martes, 8 de marzo de 2011
Abanderado
Desde el comienzo parecía que La Banda iba a dominar el encuentro, ya que a los pocos minutos la presión de Almeyda casi genera un gol de rebote que encontró a un Navarro muy reactivo y el Bicho por diez minutos no pudo salir de su área.
Luego, el partido cayó en un pozo y se volvió un dolor de ojos. No pasaba nada. El medio campo daba lugar a una batalla llena de imprecisiones y malas decisiones de parte de los dos equipos.
Como para agregarle algo de dramatismo a un partido apático, Torren y Ferrari protagonizaron un combate raro, a la salida de un lateral, y se fueron a duchar al minuto 37 de la primera parte, y el Negro López decidió acompañarlos con su protesta.
El entretiempo los encontraría empatados, con un par de situaciones para cada lado, pero con cero emotividad.
Uno esperaba que en el segundo tiempo el equipo cambiara la cara, pero sin embargo el juego no aparecía de ninguno de los dos lados y los conductores del Millo se metían en un embudo entre los centrales de la visita.
Pavone, aislado como siempre, se peleaba contra toda la defensa, pero nunca se llegó a generarse el espacio para rematar.
Cerca del final, el Tanque tendría una clara frente al arco pero lo cruzaría justo el último hombre del Bicho y Bordagaray le rompería las manos a Navarro, de buena actuación en el arco, pero repudiable actitud con las demoras en reanudar el juego.
Se empató 0 a 0 y no está mal por lo mostrado en cancha. Se alcanzó al Rojo en los promedios luego de su estrepitosa derrota ante Arsenal en el Viaducto y se mantuvo la ventaja con los de abajo.
La Academia y Estudiantes miran a todos desde arriba y River, a un solo punto, deberá esforzarse en la próxima fecha contra Vélez, de nuevo en el Monumental, si es que quiere mejorar su promedio y llegar a ser el abanderado del Clausura.
Abrazo de gol
martes, 1 de marzo de 2011
Paso a paso
Al comienzo, el ida y vuelta era constante pero sin mucha profundidad. El primero en avisar a los pocos minutos iba a ser el local por medio de un remate de Fredes que salió lejos del arco.
Enseguida, River tomaría las riendas del partido de la mano del pibe Lamela, que con un par de toques y quiebres de cintura dejaba desairados a los defensores diablos.
En quince minutos, Pavone iba a tener dos chances de gol que Hilario desactivaría con mucha reacción. Cerca de los treinta, Ferrari iba a empujar la pelota a la red luego de una gran jugada entre Erik y J.M. Díaz pero Laverni, a instancias de su juez de línea, invalidaría erróneamente el tanto obtenido.
Luego de esto River siguió buscando ante un Independiente que parecía atacar solo de contragolpe, y sin mucha intensidad.
Sobre el final de la primera etapa, los locales iban a tener una chance, pero una pifia en el borde del área, mandaría a los jugadores a descansar empatados.
En la segunda etapa los locales siguieron siendo muy flojos en la generación de juego, debido a la fatiga de Patricio Rodríguez y a la gran labor de la defensa y el medio riverplatense.
River, por su parte, tendría varias chances para abrir el marcador pero la figura de los de Avellaneda, Hilario Navarro, le iba a negar la posibilidad nuevamente a Pavone en varias oportunidades.
Ya cuando el partido se moría y los equipos sumaban de a uno, el incansable Tanque Mariano Pavone, iba a guapearla en la salida de un lateral para que la débil defensa de Independiente perdiera ante él. Recuperó el balón, quiso pasarla por debajo del arquero, quien logró taparla pero el rebote favorecería a Mariano, para que terminara de definir con el arco solo y pudiera sacarse la mufa de no marcar.
River es puntero, pero hay que ir despacio. Quedamos a un punto del Rojo en los promedios y no perdimos terreno con los de abajo. El equipo del Negro López está afianzado en defensa, tiene un arquero que transmite seguridad, dos medios centrales con pura garra y corazón, dos laterales adelantados responsables con la marca, dos enganches con muchísimo futuro, ideas y fútbol; y un guerrero, un verdadero espartano (como dijo el Pelado Almeyda) que fue el autor del gol del triunfo y que pone una garra Monumental en todos lados.
River, paso a paso, está volviendo a ser. Paso a paso encontró su funcionamiento de acuerdo a los nombres, al igual que el esquema. Paso a paso los resultados se van dando. Nos nos apuremos y sigamos yendo paso a paso.
Abrazo de gol
lunes, 21 de febrero de 2011
A hacerse fuerte en casa
Domingo a la tardecita. El sol pegaba en el Monumental y los equipos se alistaban en los vestuarios mientras Estudiantes le ganaba a Quilmes por la mínima.
El Millo se jugaba más que tres puntos en la segunda del Clausura, porque enfrente estaba Huracán, quien buscaba acercarse a River con un batacazo en Núñez.
El primer tiempo fue bastante aburrido. El equipo de Brindisi fue un espectador de lujo para un River que iba con todas las intenciones pero con poco fútbol. Acevedo le imponía dinámica al medio, pero Lamela y Lanzini estaban desarticulados y Pavone, solo.
Así y todo los locales pudieron imponerse en el marcador en varias oportunidades, pero la falta de fineza en la puntada final iban a resolver lo contrario.
Sobre la hora de la primera etapa, el Tanque asistió a Lanzini, quien le despintó la base al poste derecho de Monzón, que nada podría haber hecho para evitar la primera caída del Globo.
La segunda etapa arrancó un poco más movida y ya a los tres minutos La Banda iba a avisar de la mano del zurdito de Carapachay. Minutos más tarde, a los 5 y luego de una formidable asistencia del Tanque, Lamela iba a ser el encargado de definir como si fuera el mismísimo Enzo, picándola por encima del cuerpo de Monzón y haciendo delirar a la tribuna Riverplatense sedienta de gol.
Su festejo, besando el escudo, es solo una muestra más de que este River es puro corazón y coraje y que todo se hace por amor a los colores.
La visita seguía sin encontrar la pelota y a los 15, luego de otro pase de Lamela a Pavone en ataque, Ferrari conectaría con una pseudo-palomita el centro exquisito del Tanque, y sellaría un resultado justo.
Minutos más tarde, el Globo le daría un pequeño susto a River, con un remate de larga distancia que Chichizola rebotó hacia el vértice del área chica para que Guerra rematara afuera con el arco solo.
River tendría varias oportunidades de ampliar el marcador pero con la tranquilidad del 2-0, se dispuso a defenderse con la tenencia del balón y terminó el partido con mucha jerarquía.
Quedan 17 finales de las cuales 9 serán en el Monumental. River necesita como mínimo llegar a los 30 puntos para estar tranquilo con los promedios y quizás, pelear por algo. El Millo tiene la tranquilidad de saber que si gana todo de local, llega a esa suma. Vamos River, hay que hacerse fuerte en casa.
Abrazo de gol
PD: Hablando de hacerse fuerte en casa, dentro de sólo dos días Mourinho festejará su noveno año sin derrotas como local, con 179 partidos disputados y 151 ganados. Lo llamará el Negro López para pedirle un consejo?
lunes, 14 de febrero de 2011
Debut y punto
Noche de domingo en Victoria. River comenzaba su ilusión en este dificil camino hacia la salvación y la recuperación de su identidad. Tigre venía envalentonado por el triunfo ante Independiente, por la fecha postergada del Apertura, y sabía que un triunfo lo aliviaría de la persecución de cerca que le impone River en los promedios, que a su vez buscaba los tres puntos para quedar a tiro del Matador.
Desde el comienzo, el Millo fue superior al local y era el que proponía juego. De la mano de Acevedo y Lanzini, se hizo fuerte en el mediocampo y tenía esa dosis de creatividad de la que careció durante el verano. Pero el equipo del Negro López sigue fallando en la última puntada. Todo lo bueno que se hizo durante la primera mitad de la etapa inicial, no lo pudo reflejar en el marcador, ya sea por fallas propias como también por las intervenciones del arquero Islas, por ejemplo en la tapada fenomenal al remate de Manu desde la medialuna del área.
Recién a los veinte, los locales iban a responderle a River con un remate furioso desde treinta metros impuesto por Pernía, pero nada pasaría gracias a la correcta intervención de Chichizola. Enseguida, River iba a responder con otra llegada, esta vez de contra, aunque la defensa, atenta, pudo eliminar el peligro.
El primer período cayó en un pozo funcional de varios minutos, hasta que La Banda volvió a tomar posesión del balón y propuso juego, aunque sin profundidad, en los útimos suspiros, antes de que Pezzotta mandara a todos al vestuario.
En la segunda etapa, luego del tempranero blooper del pseudo-Carrizo Chichizola, la visita salió a seguir buscando pero el cansancio de los pibes "L", Lamela y Lanzini, se sintió en la generación de juego y el partido se hundió en las profundidades de la mediocridad. Salvo algunas jugadas aisladas, como la de Ferrari que tardó una eternidad para luego definir cerca del palo derecho de Islas o la de Pavone sobre el final cuando Carusso no la pudo soplar, el resto fue una batalla en el centro del campo y puro pelotazo.
Ya cuando el partido estaba extinguiéndose, el equipo de Jota Jota, quien demoró demasiado y equivocó (en mi opinión) los cambios, le cedió la pelota al local, que con lo poco que tenía casi lo gana con un mano a mano de Altobelli, desactivado por la pronta salida de Chichizola.
El cero a cero quedó estampado en el marcador y, si bien River se fue invicto de una cancha dificil, pudo haberlo ganado en el transcurso del partido y perdido sobre el final.
Un punto con sabor agridulce, porque no se perdió y comenzó a encontrarse el funcionamiento, porque de a ratos se jugó bien y se llegó al arco rival. Pero la ausencia de gol y la resignación final del equipo entregándole al rival la posibilidad de ganar el partido, le quitó un poco de valor a los 80 minutos iniciales.
No se perdió ni se ganó, se debutó con un punto en la primer final y es temprano para sacar conclusiones... por ahora fue el debut, y punto.
Abrazo de gol
sábado, 5 de febrero de 2011
La hora de la verdad
El miércoles por la noche River debía ganarle a Boca para llegar a los penales de la Copa Luis Nofal, en Mendoza, debido a la derrota por dos tantos sufrida en el primer partido en Mar del Plata.
El partido comenzó con un River aguerrido, batallador y muy creativo. Lamela, desde el inicio, le dio al Millo la tenencia de la pelota y las mejores jugadas en ataque, que el equipo de Falcioni sufría minuto a minuto. A pocos minutos del comienzo, fue el mismo Erik, el que se generó un espacio en el vértice del área luego de quitarse la marca de dos defensores, pero su remate se estrelló en el palo luego de una estirada de García. Pocos minutos más tarde, cerca de los 7, un centro de Pereyra queda boyando en el borde del área, Lamela recupera desde el piso y Almeyda le entrega la pelota a Buonanotte dentro del área grande. El Enano pone un centro milimétrico, a espaldas de los centrales rivales y Pavone, en dos intentos, convierte el 1 a 0 para justificar lo que estaban haciendo en el campo ambos equipos.
El gol dejó peor parado a Boca y River tuvo muchas chances de aumentar la diferencia, siendo la más clara un remate del Pelado desde mitad de cancha, que casi sorprende a García, quien tuvo que hacer un esfuerzo terrible para terminar mandando el balón al córner.
El segundo gol de La Banda estaba por llegar, pero a los 26 minutos luego de un pase en profundidad de Clemente Rodriguez, Colazo bajó el balón con la mano y Baldassi lo dejó tirar el centro que se convertiría en la primer falla de Chichizola y un nuevo gol de Palermo a River.
Con el 1 a 1 el equipo del Negro López cayó anímicamente y su juego se disipó. Boca tuvo un gran envión anímico y muchas posibilidades de ponerse arriba en el marcador, a través de su figura, Pablo Mouche, pero careció de efectividad.
Los equipos se fueron al descanso empatados, aunque los de Falcioni habían quedado mejor parados sobre el final.
La segunda etapa arrancó como el final de la primera, aunque Boca fue perdiendo protagonismo por el cansancio y River recuperó un poco el balón, pero no le alcanzó para volverse a poner encima en el marcador y el partido se esfumó en un segundo tiempo con muy baja calidad futbolística.
De esta manera, los de azul y amarillo se llevaron la Copa de Verano y los de rojo y blanco se quedaron sin triunfar en lo que va del 2011.
Ahora River deberá demostrar otra actitud en las 19 finales que quedan. El equipo no es regular y le cuesta mantener el nivel a los jugadores por mas de 20 minutos. Jota Jota no tuvo actitud para levantar al equipo, luego del error de su arquero y el golpe anímico fue demasiado fuerte.
Estamos muy cerca, la hora de la verdad está a la vuelta de la esquina y River se juega algo que nunca en su historia vivió. La situación es preocupante y encima el club le debe varios millones de pesos a los jugadores entre primas, premios y otros conceptos. Para ellos también es la hora de la verdad, la hora de dejar de lado lo económico y dejar la vida por los colores.
Abrazo de gol
domingo, 30 de enero de 2011
Despertar al Enano
Antes de salir los equipos a la cancha, se cruzaron en los vestuarios, se saludaron con beso de por medio y pareció restablecerse la armonía. Luego, cuando los jugadores platenses pasaron uno por uno a saludar a los de River, previo al inicio del encuentro, estrecharon sus manos y se miraron cómplices con una sonrisa que dejaba libre interpretación de lo que ocurriría después del pitazo inicial.
Lo cierto es que el primer tiempo arrancó bastante parejo, con Estudiantes tratando mejor la pelota y La Banda, cuando se apoderaba del balón, llegaba más al área rival, pero sin generar mucho peligro.
El León fue el primero en probar el arco, en dos ocasiones, pero obtuvieron una gran respuesta del reemplazante de Juan Pablo, Leandro Chichizola.
Lamela iba a ser el abanderado del contragolpe del verano, cuando luego de dos caños consecutivos a Mercado en un slalom espectacular, se iba a llevar la pelota contra la línea casi 80 metros para que este último lo terminara parando con falta.
Luego, sería Pereyra el encargado de hacer estirar a Orión para evitar la caída del arco Pincha, y Lamela de tiro libre pudo haber abierto también el marcador, pero los equipos se iban a ir en cero al descanso en un primer tiempo deslucido.
La segunda etapa encontró a un River muy bien parado atrás y con unas ganas y actitud que no se habían mostrado en los últimos amistosos. El Millo era un equipo con garra, batallador, que no dejaba pasar hombre y pelota al mismo tiempo y que no sufría como siempre los embates del rival sin darle pelea. Así fue que el equipo de Sabella comenzó a perder protagonismo en el campo de juego y los muchachos de J.J. López merecían el triunfo, sin mucho despliegue.
Las chances de gol eran a cuentagotas, pero La Banda atacaba e inclinaba la cancha de la mano de Lamela, uno de los mejores de la cancha junto con Román en defensa y Federico Férnandez del último campeón.
Cerca del final, otra pelea por una entrada fuerte de Almeyda iba a demorar el transcurso del partido, aunque por suerte los ánimos se calmaron rápidamente y el encuentro pudo continuar y finalizar debidamente.
El pitazo final determinó el 0 a 0 y que Estudiantes grite campeón de la Copa Mar del Plata. Para River fue una prueba importante, un gran mejora desde lo anímico, y la decisiva muestra de la falta de gol que tiene el equipo riverplatense.
Mientras de atrás para adelante se van afianzando las posiciones, incluso Chichizola demostró que puede ser clave en un partido, la falta de gol es algo que asusta al mundo River, acostumbrado a gritar en el arco rival en pasados no muy lejanos.
Ahora se viene Boca en Mendoza, en el segundo Súper. Habrá que ver la decisión del Negro López, pero creo que está mas que claro que hay que darle compañía al bueno del Tanque, que no cesa su pelea, solo contra el mundo, en la delantera rojiblanca.
Se logró mantener el cero en el arco, se jugó bien en defensa y el mediocampo estuvo bastante equilibrado. Falta un nexo entre Lamela y Pavone y para lo que tiene River, la única solución es despertar al Enano.
Abrazo de gol
lunes, 24 de enero de 2011
Dos derrotas justas
La Academia, por su parte, que venía de perder con suplentes por goleada ante el último campeón del fútbol argentino, ponía todo en la cancha para enfrentar al conjunto de Jota Jota.
A los 2 minutos, La Banda se ponía en ventaja con gol de Rodrigo Rojas, con una ayudita de De Olivera. River controlaba la pelota y la Acadé no podía generar juego, hasta que de una pelota parada a los 9 minutos y luego de un letal doble cabezazo en el área, el Payaso Lugüercio pondría las cosas iguales en el marcador.
River insistía en el arco rival y comenzaba a agrandarse la figura del arquero de Racing a medida que los embates riverplatenses disminuían en intensidad con el correr de los minutos. Hasta que a los 30, un cambio de frente exquisito del Pato Toranzo sirvió en los pies a Gio Moreno, que se metió en el área y encontró el penal que buscaba. Él mismo fue el encargado de cambiar penal por gol y dar vuelta la historia, no solo en los números, sino también en el juego, ya que a partir de allí todo fue de la Academia.
El equipo de Russo arrancó la segunda etapa como finalizó la primera, con superioridad notoria ante un River que no sabía cómo resolver el pleito y encima tenía cada vez menos piernas, debido a la exigente pretemporada que está llevando a cabo. Y a los 24, luego de una gran jugada colectiva, el mejor jugador de la cancha, Toranzo, iba a sellar lo que sería el resultado definitivo, con una excelente definición desde fuera del área.
Luego River tuvo un par de chances de reducir la diferencia pero nuevamente De Olivera se iba a lucir para que el equipo de Russo cerrara el partido con tranquilidad. Fue 3 a 1 abajo, con suplentes y sin mucho para destacar.
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El sábado por la noche se jugaba el primer Superclásico modelo 2011 y ambos entrenadores ponían todo lo que tienen para enfrentar al eterno rival. Desde el arranque River avisó en varias oportunidades, pero Boca se pondría en ventaja a los 9 minutos, luego de una jugada de Palermo dentro del área que me hizo recordar al gol del año 2000, donde lo dejaron girar sin presionarlo y le dejó la pelota a Colazo, que definió muy bien contra el palo izquierdo de Carrizo.
El equipo de Jota Jota mostraba pequeños destellos en los pies de Lamela , Pereyra y algo de Lanzini, pero Boca era muy superior, y sus dos líneas de medio y defensa era un muro imposible de pasar para las pocas ideas millonarias y la soledad de Pavone.
Así, el equipo Riverplatense tuvo un par de chances de igualar desde jugadas de pelota parada, pero García demostró que es el arquero titular del conjunto xeneize.
Y otro que sigue demostrando, aunque en este caso su vigencia, fue Palermo, quien no solo sacó todos los centros en su área, metió una asistencia en el primer gol y fue la figura del primer tiempo, sino que además iba a clavar el segundo, con un cabezazo que parecía muy simple, pero que se le metió abajo contra el palo a Juan Pablo, que no llegó a desviar el balón pese a su estirada.
En la segunda etapa, el equipo de Falcioni siguió controlando la pelota durante los primeros minutos pero el cansancio le empezó a pasar factura y cedió el dominio al elenco de J.J. López. En ese momento, Lamela comenzó a manejar los hilos del equipo y River empujó a su rival contra su arco, pero no tenía quien concretara las pocas situaciones que genreró. Además, García se convertiría en la figura del segundo tiempo luego de sacarle un par de remates a Affranchino y al pibe Lamela, que protagonizaría sobre el final un encontronazo con Somoza, situación que fue rápidamente intervenida por el resto de los jugadores, para lograr restablecer la armonía.
Fue 2 a 0, justo desde el desarrollo, aunque River tuvo algunas chances para achicar diferencias, sobre todo en el final del encuentro.
Van dos partidos de pretemporada y, aunque no se juega por nada, cuesta ver que no solo falta físico a causa de los ejercicios de preparación, sino que faltan ideas y los otros equipos, le sacan ventaja a un River por ahora apagado. No hubo incorporaciones, excepto la de Bordagaray, y por ahora no se asoma ninguna oportunidad.
Falta mucho para que comience el campeonato, aunque en realidad falten solo tres semanas. No me preocupan los partidos de verano, me preocupa la ausencia de ideas y que las dos derrotas, aunque duela aceptarlo, hayan sido totalmente justas.
Abrazo de gol