Se jugaba una nueva edición del clásico más antiguo del Fútbol Argentino. El Cilindro de Avellaneda era el escenario que aguardaba por el ingreso del local y de La Banda, disfrutando de una fiesta en las tribunas, mientras el Negro López metía un cambio tan obligado como necesario, incluyendo a un segundo delantero, entre los once titulares.
El partido tuvo un arranque frenético, con posesión de pelota compartida y situaciones de gol para ambos lados. La primera piedra iba a ser lanzada por el local, con una gran jugada personal de Teo Gutierrez, que iba a ver como su remate se perdía a escasos centímetros del poste izquierdo.
River iba a replicar con un gran pase de Lamela a Pavone, quien iba a quedar mano a mano con el arquero, pero el línea invalidaría erróneamente la jugada con fuera de juego. Mas tarde, el arquero local le impediría el gol al Tanque en una jugada similar y el palo le diría que no a la más clara que tuvo el Melli Funes Mori para abrir el marcador.
Hasta que pasados los 30 minutos, Erik se convertiría en Lío para correr 40 metros, sacarse cuatro tipos de encima y que lo terminen derribando dentro del área, para luego el Tanque cambiar penal por gol y que el equipo de Jota Jota se ponga en ventaja.
Un minuto más tarde, La Academia iba a tener el empate en los pies de Teo, pero la figura de Juan Pablo Carrizo se iba a empezar a agrandar, reteniendo el furibundo remate del colombiano.
Ya sobre el final de la primera parte, Juan Díaz quiso "obrar de oficio" y ante una falta que le cometieron y no sancionaron, buscó justicia por mano propia y la segunda amarilla lo mandó al vestuario antes que a sus compañeros, dejando al equipo con uno menos por 45 minutos.
En el entretiempo, el Negro decidió el ingreso de Pereyra, para cubrir la banda izquierda abandonada por la expulsión del uruguayo y la pieza sacrificada fue Pavone, que estaba golpeado y era la opción más acertada.
Y en la segunda parte, como era de preverse, Racing salió decidido a buscar el empate ante un equipo en inferioridad numérica. Pero las cosas no le salían a los de Avellaneda y las jugadas se disipaban gracias a la gran labor defensiva y el trabajo de todo el equipo, desde Funes tratando de aguantar arriba hasta Carrizo con sus atajadas, pasando por el enorme sacrificio de Almeyda para cerrar el mediocampo.
Pero otra complicación iba a poner a prueba a Jota Jota. El cansancio de Ballón y la lesión de Ferrari determinaron el ingreso de Cirigliano y Arano, respectivamente y que el Tucu se pase a la banda derecha.
Agotados los cambios por obligación y con un jugador menos, el Millo tuvo que conformarse con aguantar el resultado obtenido cerca de su propio arco y a partir de ahí, se iba a confirmar la figura del partido.
Si bien el equipo se armó hasta los dientes para evitar la mayor cantidad de embates del rival, los locales tuvieron tres oportunidades claras de gol que Carrizo evitó con grandes atajadas de arquero de Selección.
El pitazo final de Pezzotta determinó el triunfo Riverplatense y la posición momentánea en la cima del Clausura, aunque horas más tarde Vélez recuperó ese lugar.
El equipo supo jugar muy bien contra un rival difícil y el técnico, esta vez, dispuso una dupla en ataque que funcionó. En la semana, ante tantas críticas por el juego y la actitud del equipo, el Negro se le animó a la posibilidad de campeonar. Los cambios fueron acertados y se utilizaron las estrategias necesarias para sostener el resultado en un momento dificil con inferioridad numérica y lesionados.
El Negro pasó una prueba de fuego en un momento en el que estaba siendo muy criticado. Mostró personalidad y flexibilizó su esquema cuando River más lo necesitaba. Supo elegir las piezas y los momentos para colocarlas en el rompecabezas y que finalmente nos quedemos con la victoria. El Millo está a dos puntos del líder y mantiene viva la esperanza, y al igual que el Negro López, sigue prendido.
Abrazo de gol
PD: Felicitaciones a Dieguito Buonanotte y su mujer por el nacimiento de su hija Lucía, en la madrugada del sábado. Gran noticia! Que sean muy felices!
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