja, aunque Loustau decidió que era más beneficioso un indirecto dentro del área que convalidar un gol legítimo del Tanque. Como era de esperar, River desperdició la ocasión siendo poco inteligente a la hora de resolver la pelota detenida dentro del área rival.
Minutos más tarde, Erik despatarró a toda la defensa y hasta a Torrico pero la pelota terminó en los carteles. Y una atropellada del Loncho iba a finalizar en offside, salvando a Pavone de los insultos por haber fallado un gol ante el arco vacío.
River pagó un precio demasiado elevado por su falta de juego y personalidad, y cuando el partido se moría, un remate de Donda se desvió en la cabeza de Lamela y Carrizo hizo menos de lo que podía para evitar la segunda caída del arco Millonario.
El final del partido, con el 2 a 1 en favor del Tomba, nos dejó un amargo sabor a nada, un vacío imposible de llenar con facilidad. Teníamos la punta en nuestras manos y estábamos despegándonos aún más en la tabla de abajo. Ahora, con el triunfo de Tigre y si llegase a ganar Olimpo ante Lanús, compartiríamos el segundo puesto de Promoción con los de Victoria.
Es sabido que River no juega bien. Tiene una identidad de juego definida, carente de ideas y con estructura de equipo chico. Se dice jugar con tres defensores, pero juega con cinco atrás y dos volantes defensivos detrás de un enganche, un mediapunta y un delantero solitario. Se festeja un empate de visitante contra un equipo casi descendido como Gimnasia y no hay rebeldía ante una derrota en casa. Se depende de una guapeada ante los defensores rivales y no hay más de tres jugadas colectivas electrizantes por semestre.
Hace 17 fechas que Jota Jota está al frente del equipo y si bien los jugadores salen de memoria, el juego no aparece y no se nota la mano de un entrenador con personalidad, sobre todo en los cambios, que parecen ser dictados por una voz superior que no entiende de lecturas del partido. Es verdad que los resultados avalan su gestión, pero da la sensación de que los jugadores ya no están convencidos de la idea propuesta, y eso se empieza a notar en la actitud, la fuerza y la entrega.
Basta de pedir desde la tribuna que pongan huevos, porque lo que le falta a este equipo es juego y una idea que se pueda llevar a cabo con lo que se tiene en el plantel y eso es deber del entrenador, aunque me da la impresión de que el Negro no puede...
Abrazo de gol
domingo, 24 de abril de 2011
lunes, 18 de abril de 2011
Casi se le esCappa
River viajó a La Plata para enfrentar al Lobo en el Estadio Único con la premisa de volver con los tres puntos, la punta y 20 porotos de ventaja en los promedios sobre el adversario. O eso es lo que creíamos antes de que las 19.10 y el pitazo de Favale dieran inicio al encuentro.
Desde el arranque, el partido se vio opacado por la inestabilidad de los jugadores para mantenerse en pie debido a resbalones. De todos modos, los pases errados a metros del compañero y las pocas ideas para generar juego se la debemos únicamente a los jugadores y a los mezquinos planteos de los técnicos.
La primer jugada de peligro fue recién a los 25, cuando Buonanotte generó un hueco en la defensa platense y su remate desde afuera del área pasó muy cerca del palo izquierdo de Monetti.
Enseguida iba a venir la réplica del local, con un furibundo remate de Vizcarra desde más de 30 metros que supo controlar Carrizo en dos tiempos.
Dos tibias emociones más iba a tener River en la primera etapa, con un pifiado remate de Lamela y un cabezazo con rebote de Ferrero que se fueron cerca, ante un tímido intento de levantar el juego.
La segunda etapa prometió más de lo que finalmente iba a cumplir, con ambos equipos intentando mantener lo que todo comienzo de partido te da, el propio arco en cero.
River generó poco y nada en campo rival y los ingresos de Caruso y Lanzini, por Buonanotte y Lamela le terminaron de quitar el pulso a un partido que ya estaba en coma.
Ni siquiera el ingreso de Barros Schelotto le puso pimienta a un partido chato, en juego y resultado, con pocas situaciones para ambos lados.
Sobre el final, cuando no, Carrizo nos iba a sacar las papas del fuego. Un centro desde la izquierda y un intento de despeje iban a hacer figura a Juan Pablo con una fenomenal estirada hacia su derecha para salvar lo que sería el triunfo del Lobo.
El partido terminó en un 0 a 0 justo para un duelo apático e intrascendente, sin situaciones de gol ni destellos de magia.
River se cuidó demasiado, no arriesgó ni un poquito contra un rival flojo en todas sus líneas. No lo fue a buscar, no tuvo fuerzas ni ganas y casi lo paga caro en el último minuto. Jota Jota miró demasiado la tabla de abajo y jugó de visitante conformándose con llevarse solo un puntito, que encima sobre el final, si no fuera por unas manos salvadoras, casi se le escapa.
Abrazo de gol
Desde el arranque, el partido se vio opacado por la inestabilidad de los jugadores para mantenerse en pie debido a resbalones. De todos modos, los pases errados a metros del compañero y las pocas ideas para generar juego se la debemos únicamente a los jugadores y a los mezquinos planteos de los técnicos.
La primer jugada de peligro fue recién a los 25, cuando Buonanotte generó un hueco en la defensa platense y su remate desde afuera del área pasó muy cerca del palo izquierdo de Monetti.
Enseguida iba a venir la réplica del local, con un furibundo remate de Vizcarra desde más de 30 metros que supo controlar Carrizo en dos tiempos.
Dos tibias emociones más iba a tener River en la primera etapa, con un pifiado remate de Lamela y un cabezazo con rebote de Ferrero que se fueron cerca, ante un tímido intento de levantar el juego.
La segunda etapa prometió más de lo que finalmente iba a cumplir, con ambos equipos intentando mantener lo que todo comienzo de partido te da, el propio arco en cero.
River generó poco y nada en campo rival y los ingresos de Caruso y Lanzini, por Buonanotte y Lamela le terminaron de quitar el pulso a un partido que ya estaba en coma.
Ni siquiera el ingreso de Barros Schelotto le puso pimienta a un partido chato, en juego y resultado, con pocas situaciones para ambos lados.
Sobre el final, cuando no, Carrizo nos iba a sacar las papas del fuego. Un centro desde la izquierda y un intento de despeje iban a hacer figura a Juan Pablo con una fenomenal estirada hacia su derecha para salvar lo que sería el triunfo del Lobo.
El partido terminó en un 0 a 0 justo para un duelo apático e intrascendente, sin situaciones de gol ni destellos de magia.
River se cuidó demasiado, no arriesgó ni un poquito contra un rival flojo en todas sus líneas. No lo fue a buscar, no tuvo fuerzas ni ganas y casi lo paga caro en el último minuto. Jota Jota miró demasiado la tabla de abajo y jugó de visitante conformándose con llevarse solo un puntito, que encima sobre el final, si no fuera por unas manos salvadoras, casi se le escapa.
Abrazo de gol
domingo, 10 de abril de 2011
A grito Pelado
Hermosa noche de sábado en el Monumental. El Millo salía con su formación de memoria en busca de su tercera victoria al hilo. Enfrente, el equipo de Seba Méndez, quería llevarse los tres puntos al sur, algo que no ocurre desde la fecha 5 cuando derrotó a Tigre en Victoria.
Desde el comienzo River se hizo amo y señor del balón y el juego. Aún con su habitual falta de contundencia ante el arco rival, todo se jugaba en terreno del Taladro, que no podía salir del fondo gracias al pressing que ejercían los atacantes rojiblancos.
Sin embargo, la visita tuvo la posibilidad de abrir el marcador ante una desincronización entre Maidana y Ferrero, pero la figura de Juan Pablo estuvo para enviar al córner el remate de Gómez.
A los 38 minutos El Pelado iba a hacer temblar el Estadio, cuando decidió rematar al arco desde tres cuartos de cancha para hacer esforzar a un Bologna adelantado, quien supo desviar el disparo y dejarnos a todos con la garganta con ganas de gol. Algo que volvió a ocurrir en la jugada siguiente, cuandó Adalberto remató de cabeza y pasó cerca del travesaño.
El primer tiempo se disolvió en la pitada de Lunati y River se fue al vestuario con la seguridad de que si era paciente y mantenía la cabeza fría en los últimos metros, se podía quedar con el triunfo en casa.
En la segunda etapa River salió más decidido a atacar al discreto equipo verde y blanco, y en pocos minutos Buonanotte, Acevedo y Ferrari iban a acrecentar la figura de Bologna, quien junto a Gómez fueron las figuras de la visita.
Pero el mundo se iba a detener segundos antes del minuto 24 de la segunda etapa. El Pelado, con sus 37 años iba a estirarse para alcanzar el ladrillazo que le tiró Acevedo, para luego correr más de 20 metros sacándose de encima a tres rivales y finalmente meterle un pase al bueno de Pavone. El Tanque, que recibió de espaldas al arco, iba a girar entre los dos centrales banfileños y ante la salida del arquero remataría contra la base roja de su poste izquierdo.
Instantáneamente el Monumental se fundió en ese grito sagrado de gol, ese himno a la alegría que se sucede cuando el balón besa la red del rival. Mientras el Tanque buscaba con la mirada al León de Azul, al interminable e indestructible Almeyda para entregarle la autoría del tanto, la tribuna se unió en ese pedido al Checho, comentándole que el mediocampo de la Selección, al igual que el arco, tienen sus dueños en Núñez.
Y hablando del arco, un par de minutos más tarde, Gómez pudo igualar las cosas, pero nuevamente Carrizo iba a agigantar esa figura para sacarle el remate al ángulo que había ejecutado el ex-Rosario Central.
El final del partido estaba cerca y River creció. No se metió atrás como otras veces y trató de cuidarse con la tenencia de la pelota. Maduró como equipo y parece que el Negro López está respirando un poco más holgado gracias a los puntos cosechados. En otro momento, el último cambio hubiera sido la entrada de Arano y no el ingreso de Bordagaray.
River es puntero y solo lo puede pasar Vélez si gana el partido pendiente contra los Cuervos. Falta mucho pero nos quieren complicar colgándonos la chapa de candidatos. El equipo es conciente de sus virtudes y limitaciones, pero a la gente nadie le quita la alegría de haber ganado otro encuentro siendo superior al rival.
De abajo se puede decir que estamos mucho más tranquilos a un punto del Rojo y Arsenal y encima nos alejamos de Tigre por su derrota ante el equipo de Floresta.
Otro gol del Tanque que vale tres puntos, otra victoria de local que nos permite soñar con todos los frentes y otra actuación descomunal de Almeyda para demostrar que está más vigente que nunca. Otro gol, otro triunfo para festejar a grito Pelado.
Abrazo de Gol
Desde el comienzo River se hizo amo y señor del balón y el juego. Aún con su habitual falta de contundencia ante el arco rival, todo se jugaba en terreno del Taladro, que no podía salir del fondo gracias al pressing que ejercían los atacantes rojiblancos.
Sin embargo, la visita tuvo la posibilidad de abrir el marcador ante una desincronización entre Maidana y Ferrero, pero la figura de Juan Pablo estuvo para enviar al córner el remate de Gómez.
A los 38 minutos El Pelado iba a hacer temblar el Estadio, cuando decidió rematar al arco desde tres cuartos de cancha para hacer esforzar a un Bologna adelantado, quien supo desviar el disparo y dejarnos a todos con la garganta con ganas de gol. Algo que volvió a ocurrir en la jugada siguiente, cuandó Adalberto remató de cabeza y pasó cerca del travesaño.
El primer tiempo se disolvió en la pitada de Lunati y River se fue al vestuario con la seguridad de que si era paciente y mantenía la cabeza fría en los últimos metros, se podía quedar con el triunfo en casa.
En la segunda etapa River salió más decidido a atacar al discreto equipo verde y blanco, y en pocos minutos Buonanotte, Acevedo y Ferrari iban a acrecentar la figura de Bologna, quien junto a Gómez fueron las figuras de la visita.
Pero el mundo se iba a detener segundos antes del minuto 24 de la segunda etapa. El Pelado, con sus 37 años iba a estirarse para alcanzar el ladrillazo que le tiró Acevedo, para luego correr más de 20 metros sacándose de encima a tres rivales y finalmente meterle un pase al bueno de Pavone. El Tanque, que recibió de espaldas al arco, iba a girar entre los dos centrales banfileños y ante la salida del arquero remataría contra la base roja de su poste izquierdo.
Instantáneamente el Monumental se fundió en ese grito sagrado de gol, ese himno a la alegría que se sucede cuando el balón besa la red del rival. Mientras el Tanque buscaba con la mirada al León de Azul, al interminable e indestructible Almeyda para entregarle la autoría del tanto, la tribuna se unió en ese pedido al Checho, comentándole que el mediocampo de la Selección, al igual que el arco, tienen sus dueños en Núñez.
Y hablando del arco, un par de minutos más tarde, Gómez pudo igualar las cosas, pero nuevamente Carrizo iba a agigantar esa figura para sacarle el remate al ángulo que había ejecutado el ex-Rosario Central.
El final del partido estaba cerca y River creció. No se metió atrás como otras veces y trató de cuidarse con la tenencia de la pelota. Maduró como equipo y parece que el Negro López está respirando un poco más holgado gracias a los puntos cosechados. En otro momento, el último cambio hubiera sido la entrada de Arano y no el ingreso de Bordagaray.
River es puntero y solo lo puede pasar Vélez si gana el partido pendiente contra los Cuervos. Falta mucho pero nos quieren complicar colgándonos la chapa de candidatos. El equipo es conciente de sus virtudes y limitaciones, pero a la gente nadie le quita la alegría de haber ganado otro encuentro siendo superior al rival.
De abajo se puede decir que estamos mucho más tranquilos a un punto del Rojo y Arsenal y encima nos alejamos de Tigre por su derrota ante el equipo de Floresta.
Otro gol del Tanque que vale tres puntos, otra victoria de local que nos permite soñar con todos los frentes y otra actuación descomunal de Almeyda para demostrar que está más vigente que nunca. Otro gol, otro triunfo para festejar a grito Pelado.
Abrazo de Gol
domingo, 3 de abril de 2011
Tres por uno
Tarde de domingo ideal para una cerveza bien fría en el Centenario.
Esta nueva final que debía jugar el equipo de Jota Jota, presentaba del otro lado a Quilmes, un equipo golpeado por los resultados, que aún no logró un triunfo en lo que va del Clausura.
River arrancó el partido con el protagonismo que debe ejercer y anuló los pocos circuitos de juego del local, que veía como la cancha se inclinaba hacia el arco de Trípodi.
A los 10 minutos, el Enano, de buen partido, iba a avisar con un tremendo remate de zurda que pasó muy cerca del travesaño.
Tres minutos más tarde, se iba a gestar la mejor jugada de los últimos tiempos. Entre Almeyda, Acevedo, Lamela y Ferrari tocaron la pelota líricamente y de primera para que luego, cuando Erik llegó a estar cara a cara con el arquero rival y se la picó, Ferrari estampará de palomita, anticipando a Gerlo, el 1 a 0 para el equipo Millonario.
Recién a los 23 minutos, Caneo iba a tener la posibilidad de igualar las cosas pero definió alto, luego de una buena jugada por izquierda del equipo cervecero.
Poco más iba a pasar antes de que Baldassi pitara el final de la primera etapa, salvo la estampida de Almeyda para ir a presionar hasta el área rival en una salida, que generó una catarata de aplausos que bajaban desde la tribuna visitante.
En la segunda etapa, La Banda salió más decidida a cuidar lo que tenía que a buscar ampliar la ventaja. Si bien la primera situación fue una gran jugada de Lamela por izquierda, salvada finalmente en la línea por un defensor local, durante varios pasajes del complemento se vio peligrar el triunfo. Sobre todo a partir de los 16 minutos, cuando Carrizo tuvo dos grandes atajadas ante cabezazos de Morales y Cauteruccio y una jugada preparada terminó con un remate de Caneo cerca del ángulo izquierdo del arquero de la Selección.
Ya en los últimos suspiros del partido, Funes Mori tuvo una gran chance de ampliar la diferencia, pero se enrrosco en su falta de juego en primera y quiso terminar él una jugada que pedía a gritos un pase al Loncho, que entraba solo por derecha.
Atrás quedó la anécdota de los 4 minutos de adición cuando el equipo lo supo llevar con inteligencia, cuidando la pelota lejos del arco propio.
El equipo del Negro López tuvo un gran primer tiempo, sobre todo por el aporte de Acevedo y Almeyda en el medio, y de Lamela y Buonanotte en la creación. Pero después del gol el equipo bajó el rendimiento en la segunda atapa sufrió demasiado ante un equipo que sin argumentos case se lo empata.
River ganó un partido muy importante, el segundo al hilo y el segundo de visitante en el campeonato, alejó los fantasmas del descenso y alcanzó la punta. Encima, nos colgamos en el tercer puesto de clasificación a la Sudamericana. River sabe que ganado partidos, se logran estos tres objetivos... la única pomoción en la que piensa, es en la del 3 x 1 de Salvación, Campeón y Copa.
Abrazo de Gol
Esta nueva final que debía jugar el equipo de Jota Jota, presentaba del otro lado a Quilmes, un equipo golpeado por los resultados, que aún no logró un triunfo en lo que va del Clausura.
River arrancó el partido con el protagonismo que debe ejercer y anuló los pocos circuitos de juego del local, que veía como la cancha se inclinaba hacia el arco de Trípodi.
A los 10 minutos, el Enano, de buen partido, iba a avisar con un tremendo remate de zurda que pasó muy cerca del travesaño.
Tres minutos más tarde, se iba a gestar la mejor jugada de los últimos tiempos. Entre Almeyda, Acevedo, Lamela y Ferrari tocaron la pelota líricamente y de primera para que luego, cuando Erik llegó a estar cara a cara con el arquero rival y se la picó, Ferrari estampará de palomita, anticipando a Gerlo, el 1 a 0 para el equipo Millonario.
Recién a los 23 minutos, Caneo iba a tener la posibilidad de igualar las cosas pero definió alto, luego de una buena jugada por izquierda del equipo cervecero.
Poco más iba a pasar antes de que Baldassi pitara el final de la primera etapa, salvo la estampida de Almeyda para ir a presionar hasta el área rival en una salida, que generó una catarata de aplausos que bajaban desde la tribuna visitante.
En la segunda etapa, La Banda salió más decidida a cuidar lo que tenía que a buscar ampliar la ventaja. Si bien la primera situación fue una gran jugada de Lamela por izquierda, salvada finalmente en la línea por un defensor local, durante varios pasajes del complemento se vio peligrar el triunfo. Sobre todo a partir de los 16 minutos, cuando Carrizo tuvo dos grandes atajadas ante cabezazos de Morales y Cauteruccio y una jugada preparada terminó con un remate de Caneo cerca del ángulo izquierdo del arquero de la Selección.
Ya en los últimos suspiros del partido, Funes Mori tuvo una gran chance de ampliar la diferencia, pero se enrrosco en su falta de juego en primera y quiso terminar él una jugada que pedía a gritos un pase al Loncho, que entraba solo por derecha.
Atrás quedó la anécdota de los 4 minutos de adición cuando el equipo lo supo llevar con inteligencia, cuidando la pelota lejos del arco propio.
El equipo del Negro López tuvo un gran primer tiempo, sobre todo por el aporte de Acevedo y Almeyda en el medio, y de Lamela y Buonanotte en la creación. Pero después del gol el equipo bajó el rendimiento en la segunda atapa sufrió demasiado ante un equipo que sin argumentos case se lo empata.
River ganó un partido muy importante, el segundo al hilo y el segundo de visitante en el campeonato, alejó los fantasmas del descenso y alcanzó la punta. Encima, nos colgamos en el tercer puesto de clasificación a la Sudamericana. River sabe que ganado partidos, se logran estos tres objetivos... la única pomoción en la que piensa, es en la del 3 x 1 de Salvación, Campeón y Copa.
Abrazo de Gol
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