Durante gran parte de la primera etapa, el equipo de Almeyda se vio superado por un Lobo errático y poco ambicioso, que con todo a favor no supo sacar ventaja en el marcador y se fue a vestuario con las manos vacías.
River, por su parte, fue un manojo de nervios y equivocaba los caminos cada vez que tenía el balón, porque el nutrido mediocampo de los de Troglio mermaba con las intenciones de la visita, ahogando cada salida y generando una desesperación que provocaba pelotazos hacia el tridente Millonario, que no lograba hacer pie en el área rival.
La más clara para La Banda la tuvo Trezeguet que, por pasarse unos centímetros en la carrera, desvió un (casi) excelente remate de palomita, cuando intentaba cambiarle el palo a Moneti.
La defensa tampoco estaba en un día positivo, y la razón para que el entretiempo mostrara un cero en cada lado fue el ojo de lince del lineman, para marcar el fino offside de Goux, anulando la primera conquista platense.
En la segunda parte, River salió a pasar por arriba al local, aunque fuere con sus individualidades y el hambre de gloria. Pero la falta de juego asociado e idea de equipo se hacían sentir, aún más, contra estos rivales que traban y raspan en el medio y no dejan jugar.
El Chori no encontraba los espacios en una posición que le incomoda y, Cavenaghi, quien debe jugar fuera de su hábitat para cederle el lugar al francés en la nueva disposición que plantea el Pelado, se desespera por convertir y se ciega con el balón en los pies.
Nuevamente iba a tener la oportunidad de abrir el marcador Treze de cabeza, pero Moneti iba a responder con muchos reflejos para enviar la pelota al córner y llevarse todos los flashes. Al igual que minutos más tarde taparía la más clara cuando, a mano cambiada, le ahogaría el grito a Aguirre que definió muy al cuerpo del arquero.
Hasta el final, La Banda fue empujando a Gimnasia hacia su arco, pero incluso con superioridad numérica por la expulsión de "Michael Jackson" Goux, no fue lo suficientemente profundo para vencer el cero y llevarse los tres puntos del Bosque.
Este empate vuelve a igualar los puntos de la primera rueda y reabrió un interrogante que hacía rato había desaparecido con el 4-4-2, ¿a qué jugamos?
Si bien se requiere ser más ofensivo cuando se juega en el Monumental, y aún más contra los rivales más débiles, ir a jugarle a Gimnasia al Bosque descuidando el mediocampo que bien pobló Troglio con 5 hombres, es no saber leer el juego del rival. El equipo (y Ponzio!) pedía a gritos a Cirigliano o Aguirre para equilibrar el medio y darle de comer a los de arriba, que luchaban contra la defensa en busca de pelotazos a dividir.
El Pelado deberá pensar muy bien en ser flexible con las tácticas considerando que no todos los rivales son Merlo o Desamparados porque, hoy por hoy, con este funcionamiento del 4-3-3 no le ganamos a Instituto.
A trabajar duro en la semana para volver al camino correspondiente, donde el equipo sea Equipo y los nombres no estén por encima de River.
El Ascenso sigue siendo el obejetivo y cada vez se vuelve más real, aunque en las últimas dos fechas el Equipo, como tal, haya dado un paso atrás.
Abrazo Millo