Alegría copera para aplacar (un poco) la angustia que nos dejó el fin de semana. Eso es lo que sentí luego de la victoria ante Quilmes, en San Juan, por la Copa Argentina.
Cada vez que juega River, que La Banda (o los Bastones) sale al verde césped, es una oportunidad para volver a levantar la estructura gloriosa histórica que nos representa. Y en la fresca noche de miércoles, el equipo alternativo de Almeyda, con un 4-4-2 que de a momentos era un 4-3-1-2 con el Maestrico de enganche, dio un nuevo paso hacia la obtención de este nuevo trofeo.
En el comienzo, el equipo de De Felippe tomó el control del partido, aprovechando las imprecisiones y la incomodidad en el juego del Millo, que le costaba hacer pie en el terreno recién regado. Pero River es River, y cuando hace valer sus individualidades, y estas se vuelven funcionales al juego en equipo, no hay defensa que resista. En el minuto 26, Domingo asistió a González (en lo que fue su primer pase a un compañero en la noche) y este metió un pase al claro que desarticuló a toda la defensa de los ex-Caruso. El receptor fue Funes Mori que, luego de levantar la cabeza, pasó al centro para que Trezeguet solo tuviera que empujarla para convertir el 1 a 0 y cambiar definitivamente el destino del encuentro.
A partir del gol, la ausente recuperación futbolística de Quilmes ayudó a que los del Pelado tomaran el control y manejaran el partido a su gusto.
Ya en la segunda etapa, el Millonario inclinó la cancha por completo y convenció de a ratos desde el juego. Con el resultado a favor, se generaron espacios, que fueron aprovechados sobre todo por el Keko, quien convirtió un verdadero golazo, eludiendo a un rival con un excelente quiebre de cintura y rematando cruzado contra el palo izquierdo del arquero, haciendo inútil la estirada de Dulcich.
Con el 2 a 0 en su favor, River desperdició innumerable cantidad de goles para estirar la ventaja y, como estamos acostumbrados, lo sufrimos en el final. Quedaban 3 minutos cuando Cauteruccio recibió solo dentro del área y le puso suspenso a un partido que parecía liquidado.
Pero el gol solo sirvió para modificar el marcador y quitarle al Millo la valla invicta en la Copa, siendo 2 a 1 el resultado final y el pase a los cuartos de la competición nacional.
La victoria es un envión anímico importante, pero además, sirve de vidriera para que Almeyda sepa que puede contar con jugadores como el Keko, el Maestrico y Pezzella. Además, Trezeguet demostró que no solo entiende con los pies, sino que además puede darle una mano al Pelado colaborando con la organización táctica desde dentro del campo.
River avanza en la Copa y nunca se bajó de los puestos de ascenso directo en la B Nacional. Que el bajón del fin de semana pasado sirva para tocar fondo y comenzar a subir nuevamente el nivel, algo lógico considerando la jerarquía de los jugadores del plantel.
Se vienen Huracán e Instituto, ambos en el Monumental y River, les deberá pinchar el Globo.
Abrazo Millo
El resumen...
El resumen...
Hay que jugar todos los partidos que quedan como finales... a ver si el pelado se disfraza de Pep Guardiola y les infunde las mismas ganas de ganar todo!!! :)
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