Un punto. Eso es lo que se trajo River de La (no) Feliz.
Un simple punto después de haber jugado un gran partido en el que se falló en los metros finales. Una unidad, de tres en juego, regalando terreno a Instituto para que se aleje y obsequiándole a Central, que viene marchando, el segundo puesto compartido.
Quiero creer que está todo armado, que ya tenemos asegurado el Ascenso y que esto es marketing para la B Nacional. Quizás algún canje por mucha plata con alguna empresa de emergencias médicas o sanatorio, que necesita pacientes cardíacos o neurológicos.
Este domingo a la noche envejecí mínimo diez años. Desde los bares, los sillones y desde la misma tribuna, la metamorfosis estuvo a la orden del día, con rostros que oscilaban entre alegría, desazón, incredulidad, esperanza y, finalmente, bronca.
River dominó ampliamente al rival, lo desapareció de la cancha y se dedicó a tener la pelota. La manejó a su antojo y buscó constantemente hasta llegar al gol por un penal (que fue penal Chavo Fucks!) muy bien ejecutado por el Chori y cedido por Cavenaghi.
Tras la apertura del marcador, y tal como sucedió contra Huracán e Instituto, Aldosivi se quedó con uno menos por una tremenda plancha a Trezeguet, la figura de La Banda, por clase y solidaridad.
Pero River llegó a la B Nacional con el objetivo de renovar la categoría, darle un salto de calidad y cambiar algunas cosas: visitantes en las tribunas, televisación de la mayoría de los encuentros, una pelea hasta el final de 4 equipos que buscan las plazas de Directo y Promo y, finalmente, vida a los equipos chicos que con uno menos buscan la hazaña.
Repito, el Millo jugó un gran partido, tuvo el 80% de posesión de la pelota y no dejó llegar al rival; pero nunca lo definió. Cavenaghi peleado consigo y con el gol (y con David, sinónimo de gol), le erraba al arco vacío. Del medio para arriba, se entretenían demasiado con la pelota y Trezeguet veía como sus 'toque y desmarque' se morían en los pies erráticos de sus compañeros de ataque, que evitan pasarle la pelota por una insana muestra de celos infantiles.
En la otra vereda, llovieron solo tres centros en el área de Vega en los 90 minutos, y River se hizo un nudo que solo logró desatar el Indio en dos oportunidades. En la tercera, a 6 minutos del final y con un hombre más: ni Vega, Ponzio, Funes Mori y Maidana... Nadie pudo evitar un centro de espaldas y un cabezazo frontal adentro del area del petiso Gigli. Ninguno tomó conciencia de lo que era esa pelota en el área, como nadie lo hizo en el gol de Boca Unidos en la primera ronda o en el gol de Caneo cuando Cappa era DT y Quilmes nos empató sobre la hora.
A River le hacen goles fáciles, pero no por jugar mal, sino por distraido, por flan. Hay que tirarla a la mierda muchachos! Somos muy flojitos para aguantar un resultado. Parece que le tuvieran miedo a la tapa de Olé, que saca una nota con el DT en página central hablando de cómo empatarnos dando lástima.
River va a ascender directo y me la juego desde acá a que eso va a suceder. Pero va a pasar cuando se den cuenta, jugadores y cuerpo técnico, que el rival más dificil son ellos mismos.
No hay más tiempo, no hay márgen de error, lo que queda son siete finales a todo o nada. A despertarse, antes de que sea tarde.
Ahora más que nunca, a romperse el alma.
Abrazo Millo
Pablo, has sido uno de los pocos (no el único) que desisitió del absurdo "debimos cerrar el partido", como si la acumulación de defensores nos hubiese garantizado algo. Me fui a Mar del Plata, algo inusual para mí, porque no suelo viajar para los partidos. Me volví re caliente por el resultado, porque más allá de lo que queda, después de Instituto, otra victoria al hilo hubiese significado una aceleración definitiva. Uan sola diferencia, para mí la figura fue Cirigliano, pero son detalles. Abrazo!
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