domingo, 20 de mayo de 2012

Otro Invierno Infernal

Otra vez lo mismo. Basta de regalar puntos jugando contra equipos que naufragan intentando sumar para no penar en la B o el Argentino A. Basta de regalar cuarenta y cinco minutos todos los partidos, jugando con cuatro en el fondo cuando el rival apenas cruza la mitad de la cancha.

River volvió a desperdiciar, a derrochar, dos puntos más que importantes en un momento en que se afilaron los rivales directos. El triunfo de Central más temprano era condicionante para quedarse en el Monumental con las tres unidades, ante un rival en Promoción que se supo inferior todo el encuentro.
Pero el equipo de Almeyda te da sorpresas todos los fines de semana. Los nervios arrancaron el partido antes que el mismo fútbol y el choque era el armamento principal de un River que iba mucho aunque carente de ideas.

Un partido en el que el Millo empezó perdiendo, lo empató con justicia aunque sin audacia, con un tiro libre ejemplar de Cavenaghi y que lo pasó a ganar con un cabezazo del más petiso, el Keko, que hizo uso del anticipo para ganar entre las murallas rivales, tenía guardado un final de novela... aunque para nosotros esto ya sea un Thriller.

La Banda hizo todo para ganarlo, excepto convertir más goles que el rival. Hasta Trezeguet se encontró con varias situaciones para definirlo, pero el arquero y los remates no tan filosos mantenían en vida al equipo de Madryn con respirador artificial.

Y el Pelado hizo la gran Cappa y acumuló delanteros. Cinco delanteros. Para qué tanto? Para dejar un agujero en el medio que no lo podés llenar con un solo 5, porque sacó a Cirigliano, y que encima los defensores no sepan manejar una contra que se viene con tres jugadores de frente?
El primer gol vino por un desborde del rival, que terminó con pase al medio y definición solitaria. El segundo vino por el medio y pase a la izquierda de la defensa Millonaria, para que otro rival defina solo. Que tienen en común ambos goles? Los desconceptos defensivos.

En el primer gol, dos jugadores persiguen al tenedor del balón y lo dejan hacer un pase al centro, donde debería estar el primer marcador central para reventarla. No había nadie, porque River no tiene primer marcador central, no tiene un 2, solo tiene dos 6. Además, la banda izquierda es de Díaz y llegó primero Ocampos.
En el segundo gol, hay cinco jugadores de River contra tres de Madryn. Después de que el Chori pierde la pelota por intentar un lujo y Sánchez estaba jugando de wing, para sumar otro delantero a la lista, un jugador lleva el balón y dos lo acompañanan. En el minuto 45 de la segunda parte ganando 2 a 1, Díaz se volvió a desentender de la marca y fue el Keko quien intentó frenar al receptor del pase. Al no llegar, el relevo natural era nuevamente el 2 que River no tiene y el resultado está a la vista. 2 a 2 en el Monumental contra Guillermo Brown de Puerto Madryn.

Instituto le ganó esta mañana al otro Brown e igualó la línea de River. Central, dos puntos más arriba que ambos espera por La Banda en Rosario la próxima semana. Restan 4 fechas y otra vez la palabra "Promoción" merodea el Mayo-Junio Riverplatense. A sufrir se ha dicho. Algo me dice que pasaremos otro invierno infernal.

Abrazo Millo

1 comentario:

  1. Voy a decir algo que odio: coincido en todo con la columna de Farinella. En esa nota, además de todo lo que comentás vos se habla del cambio de Funes Mori por Cirigliano y la decisión de retrasar al Chori. Hasta ese momento River creaba una situación tras otra, después se paró. Y si bien es cierto que en la primera llegamos al gol, después (salvo una bicicleta de F. Mori a la que DAvid llega medio forzado, cayendo después de "sostenerse" en el aire esperando la pelota) nunca más. Mediocampo partido y riesgos innecesarios. El primer cambio, Chori por Vella, además de demostrar (por lo repetido partido tras partido) que el equipo es el del segundo tiempo y no el del primero, significa un cambio "perdido". Ponzio a los gritos hablaba de "cerrar el partido", pues bien Aguirre por alguno de los puntas era una manera posible de reorganizar un esquema largo y un equipo tácticamente preparado para ir e ir, y no para tenerla, pero no se pueden hacer más de tres. De todas formas, y más allá de los errores, estoy convencido que se empató porque faltó efectividad: 18 llegadas y solo dos goles. Con un poco de precisión (el arquero tapó u par, pero tampoco fue LA figura), el asunto del último minuto era una anécdota.

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