En la fresca tarde de sábado, el Ducó fue testigo de un nuevo triunfo de River. El Millo se enfrentaba, en esta ocasión, al recién ascendido Desamparados de San Juan, en su búsqueda por seguir en el camino del puntaje ideal.
Desde el comienzo, La Banda manejaba el balón a su antojo, pero carecía de la profundidad suficiente para abrir el marcador ante un rival inferior, en todos los aspectos.
Sin embargo, el equipo de Almeyda iba a tener que esperar 35 minutos para que lleguen las buenas noticias. Después de un gran pase entre líneas de Sánchez, Aguirre quedó solo en el área, aunque sin ángulo para rematar. Sin egoísmo, decidió enviar un centro a la cabeza de Ocampos, que venía a la carrera para marcar, por segundo partido consecutivo, el primer gol de River en el partido.
A partir del gol, los espacios se hicieron presentes en la defensa de la “Víbora” sanjuanina y, cuando se moría la primera etapa, un gran desborde y gesto técnico de Ocampos, terminó en la red luego del solitario cabezazo cruzado de la figura del partido, Carlos Sánchez.
Con el encuentro 2 a 0 y una superioridad notable, aunque poco aprovechada, River se fue al descanso con la tranquilidad de poder definir rápido el trámite del encuentro y poder descansar en el resultado.
Pero en la segunda etapa el equipo salió demasiado confiado y, apenas superado el cuarto de hora, luego de una pelota perdida por el Chori cerca del área, el equipo verde y negro pudo descontar y ponerle algo de suspenso ficticio al partido.
De todos modos, el gol no puso nervioso a River, aunque si logró despertarlo de letargo. Y cuando el reloj de Favale pasaba los 25 minutos y Cavenaghi perdía varias chances de gol, el Chori iba a poner el 3 a 1 final, definiendo como se debe cuando el balón queda boyando en el área y un defensor está ubicado sobre la línea de meta.
Poco más iba a ocurrir en los minutos restantes, marcando como importante el tremendo remate de Mauro Díaz que, se estrellaría injustamente en el travesaño de Giordano.
River volvió a ganar y lleva tres de tres. Ya jugó de local en su cancha y de visitante con público, y también de local en estadio prestado y sin gente. El equipo de Almeyda, más allá de que todavía tenga muchas cosas que pulir, demuestra en cada encuentro que es un equipo de otra categoría.
Ahora se viene Quilmes, en el Centenario. Un partido de Primera, pero en la B. Vamos River, a demostrar nuevamente que somos de otra Categoría.
Abrazo de Gol