lunes, 20 de junio de 2011

De Millonarios y Piratas

River va a jugar la Promoción. Ya no es algo probable ni temido, es algo cierto. Este miércoles a las 21 deberá enfrentarse en Alberdi con Belgrano de Córdoba. Los de la B, a diferencia del Millo, habían tenido una pésima primera ronda en el Nacional pero supieron revertirlo en la segunda etapa de la temporada, gracias al gran trabajo que realizó el DT, Ricardo Zielinski, desde su llegada.

El sábado a la tarde, el Monumental era una fiesta. Más allá de lo que La Banda realmente se estaba jugando, el recibimiento de la gente me recordó a las peleas por el Campeonato, en esas épocas en la que River se vestía de galera y bastón y sacaba a pasear a sus rivales, dando cátedra de fútbol.

Durante gran parte de la primera etapa, la tensión se apoderaba de cada uno de los jugadores e hinchas. Los que estaban dentro del campo, apurados por convertir, no lograban hilvanar dos pases seguidos y, por consiguiente, el peligro se desintegraba en tres cuartos de cancha. En las tribunas, las radios y televisores anunciaban el gol de Olimpo recién comenzado el encuentro y los nervios crecían junto con la desesperación y la desazón de lo que se veía en el terreno de juego.

Hasta que a los 30 minutos, Caruso intentó controlar un pelotazo cerca del área rival y el rebote inició un contragolpe para el Grana. Entre varios defensas, estáticos, Silvio Romero logró rematar al arco con total comodidad y exactitud, para poner el balón esquinado contra el palo izquierdo de Carrizo.
Minutos antes, en el Centenario, Tombolini iba a salir lesionado para que ingrese el debutante juvenil y héroe bahiense, Matías Ibáñez y en La Paternal, Tigre le igualaba el encuentro al Bicho con gol de su capitán  Martínez.

Así fue que Lunati decidió mandar a los jugadores al vestuario para el descanso y River se fue conociendo que con e 1 a 0, el destino era la Promo.

Para el segundo tiempo, el ininmutable López mandó a la cancha a los mismos once que no habían sabido inquietar a un Marchesín que se dedicó a demorar el juego.
Pero River salió con vergüenza y, a los dos minutos, Ferrari desbordó por derecha y metió un centro bárbaro. Ni de un lado ni del otro la supieron tocar, pero como si el destino nos estuviera dando finalmente una mano, la pelota quedó en los pies de Lamela, que definió muy bien desde el borde del área chica.
En la jugada siguiente, otra vez el mejor del partido, junto con Almeyda, desbordó por derecha y se adentró en el área rival. Cuando el Loncho estuvo por rematar, fue desestabilizado por un empujón desde atrás obviado por el juez y su asistente, imposibilitándonos un remate desde los doce pasos.
River no detuvo su marcha y con más empuje, garra y corazón que fútbol, intentó durante todo el segundo tiempo vencer el arco de Lanús. Almeyda tuvo un par, Caruso otra y Pavone peleó contra su ineficacia dentro del área.
Pero llegó la jugada clave, una de esas que te marcan el rumbo final. Pavone entregó para Caruso y la contra estaba armada. El Rifle pasó entre las piernas del defensa visitante para dejar solo frente al arquero a Erik, quien finalmente desperdició la jugada más clara de los últimos meses con un tibio remate a las manos de Marchesín.
Sobre el final, el equipo de Jota Jota, que había metido a Mauro Díaz por Pereyra, tuvo la chance de llevar a un triangular la definición. El tiro libre en el borde del área, propiedad absoluta de Lamela (quien ha llegado a pelearse con Buonanotte por un lanzamiento parecido) fue cedido casi de forma miedosa por el habilidoso, para que finalmente sea ejecutado por el recién ingresado "Pirincho". Otra muestra de la apatía de estos jugadores que estaban con un miedo escénico Monumental.

Lanús esperó el momento y cuando el partido moría, con dos de los cinco minutos de descuento ya jugados, el juvenil Díaz (fanático de Palermo) la clavó en el ángulo superior izquierdo de un Carrizo que nada podría haber hecho para evitarlo.

La derrota condenó a River a jugar la Promoción. Un equipo que no supo mantener las ventajas obtenidas durante gran parte de la temporada, despilfarrando oportunidades gracias a planteos mezquinos del entrenador, que salía a buscar empates incluso ante equipos dignos de la B.
Muchos de estos jugadores, cuerpo técnico y dirigencia, junto con otros que estuvieron las últimas tres temporadas, ensuciaron y tiraron al tacho la Gloria Riverplatense y nos condenaron a esta situación inédita e imposible de aceptar. Pocos son los que se salvan, los que realmente dieron la vida por los colores.

Los hinchas de River, con la lluvia como acompañante del sábado gris, vivimos una verdadera película de terror mezclada con drama y un final muy triste. Este miércoles a la noche, ojalá riamos y festejemos cuando finalice la película que anuncian en cartelera, una película de Millonarios y Piratas....

Abrazo de gol

5 comentarios:

  1. Solo te digo q me siento tocado con el comentario de "salía a buscar empates incluso ante equipos dignos de la B". ajajjajajaja. Espero q no les pase lo mismo a ustedes.

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  2. lo unico que digo, es que en este momento, necesitamos alguien que lleve la moral de este equipo decaido por las nubes. No hay tactica que valga la pena en este punto...

    es ganar a huevo y garra. Por favor jugadores, demuestren en estos 2 partidos que la camiseta vale algo para ustedes..

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  3. ¿Qué te hicieron River? ¿Qué te hicieron? Esto es tristísimo... Que sea lo que Dios quiera.
    Un abrazo mi110nario

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  4. Ya nose que comentar. Por mi parte esperando el milagro. Es horrible sentir que no le podemos ganar a un equipo de la B.
    Por otra parte, vergonzoso que nadie se haga cargo.

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