Qué difícil escribir en este estado. ¿Cómo explicar lo sentimental e historicamente inexplicable, aunque actual y futbolísticamente probable?
River jugará en el Nacional B y es inevitable. Por más que deseemos cerrar los ojos y que todavía haya oportunidad de permanecer, como nos pasó en partidos anteriores, esta vez el hecho está consumado y no hay otra opción que aceptarlo.
Tarde, el equipo del Negro López se dio cuenta que se jugaba la historia mas rica del Fútbol Argentino. Pasado y futuro en 90 minutos, por irresponsabilidades dirigenciales y futbolísticas, cometidas en los últimos años.
River jugó el primer tiempo como una verdadera final. Luego del "bobazo" de muchos en el gol bien anulado al equipo cordobés, el séptimo pelotazo en cinco minutos hacia el arco de Belgrano fue controlado por Pavone. Por primera vez en el año, el ex-Pincha no cayó al piso ante su marca y sacó un remate de mediavuelta que hizo inútil el esfuerzo de Olave. 1 a 0 y a soñar.
El Millo siguió con su ímpetu ganador a lo largo de toda la primera etapa, con mas corazón y garra que juego, a causa de los lógicos nervios de estar apostando (en la ruleta) el legado de Angelito Labruna, Pinino, El Beto, Bernabé, Enzo, y todos los que hicieron de River 'El Más Grande'.
De todos modos, el primer tiempo se iba a consumir con el triunfo de La Banda y con la sensación de que la salida de Arano, que se la pasó siempre a los de celeste, por Villalba era el camino a seguir.
Pero otra vez la 'mano negra' de Lopez nos iba a dejar con la presión por las nubes. Empezada ya la segunda parte, en esos 45' de todo o nada en los que River necesitaba un gol, ingresó Villalba pero salió... Acevedo! Increible pero real, el entrenador le dio la manivela del equipo, el mediocampo más grande del país a un rústico lateral izquierdo que, para colmo, estaba amonestado.
Así fue que Belgrano encontró los espacios y, en una jugada desafortunada e infantil entre Ferrero y Diaz, en la cual los dos van en busca de la pelota, el mediocampista pirata no perdonó a Carrizo y puso el 1 a 1 y la cuesta arriba para River, que otra vez debía convertir dos goles.
Pero minutos más tarde River iba a tener otra vida. Pezzotta, de espeluznante arbitraje, pitó un penal dudoso para devolverle a River lo que le había quitado cuando el encuentro estaba 1 a 0. El penal, pateado por Pavone con los ojos cerrados, fue detenido fácilmente por la figura de los 180 minutos, el experimentado Olave.
A partir de ese momento, se acabó todo. River tuvo algunas chances de ponerse al frente pero quedaba poco tiempo y el alma se había agotado y no quedaban mas reservas.
Parrafo aparte para los inadaptados de siempre, que no soportaron la situación y, en lugar de hacer el duelo en paz, destruyeron cada centímetro de nuestro hermoso Monumental, poniendo en riesgo a todos los presentes, mientras los jugadores regaban el verde césped con sus genuinas lágrimas.
Descendió River, pero nobleza obliga felicitar a Belgrano por su ascenso. Por más que duela y mucho, nos superaron en el marcador, por falencias propias en lo que a técnica, táctica, motivación, responsabilidad, experiencia y tantas otras cosas respecta.
El hincha Millonario hoy llora, pero son lágrimas de Grandeza. El Riverplatense hoy es más de River que nunca en su vida. Saca a relucir su camiseta, su chomba, su buzo o su camperón sin importar lo que unos pocos puedan gritar socarronamente.
Gracias Millo, gracias por hacerme sentir orgulloso de gritar que Soy de RIVER en las buenas y en las malas, por no avergonzarme de estas lágrimas y de saber que, pase lo que pase, soy HINCHA DE RIVER: EL MAS GRANDE, LEJOS!
Abrazo Millonario y hasta pronto...
lunes, 27 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
Hazaña Monumental
Cuánta irresponsabilidad! Mi querido River, necesitaron solo 10 años de infamia para tirar a la basura 100 de historia gloriosa! Estamos a un paso de descender a la Primera B Nacional. El equipo más grande de la Argentina, perdiendo la categoría por 10 años de administraciones desastrosas, que despilfarraron jugadores de calidad y compraron jugadores "falopa", de relleno. Esos "responsables" incoherentes que sobraron la situación y se creyeron el versito de "River no va a jugar la Promoción" o "A River lo van a ayudar". Quién nos va a ayudar? Quién? La AFA? Institución a la cual nuestro "Gran Capitán" le solicitó la cabeza al también Vice de la FIFA. No creo.
Ayer Passarella no estuvo en Córdoba, prefirió ser el capitán que abandona el barco y a sus tripulantes. Los dejó solos, a la deriva y lleno de hambrientas termitas que se devoran lo que queda de la nave.
El técnico esperó a salir del hotel rumbo al estadio de Alberdi para confirmar la táctica y los nombres más impensados para una final. El macabro Negro López paró un equipo con una formación que nunca utilizó en el campeonato, llena de experimentados en el fondo y con pibes para salvarlo arriba. La exclusión de Maidana y de Pavone son muestras gratis de la inoperancia y la indecisión en las que está sumergido el entrenador. Esas mismas sensaciones, junto con el miedo, la inseguridad y otras, que les transmite a sus jugadores, que deben salir al campo de juego a dar la cara.
En cuanto al partido, River tuvo un muy buen arranque, mostrando coraje e imponiendo respeto ante un rival inferior en los papeles. Pero siempre hay un irresponsable que complica las cosas, y esta vez le tocó a Román, que cometió un penal casi tan infantil como agarrarse la cabeza después de cometerlo, haciendo más evidente la infracción. Manzanelli no perdonó a Carrizo que se la jugó bien a su palo derecho.
Luego del gol, La Banda siguió intentando vencer a un Olave que se iba a convertir en la figura de la cancha, tapando varios tiros libres y remates de los chicos de un River que se iría al vestuario en injusta desventaja.
Continuando con las malas decisiones, el director técnico decide la salida de Mauro Díaz, de buena actuación, para que ingrese Caruso. Pocas conclusiones sobre la modificación podemos hacer ya que, a cuatro minutos de comenzada la segunda parte, Arano marcó al revés en un tiro de esquina, dejando al "Picante" Pereyra puntear el balón y convertir el segundo para el Pirata.
A partir de ahí, veinte minutos de vergüenza, con un par de hinchas ingresando al campo de juego amenazando a los jugadores de River, empujando a Román, hasta que la ineficaz policía tomó cartas y desalojó a los hinchas.
Cuando todo se calmó, se reanudó el encuentro, pero el resultado no varió, más allá de las situaciones que tuvo River para descontar y volverse a Buenos Aires con un poco más de esperanza. Ah, Jota Jota sacó al Tucu Pereyra para meter a... Maidana! 2 a 0 abajo y un cambio de película.
Hoy el Mundo River es un manojo de nervios. Desde la CD dicen que no se sienten responsables de la situación actual. El cuerpo técnico está perdido, sin rumbo, sin esperanza. Se maltrata a los experimentados y se los deja fuera de los partidos, se quema a los pibes metiéndoles la presión de tener que ser los salvadores de 110 años de historia.
Sin órden, sin DT, sin apoyo dirigencial, sin Almeyda, Ferrari ni Román, sin ideas, sin llegadas, sin juego colectivo, sin pases al compañero, quizás sin público a causa de los desmanes en Córdoba y sin otra opción que superar a Belgrano por dos goles o más, este domingo en Núñez, River deberá conquistar una Hazaña Monumental...
Abrazo Millonario
Ayer Passarella no estuvo en Córdoba, prefirió ser el capitán que abandona el barco y a sus tripulantes. Los dejó solos, a la deriva y lleno de hambrientas termitas que se devoran lo que queda de la nave.
El técnico esperó a salir del hotel rumbo al estadio de Alberdi para confirmar la táctica y los nombres más impensados para una final. El macabro Negro López paró un equipo con una formación que nunca utilizó en el campeonato, llena de experimentados en el fondo y con pibes para salvarlo arriba. La exclusión de Maidana y de Pavone son muestras gratis de la inoperancia y la indecisión en las que está sumergido el entrenador. Esas mismas sensaciones, junto con el miedo, la inseguridad y otras, que les transmite a sus jugadores, que deben salir al campo de juego a dar la cara.
En cuanto al partido, River tuvo un muy buen arranque, mostrando coraje e imponiendo respeto ante un rival inferior en los papeles. Pero siempre hay un irresponsable que complica las cosas, y esta vez le tocó a Román, que cometió un penal casi tan infantil como agarrarse la cabeza después de cometerlo, haciendo más evidente la infracción. Manzanelli no perdonó a Carrizo que se la jugó bien a su palo derecho.
Luego del gol, La Banda siguió intentando vencer a un Olave que se iba a convertir en la figura de la cancha, tapando varios tiros libres y remates de los chicos de un River que se iría al vestuario en injusta desventaja.
Continuando con las malas decisiones, el director técnico decide la salida de Mauro Díaz, de buena actuación, para que ingrese Caruso. Pocas conclusiones sobre la modificación podemos hacer ya que, a cuatro minutos de comenzada la segunda parte, Arano marcó al revés en un tiro de esquina, dejando al "Picante" Pereyra puntear el balón y convertir el segundo para el Pirata.
A partir de ahí, veinte minutos de vergüenza, con un par de hinchas ingresando al campo de juego amenazando a los jugadores de River, empujando a Román, hasta que la ineficaz policía tomó cartas y desalojó a los hinchas.
Cuando todo se calmó, se reanudó el encuentro, pero el resultado no varió, más allá de las situaciones que tuvo River para descontar y volverse a Buenos Aires con un poco más de esperanza. Ah, Jota Jota sacó al Tucu Pereyra para meter a... Maidana! 2 a 0 abajo y un cambio de película.
Hoy el Mundo River es un manojo de nervios. Desde la CD dicen que no se sienten responsables de la situación actual. El cuerpo técnico está perdido, sin rumbo, sin esperanza. Se maltrata a los experimentados y se los deja fuera de los partidos, se quema a los pibes metiéndoles la presión de tener que ser los salvadores de 110 años de historia.
Sin órden, sin DT, sin apoyo dirigencial, sin Almeyda, Ferrari ni Román, sin ideas, sin llegadas, sin juego colectivo, sin pases al compañero, quizás sin público a causa de los desmanes en Córdoba y sin otra opción que superar a Belgrano por dos goles o más, este domingo en Núñez, River deberá conquistar una Hazaña Monumental...
Abrazo Millonario
lunes, 20 de junio de 2011
De Millonarios y Piratas
River va a jugar la Promoción. Ya no es algo probable ni temido, es algo cierto. Este miércoles a las 21 deberá enfrentarse en Alberdi con Belgrano de Córdoba. Los de la B, a diferencia del Millo, habían tenido una pésima primera ronda en el Nacional pero supieron revertirlo en la segunda etapa de la temporada, gracias al gran trabajo que realizó el DT, Ricardo Zielinski, desde su llegada.
El sábado a la tarde, el Monumental era una fiesta. Más allá de lo que La Banda realmente se estaba jugando, el recibimiento de la gente me recordó a las peleas por el Campeonato, en esas épocas en la que River se vestía de galera y bastón y sacaba a pasear a sus rivales, dando cátedra de fútbol.
Durante gran parte de la primera etapa, la tensión se apoderaba de cada uno de los jugadores e hinchas. Los que estaban dentro del campo, apurados por convertir, no lograban hilvanar dos pases seguidos y, por consiguiente, el peligro se desintegraba en tres cuartos de cancha. En las tribunas, las radios y televisores anunciaban el gol de Olimpo recién comenzado el encuentro y los nervios crecían junto con la desesperación y la desazón de lo que se veía en el terreno de juego.
Hasta que a los 30 minutos, Caruso intentó controlar un pelotazo cerca del área rival y el rebote inició un contragolpe para el Grana. Entre varios defensas, estáticos, Silvio Romero logró rematar al arco con total comodidad y exactitud, para poner el balón esquinado contra el palo izquierdo de Carrizo.
Minutos antes, en el Centenario, Tombolini iba a salir lesionado para que ingrese el debutante juvenil y héroe bahiense, Matías Ibáñez y en La Paternal, Tigre le igualaba el encuentro al Bicho con gol de su capitán Martínez.
Así fue que Lunati decidió mandar a los jugadores al vestuario para el descanso y River se fue conociendo que con e 1 a 0, el destino era la Promo.
Para el segundo tiempo, el ininmutable López mandó a la cancha a los mismos once que no habían sabido inquietar a un Marchesín que se dedicó a demorar el juego.
Pero River salió con vergüenza y, a los dos minutos, Ferrari desbordó por derecha y metió un centro bárbaro. Ni de un lado ni del otro la supieron tocar, pero como si el destino nos estuviera dando finalmente una mano, la pelota quedó en los pies de Lamela, que definió muy bien desde el borde del área chica.
En la jugada siguiente, otra vez el mejor del partido, junto con Almeyda, desbordó por derecha y se adentró en el área rival. Cuando el Loncho estuvo por rematar, fue desestabilizado por un empujón desde atrás obviado por el juez y su asistente, imposibilitándonos un remate desde los doce pasos.
River no detuvo su marcha y con más empuje, garra y corazón que fútbol, intentó durante todo el segundo tiempo vencer el arco de Lanús. Almeyda tuvo un par, Caruso otra y Pavone peleó contra su ineficacia dentro del área.
Pero llegó la jugada clave, una de esas que te marcan el rumbo final. Pavone entregó para Caruso y la contra estaba armada. El Rifle pasó entre las piernas del defensa visitante para dejar solo frente al arquero a Erik, quien finalmente desperdició la jugada más clara de los últimos meses con un tibio remate a las manos de Marchesín.
Sobre el final, el equipo de Jota Jota, que había metido a Mauro Díaz por Pereyra, tuvo la chance de llevar a un triangular la definición. El tiro libre en el borde del área, propiedad absoluta de Lamela (quien ha llegado a pelearse con Buonanotte por un lanzamiento parecido) fue cedido casi de forma miedosa por el habilidoso, para que finalmente sea ejecutado por el recién ingresado "Pirincho". Otra muestra de la apatía de estos jugadores que estaban con un miedo escénico Monumental.
Lanús esperó el momento y cuando el partido moría, con dos de los cinco minutos de descuento ya jugados, el juvenil Díaz (fanático de Palermo) la clavó en el ángulo superior izquierdo de un Carrizo que nada podría haber hecho para evitarlo.
La derrota condenó a River a jugar la Promoción. Un equipo que no supo mantener las ventajas obtenidas durante gran parte de la temporada, despilfarrando oportunidades gracias a planteos mezquinos del entrenador, que salía a buscar empates incluso ante equipos dignos de la B.
Muchos de estos jugadores, cuerpo técnico y dirigencia, junto con otros que estuvieron las últimas tres temporadas, ensuciaron y tiraron al tacho la Gloria Riverplatense y nos condenaron a esta situación inédita e imposible de aceptar. Pocos son los que se salvan, los que realmente dieron la vida por los colores.
Los hinchas de River, con la lluvia como acompañante del sábado gris, vivimos una verdadera película de terror mezclada con drama y un final muy triste. Este miércoles a la noche, ojalá riamos y festejemos cuando finalice la película que anuncian en cartelera, una película de Millonarios y Piratas....
Abrazo de gol
El sábado a la tarde, el Monumental era una fiesta. Más allá de lo que La Banda realmente se estaba jugando, el recibimiento de la gente me recordó a las peleas por el Campeonato, en esas épocas en la que River se vestía de galera y bastón y sacaba a pasear a sus rivales, dando cátedra de fútbol.
Durante gran parte de la primera etapa, la tensión se apoderaba de cada uno de los jugadores e hinchas. Los que estaban dentro del campo, apurados por convertir, no lograban hilvanar dos pases seguidos y, por consiguiente, el peligro se desintegraba en tres cuartos de cancha. En las tribunas, las radios y televisores anunciaban el gol de Olimpo recién comenzado el encuentro y los nervios crecían junto con la desesperación y la desazón de lo que se veía en el terreno de juego.
Hasta que a los 30 minutos, Caruso intentó controlar un pelotazo cerca del área rival y el rebote inició un contragolpe para el Grana. Entre varios defensas, estáticos, Silvio Romero logró rematar al arco con total comodidad y exactitud, para poner el balón esquinado contra el palo izquierdo de Carrizo.
Minutos antes, en el Centenario, Tombolini iba a salir lesionado para que ingrese el debutante juvenil y héroe bahiense, Matías Ibáñez y en La Paternal, Tigre le igualaba el encuentro al Bicho con gol de su capitán Martínez.
Así fue que Lunati decidió mandar a los jugadores al vestuario para el descanso y River se fue conociendo que con e 1 a 0, el destino era la Promo.
Para el segundo tiempo, el ininmutable López mandó a la cancha a los mismos once que no habían sabido inquietar a un Marchesín que se dedicó a demorar el juego.
Pero River salió con vergüenza y, a los dos minutos, Ferrari desbordó por derecha y metió un centro bárbaro. Ni de un lado ni del otro la supieron tocar, pero como si el destino nos estuviera dando finalmente una mano, la pelota quedó en los pies de Lamela, que definió muy bien desde el borde del área chica.
En la jugada siguiente, otra vez el mejor del partido, junto con Almeyda, desbordó por derecha y se adentró en el área rival. Cuando el Loncho estuvo por rematar, fue desestabilizado por un empujón desde atrás obviado por el juez y su asistente, imposibilitándonos un remate desde los doce pasos.
River no detuvo su marcha y con más empuje, garra y corazón que fútbol, intentó durante todo el segundo tiempo vencer el arco de Lanús. Almeyda tuvo un par, Caruso otra y Pavone peleó contra su ineficacia dentro del área.
Pero llegó la jugada clave, una de esas que te marcan el rumbo final. Pavone entregó para Caruso y la contra estaba armada. El Rifle pasó entre las piernas del defensa visitante para dejar solo frente al arquero a Erik, quien finalmente desperdició la jugada más clara de los últimos meses con un tibio remate a las manos de Marchesín.
Sobre el final, el equipo de Jota Jota, que había metido a Mauro Díaz por Pereyra, tuvo la chance de llevar a un triangular la definición. El tiro libre en el borde del área, propiedad absoluta de Lamela (quien ha llegado a pelearse con Buonanotte por un lanzamiento parecido) fue cedido casi de forma miedosa por el habilidoso, para que finalmente sea ejecutado por el recién ingresado "Pirincho". Otra muestra de la apatía de estos jugadores que estaban con un miedo escénico Monumental.
Lanús esperó el momento y cuando el partido moría, con dos de los cinco minutos de descuento ya jugados, el juvenil Díaz (fanático de Palermo) la clavó en el ángulo superior izquierdo de un Carrizo que nada podría haber hecho para evitarlo.
La derrota condenó a River a jugar la Promoción. Un equipo que no supo mantener las ventajas obtenidas durante gran parte de la temporada, despilfarrando oportunidades gracias a planteos mezquinos del entrenador, que salía a buscar empates incluso ante equipos dignos de la B.
Muchos de estos jugadores, cuerpo técnico y dirigencia, junto con otros que estuvieron las últimas tres temporadas, ensuciaron y tiraron al tacho la Gloria Riverplatense y nos condenaron a esta situación inédita e imposible de aceptar. Pocos son los que se salvan, los que realmente dieron la vida por los colores.
Los hinchas de River, con la lluvia como acompañante del sábado gris, vivimos una verdadera película de terror mezclada con drama y un final muy triste. Este miércoles a la noche, ojalá riamos y festejemos cuando finalice la película que anuncian en cartelera, una película de Millonarios y Piratas....
Abrazo de gol
domingo, 12 de junio de 2011
Durmiendo con el enemigo
Basta Jota Jota! Por menos que esto, Angel Cappa se fue en helicóptero desde Floresta, aún intentando que River recuperara su identidad. No lo logró, porque los tiempos propios y ajenos lo apresuraron a cambiar jugadores indiscriminadamente y la lesión de Almeyda lo terminó de derrumbar, junto con la falta de resultados. Ahora, el equipo de Núñez, lleva un partido ganado, 5 empatados y 3 perdidos de los últimos 9 jugados, lo que resulta en 8 puntos de los últimos 27 disputados.
Este equipo del Negro López es sinónimo de avaricia futbolística, de un invento de táctica que solo sirve para no jugar y que el rival lo domine. Porque hasta ahora La Banda jugaba con un doble cinco definido, dos volantes que son laterales y con tres centrales en el fondo, armando dos líneas defensivas: una de tres, otra de cuatro y los de arriba que se arreglen.
Ahora, el nuevo paradigma de la ignorancia táctica, con el entrenador de River como abanderado y mentor, es jugar con tres centrales, dos laterales izquierdos, dos derechos, un cinco que se parte el alma y tres falsos héroes en la delantera, que solucionen con individualidades los inconvenientes y falencias para generar juego.
Asi, estimado López, no se juega al fútbol. Porque esto que usted está haciendo, es lo peor que le puede pasar a un equipo deteriorado psicológicamente: le sacó la identidad; hasta la paupérrima y triste imágen de equipo chico que tenía al cuidar el 1 a 0 obtenido a base de esfuerzos sobrehumanos de algunos pocos.
El empate en un gol de hoy, luego del mal partido de ambos equipos, con el gran gol de Ferrari (de respetable actuación) y el rápido empate Pincha, con la clásica pelota parada en pies de Benítez, lo dejó a River nuevamente dependiente de otros.
Porque antes del partido en el Estadio Centenario, Olimpo y Tigre le habían servido en bandeja a los Millonarios la recuperación; porque Vélez hizo lo propio con el Globo adjudicándose el Clausura, gracias a la derrota de Lanús, para que este último llegue sin chances de campeonar al Monumental en la última fecha.
Todos juegan para River, salvo el equipo del negro López. Ese equipo resultadista y avaro, que se conformaba con poco mientras los resultados se daban y que, ahora que las tempestades llegaron, sigue con su actitud conservadora, ignorando la situación, con una apatía preocupante y una falta de ideas y juego que lleva a la desesperación, incluso hasta al más optimista de los hinchas Riverplatenses.
Los planetas se alinearon para salvar a River. Si Olimpo no gana en su visita a Quilmes, se condena a la Promoción. El resto de las posibilidades, pueden dar desde una doble igualdad hasta un triangular de definición.
Lo más preocupante que puede llegar a suceder, es que River dependa de River, porque en estos momentos, tiene en su banco a un técnico ignorante, incapaz y hasta diría que es el peor adversario del equipo y su recuperación.
A cuidarse y rezar, porque River está durmiendo con el enemigo...
Abrazo de gol
Este equipo del Negro López es sinónimo de avaricia futbolística, de un invento de táctica que solo sirve para no jugar y que el rival lo domine. Porque hasta ahora La Banda jugaba con un doble cinco definido, dos volantes que son laterales y con tres centrales en el fondo, armando dos líneas defensivas: una de tres, otra de cuatro y los de arriba que se arreglen.
Ahora, el nuevo paradigma de la ignorancia táctica, con el entrenador de River como abanderado y mentor, es jugar con tres centrales, dos laterales izquierdos, dos derechos, un cinco que se parte el alma y tres falsos héroes en la delantera, que solucionen con individualidades los inconvenientes y falencias para generar juego.
Asi, estimado López, no se juega al fútbol. Porque esto que usted está haciendo, es lo peor que le puede pasar a un equipo deteriorado psicológicamente: le sacó la identidad; hasta la paupérrima y triste imágen de equipo chico que tenía al cuidar el 1 a 0 obtenido a base de esfuerzos sobrehumanos de algunos pocos.
El empate en un gol de hoy, luego del mal partido de ambos equipos, con el gran gol de Ferrari (de respetable actuación) y el rápido empate Pincha, con la clásica pelota parada en pies de Benítez, lo dejó a River nuevamente dependiente de otros.
Porque antes del partido en el Estadio Centenario, Olimpo y Tigre le habían servido en bandeja a los Millonarios la recuperación; porque Vélez hizo lo propio con el Globo adjudicándose el Clausura, gracias a la derrota de Lanús, para que este último llegue sin chances de campeonar al Monumental en la última fecha.
Todos juegan para River, salvo el equipo del negro López. Ese equipo resultadista y avaro, que se conformaba con poco mientras los resultados se daban y que, ahora que las tempestades llegaron, sigue con su actitud conservadora, ignorando la situación, con una apatía preocupante y una falta de ideas y juego que lleva a la desesperación, incluso hasta al más optimista de los hinchas Riverplatenses.
Los planetas se alinearon para salvar a River. Si Olimpo no gana en su visita a Quilmes, se condena a la Promoción. El resto de las posibilidades, pueden dar desde una doble igualdad hasta un triangular de definición.
Lo más preocupante que puede llegar a suceder, es que River dependa de River, porque en estos momentos, tiene en su banco a un técnico ignorante, incapaz y hasta diría que es el peor adversario del equipo y su recuperación.
A cuidarse y rezar, porque River está durmiendo con el enemigo...
Abrazo de gol
lunes, 6 de junio de 2011
River, cuánto daño te han hecho
Se necesitan dadores de sangre de cualquier grupo y factor para plantel de futbolistas que no se dan cuenta lo que se está jugando River. Quienes puedan suministrarla, favor de asistir a las sucursales de Núñez, Benavídez y Ezeiza con urgencia, ya que dentro de 3 semanas será muy tarde y los efectos secundarios fulminarán a gran parte de la población. Desde ya muchas gracias.
River recibía a Colón en el Monumental, con la obligación de ganar y con un esquema diferente al que veníamos viendo de parte del técnico. La salida de Pavone por Buonanotte y el ingreso de Lanzini dejando solo a Almeyda en el mediocampo, auguraban un ataque más profundo y de buen pie.
Durante el primer tiempo, el Sabalero manejaba la pelota a través de su cerebro, Damián Díaz, pero no llegaba con gran peligro al arco de Carrizo. Por el lado local, los "locos bajitos" Lanzini y Buonanotte no lograban asociarse entre ellos ni con Lamela y caían en el error de individualizar las jugadas, dando como resultado un choque constante contra los defensores rojinegros.
Muy poco iba a ocurrir en la primera etapa, destacándose dos aproximaciones verticales en los pies de Erik y Manu, y un gran desborde de Ferrari que, luego de un taco del zurdito de Carapachay, terminó en el pecho del arquero visitante.
Antes del descanso, River había comprendido cuál era el camino a seguir si quería quedarse con los tres puntos. Desgraciadamente, el inicio de la segunda etapa borró de un plumazo todas nuestras ilusiones, cuando vimos que se quedaron en el vestuario Buona y Lanzini e ingresaron por ellos Funes Mori y Pavone. Fue obvio que la lectura hecha al final de la primera parte, era completamente incompatible con los cambios elegidos por el Negro López, pero él quería demostrarle a la gente que "no es defensivo y que va al frente". Inconcebible.
Como era de esperar, con el nuevo esquema el mediocampo quedó despoblado y la acumulación de centrodelanteros me recordó a los manotazos de ahogado del equipo de Cappa. River chocó contra Colón sin peligro hasta que a los 12 minutos, de contragolpe, Fuertes no perdonó y estampó el 1 a 0.
A partir de ahí, la desesperación jugó su propio partido y los locales se convirtieron en simples camisetas que flotaban en el verde césped.
Y cuando el equipo de Sciaqua lo pudo liquidar en una contra a los 35 minutos del complemento, Almeyda salvó con lo justo y metió un pelotazo que peinó Caruso y, luego de dos toques entre Funes y Pavone, la terminó metiendo el ex-Tomba, para que River empate el encuentro y se despierte.
De ahí al final, el Millo fue a buscar el triunfo a fuerza de pelotazos y choques, pero el fútbol y los goles no se hicieron presentes, como en el resto del partido. Fue 1 a 1 y a hundirse más. Ahora dependemos de muchos factores y, como si fuera poco, ganarle al Pincha y a Lanús las dos fechas que quedan.
Los jugadores de River parecen no darse cuenta que están tirando al tacho 110 años de historia. Parecen no tener sangre, no tener alma, no tener guía. Dan la imagen de un equipo que se siente descendido. El entrenador, ahora hace cambios y se muestra ofensivo, desconociendo el juego y apurándose, destruyendo una estructura que era funcional al partido que se estaba disputando.
No fue un fin de semana más, ni otro domingo del año. Hoy, los que están representando a la otrora siempre victoriosa institución de Núñez, demostraron que no están a la altura de los acontecimientos. Deberían pedir perdón por faltarle el respeto a los colores, a la camiseta, a sus antecesores y al hincha. Perdón a la historia, que por culpa de irresponsables, hoy se transforma en histeria colectiva. Esta situación me entristece y me deja con muchas dudas en cuanto al futuro de La Banda Roja.
River de mi vida, cuánto daño te han hecho...
Abrazo de gol
River recibía a Colón en el Monumental, con la obligación de ganar y con un esquema diferente al que veníamos viendo de parte del técnico. La salida de Pavone por Buonanotte y el ingreso de Lanzini dejando solo a Almeyda en el mediocampo, auguraban un ataque más profundo y de buen pie.
Durante el primer tiempo, el Sabalero manejaba la pelota a través de su cerebro, Damián Díaz, pero no llegaba con gran peligro al arco de Carrizo. Por el lado local, los "locos bajitos" Lanzini y Buonanotte no lograban asociarse entre ellos ni con Lamela y caían en el error de individualizar las jugadas, dando como resultado un choque constante contra los defensores rojinegros.
Muy poco iba a ocurrir en la primera etapa, destacándose dos aproximaciones verticales en los pies de Erik y Manu, y un gran desborde de Ferrari que, luego de un taco del zurdito de Carapachay, terminó en el pecho del arquero visitante.
Antes del descanso, River había comprendido cuál era el camino a seguir si quería quedarse con los tres puntos. Desgraciadamente, el inicio de la segunda etapa borró de un plumazo todas nuestras ilusiones, cuando vimos que se quedaron en el vestuario Buona y Lanzini e ingresaron por ellos Funes Mori y Pavone. Fue obvio que la lectura hecha al final de la primera parte, era completamente incompatible con los cambios elegidos por el Negro López, pero él quería demostrarle a la gente que "no es defensivo y que va al frente". Inconcebible.
Como era de esperar, con el nuevo esquema el mediocampo quedó despoblado y la acumulación de centrodelanteros me recordó a los manotazos de ahogado del equipo de Cappa. River chocó contra Colón sin peligro hasta que a los 12 minutos, de contragolpe, Fuertes no perdonó y estampó el 1 a 0.
A partir de ahí, la desesperación jugó su propio partido y los locales se convirtieron en simples camisetas que flotaban en el verde césped.
Y cuando el equipo de Sciaqua lo pudo liquidar en una contra a los 35 minutos del complemento, Almeyda salvó con lo justo y metió un pelotazo que peinó Caruso y, luego de dos toques entre Funes y Pavone, la terminó metiendo el ex-Tomba, para que River empate el encuentro y se despierte.
De ahí al final, el Millo fue a buscar el triunfo a fuerza de pelotazos y choques, pero el fútbol y los goles no se hicieron presentes, como en el resto del partido. Fue 1 a 1 y a hundirse más. Ahora dependemos de muchos factores y, como si fuera poco, ganarle al Pincha y a Lanús las dos fechas que quedan.
Los jugadores de River parecen no darse cuenta que están tirando al tacho 110 años de historia. Parecen no tener sangre, no tener alma, no tener guía. Dan la imagen de un equipo que se siente descendido. El entrenador, ahora hace cambios y se muestra ofensivo, desconociendo el juego y apurándose, destruyendo una estructura que era funcional al partido que se estaba disputando.
No fue un fin de semana más, ni otro domingo del año. Hoy, los que están representando a la otrora siempre victoriosa institución de Núñez, demostraron que no están a la altura de los acontecimientos. Deberían pedir perdón por faltarle el respeto a los colores, a la camiseta, a sus antecesores y al hincha. Perdón a la historia, que por culpa de irresponsables, hoy se transforma en histeria colectiva. Esta situación me entristece y me deja con muchas dudas en cuanto al futuro de La Banda Roja.
River de mi vida, cuánto daño te han hecho...
Abrazo de gol
jueves, 2 de junio de 2011
Hacer valer la historia
Luego de varios cambios de horario en el fixture de la Fecha 17 del Clausura 2011, River recibirá a Colón de Santa Fé el domingo a las 20.20hs, en el Estadio Monumental, con arbitraje de Carlos Maglio.
En el Profesionalismo, por Torneos locales, jugaron 57 partidos, con 29 victorias del elenco Millonario, 17 empates y 11 triunfos del Sabalero. Por el lado de River se convirtieron 104 goles, mientras que los santafesinos lograron marcar 70 veces.
También se enfrentaron en la fase de grupos y en los cuartos de final de la Copa Libertadores 1998 con un saldo de 4 triunfos de La Banda con 11 goles a favor y 4 en contra.
En el último enfrentamiento entre ambos, River ganó 2 a 1 en el Cementerio de Elefantes, con un gol agónico de Pavone, dando vuelta el partido, el único en la Era Jota Jota. En tanto, el último encuentro en el Monumental había sido empate sin goles en el Apertura 2009.
Si bien en el Clausura 2010 River fue superado por Colón en Santa Fé, la última derrota como local data del Aperura 2007, cuando el equipo de Leo Astrada recibió dos goles y no pudo convertir ninguno.
Los últimos 10 partidos en el Monumental vs Colón son favorables, con 6 triunfos para River, 3 empates y tan solo una derrota. Pero si tomamos como medida los últimos 5 encuentros, River no gana de local contra los rojinegros desde el Apertura 2005 cuando lo venció por 3 a 2, siendo el único triunfo, acompañado de 3 empates y una derrota.
Para terminar, Maglio fue la ley en 13 partidos disputados por River, en los cuales el Millo ganó 7, empató 2 y perdió en 4 oportunidades. La última fue en el Clausura 2010, en el triunfo de La Banda por 2 a 1 sobre Vélez.
River tiene un compromiso más que importante en el primer tercio de finales que debe disputar. Ante su gente, puede salir de esta zona caótica solo ganando, ya que con un empate dependería del resultado entre Olimpo y Arsenal. Además, el equipo de Jota Jota debería salir a buscar un triunfo por respeto y amor a la Camiseta.
En este partido, por lo que significa vestir La Banda Roja y por los números presentados, River deberá olvidar el presente gris y hacer valer la historia.
Abrazo Millonario
En el Profesionalismo, por Torneos locales, jugaron 57 partidos, con 29 victorias del elenco Millonario, 17 empates y 11 triunfos del Sabalero. Por el lado de River se convirtieron 104 goles, mientras que los santafesinos lograron marcar 70 veces.
También se enfrentaron en la fase de grupos y en los cuartos de final de la Copa Libertadores 1998 con un saldo de 4 triunfos de La Banda con 11 goles a favor y 4 en contra.
En el último enfrentamiento entre ambos, River ganó 2 a 1 en el Cementerio de Elefantes, con un gol agónico de Pavone, dando vuelta el partido, el único en la Era Jota Jota. En tanto, el último encuentro en el Monumental había sido empate sin goles en el Apertura 2009.
Si bien en el Clausura 2010 River fue superado por Colón en Santa Fé, la última derrota como local data del Aperura 2007, cuando el equipo de Leo Astrada recibió dos goles y no pudo convertir ninguno.
Los últimos 10 partidos en el Monumental vs Colón son favorables, con 6 triunfos para River, 3 empates y tan solo una derrota. Pero si tomamos como medida los últimos 5 encuentros, River no gana de local contra los rojinegros desde el Apertura 2005 cuando lo venció por 3 a 2, siendo el único triunfo, acompañado de 3 empates y una derrota.
Para terminar, Maglio fue la ley en 13 partidos disputados por River, en los cuales el Millo ganó 7, empató 2 y perdió en 4 oportunidades. La última fue en el Clausura 2010, en el triunfo de La Banda por 2 a 1 sobre Vélez.
River tiene un compromiso más que importante en el primer tercio de finales que debe disputar. Ante su gente, puede salir de esta zona caótica solo ganando, ya que con un empate dependería del resultado entre Olimpo y Arsenal. Además, el equipo de Jota Jota debería salir a buscar un triunfo por respeto y amor a la Camiseta.
En este partido, por lo que significa vestir La Banda Roja y por los números presentados, River deberá olvidar el presente gris y hacer valer la historia.
Abrazo Millonario
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