El viernes por la noche, River tenía que jugar el amistoso menos amigable del verano. Es que enfrente iba a estar el Pincha, con Verón entre los once, y se iba a dar el famoso duelo Pelado-Bruja, postergado en el torneo pasado.
Antes de salir los equipos a la cancha, se cruzaron en los vestuarios, se saludaron con beso de por medio y pareció restablecerse la armonía. Luego, cuando los jugadores platenses pasaron uno por uno a saludar a los de River, previo al inicio del encuentro, estrecharon sus manos y se miraron cómplices con una sonrisa que dejaba libre interpretación de lo que ocurriría después del pitazo inicial.
Lo cierto es que el primer tiempo arrancó bastante parejo, con Estudiantes tratando mejor la pelota y La Banda, cuando se apoderaba del balón, llegaba más al área rival, pero sin generar mucho peligro.
El León fue el primero en probar el arco, en dos ocasiones, pero obtuvieron una gran respuesta del reemplazante de Juan Pablo, Leandro Chichizola.
Lamela iba a ser el abanderado del contragolpe del verano, cuando luego de dos caños consecutivos a Mercado en un slalom espectacular, se iba a llevar la pelota contra la línea casi 80 metros para que este último lo terminara parando con falta.
Luego, sería Pereyra el encargado de hacer estirar a Orión para evitar la caída del arco Pincha, y Lamela de tiro libre pudo haber abierto también el marcador, pero los equipos se iban a ir en cero al descanso en un primer tiempo deslucido.
La segunda etapa encontró a un River muy bien parado atrás y con unas ganas y actitud que no se habían mostrado en los últimos amistosos. El Millo era un equipo con garra, batallador, que no dejaba pasar hombre y pelota al mismo tiempo y que no sufría como siempre los embates del rival sin darle pelea. Así fue que el equipo de Sabella comenzó a perder protagonismo en el campo de juego y los muchachos de J.J. López merecían el triunfo, sin mucho despliegue.
Las chances de gol eran a cuentagotas, pero La Banda atacaba e inclinaba la cancha de la mano de Lamela, uno de los mejores de la cancha junto con Román en defensa y Federico Férnandez del último campeón.
Cerca del final, otra pelea por una entrada fuerte de Almeyda iba a demorar el transcurso del partido, aunque por suerte los ánimos se calmaron rápidamente y el encuentro pudo continuar y finalizar debidamente.
El pitazo final determinó el 0 a 0 y que Estudiantes grite campeón de la Copa Mar del Plata. Para River fue una prueba importante, un gran mejora desde lo anímico, y la decisiva muestra de la falta de gol que tiene el equipo riverplatense.
Mientras de atrás para adelante se van afianzando las posiciones, incluso Chichizola demostró que puede ser clave en un partido, la falta de gol es algo que asusta al mundo River, acostumbrado a gritar en el arco rival en pasados no muy lejanos.
Ahora se viene Boca en Mendoza, en el segundo Súper. Habrá que ver la decisión del Negro López, pero creo que está mas que claro que hay que darle compañía al bueno del Tanque, que no cesa su pelea, solo contra el mundo, en la delantera rojiblanca.
Se logró mantener el cero en el arco, se jugó bien en defensa y el mediocampo estuvo bastante equilibrado. Falta un nexo entre Lamela y Pavone y para lo que tiene River, la única solución es despertar al Enano.
Abrazo de gol
domingo, 30 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
Dos derrotas justas
River arrancó sus amistosos de verano contra Racing, el martes pasado en La Feliz. El Millo, con casi todos suplentes, le daba una chance a algunos chicos para que se muestren y otros no tan chicos para que jueguen todas sus cartas, si quieren ganarse un lugar entre los citados durante el próximo campeonato.
La Academia, por su parte, que venía de perder con suplentes por goleada ante el último campeón del fútbol argentino, ponía todo en la cancha para enfrentar al conjunto de Jota Jota.
A los 2 minutos, La Banda se ponía en ventaja con gol de Rodrigo Rojas, con una ayudita de De Olivera. River controlaba la pelota y la Acadé no podía generar juego, hasta que de una pelota parada a los 9 minutos y luego de un letal doble cabezazo en el área, el Payaso Lugüercio pondría las cosas iguales en el marcador.
River insistía en el arco rival y comenzaba a agrandarse la figura del arquero de Racing a medida que los embates riverplatenses disminuían en intensidad con el correr de los minutos. Hasta que a los 30, un cambio de frente exquisito del Pato Toranzo sirvió en los pies a Gio Moreno, que se metió en el área y encontró el penal que buscaba. Él mismo fue el encargado de cambiar penal por gol y dar vuelta la historia, no solo en los números, sino también en el juego, ya que a partir de allí todo fue de la Academia.
El equipo de Russo arrancó la segunda etapa como finalizó la primera, con superioridad notoria ante un River que no sabía cómo resolver el pleito y encima tenía cada vez menos piernas, debido a la exigente pretemporada que está llevando a cabo. Y a los 24, luego de una gran jugada colectiva, el mejor jugador de la cancha, Toranzo, iba a sellar lo que sería el resultado definitivo, con una excelente definición desde fuera del área.
Luego River tuvo un par de chances de reducir la diferencia pero nuevamente De Olivera se iba a lucir para que el equipo de Russo cerrara el partido con tranquilidad. Fue 3 a 1 abajo, con suplentes y sin mucho para destacar.
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El sábado por la noche se jugaba el primer Superclásico modelo 2011 y ambos entrenadores ponían todo lo que tienen para enfrentar al eterno rival. Desde el arranque River avisó en varias oportunidades, pero Boca se pondría en ventaja a los 9 minutos, luego de una jugada de Palermo dentro del área que me hizo recordar al gol del año 2000, donde lo dejaron girar sin presionarlo y le dejó la pelota a Colazo, que definió muy bien contra el palo izquierdo de Carrizo.
El equipo de Jota Jota mostraba pequeños destellos en los pies de Lamela , Pereyra y algo de Lanzini, pero Boca era muy superior, y sus dos líneas de medio y defensa era un muro imposible de pasar para las pocas ideas millonarias y la soledad de Pavone.
Así, el equipo Riverplatense tuvo un par de chances de igualar desde jugadas de pelota parada, pero García demostró que es el arquero titular del conjunto xeneize.
Y otro que sigue demostrando, aunque en este caso su vigencia, fue Palermo, quien no solo sacó todos los centros en su área, metió una asistencia en el primer gol y fue la figura del primer tiempo, sino que además iba a clavar el segundo, con un cabezazo que parecía muy simple, pero que se le metió abajo contra el palo a Juan Pablo, que no llegó a desviar el balón pese a su estirada.
En la segunda etapa, el equipo de Falcioni siguió controlando la pelota durante los primeros minutos pero el cansancio le empezó a pasar factura y cedió el dominio al elenco de J.J. López. En ese momento, Lamela comenzó a manejar los hilos del equipo y River empujó a su rival contra su arco, pero no tenía quien concretara las pocas situaciones que genreró. Además, García se convertiría en la figura del segundo tiempo luego de sacarle un par de remates a Affranchino y al pibe Lamela, que protagonizaría sobre el final un encontronazo con Somoza, situación que fue rápidamente intervenida por el resto de los jugadores, para lograr restablecer la armonía.
Fue 2 a 0, justo desde el desarrollo, aunque River tuvo algunas chances para achicar diferencias, sobre todo en el final del encuentro.
Van dos partidos de pretemporada y, aunque no se juega por nada, cuesta ver que no solo falta físico a causa de los ejercicios de preparación, sino que faltan ideas y los otros equipos, le sacan ventaja a un River por ahora apagado. No hubo incorporaciones, excepto la de Bordagaray, y por ahora no se asoma ninguna oportunidad.
Falta mucho para que comience el campeonato, aunque en realidad falten solo tres semanas. No me preocupan los partidos de verano, me preocupa la ausencia de ideas y que las dos derrotas, aunque duela aceptarlo, hayan sido totalmente justas.
Abrazo de gol
La Academia, por su parte, que venía de perder con suplentes por goleada ante el último campeón del fútbol argentino, ponía todo en la cancha para enfrentar al conjunto de Jota Jota.
A los 2 minutos, La Banda se ponía en ventaja con gol de Rodrigo Rojas, con una ayudita de De Olivera. River controlaba la pelota y la Acadé no podía generar juego, hasta que de una pelota parada a los 9 minutos y luego de un letal doble cabezazo en el área, el Payaso Lugüercio pondría las cosas iguales en el marcador.
River insistía en el arco rival y comenzaba a agrandarse la figura del arquero de Racing a medida que los embates riverplatenses disminuían en intensidad con el correr de los minutos. Hasta que a los 30, un cambio de frente exquisito del Pato Toranzo sirvió en los pies a Gio Moreno, que se metió en el área y encontró el penal que buscaba. Él mismo fue el encargado de cambiar penal por gol y dar vuelta la historia, no solo en los números, sino también en el juego, ya que a partir de allí todo fue de la Academia.
El equipo de Russo arrancó la segunda etapa como finalizó la primera, con superioridad notoria ante un River que no sabía cómo resolver el pleito y encima tenía cada vez menos piernas, debido a la exigente pretemporada que está llevando a cabo. Y a los 24, luego de una gran jugada colectiva, el mejor jugador de la cancha, Toranzo, iba a sellar lo que sería el resultado definitivo, con una excelente definición desde fuera del área.
Luego River tuvo un par de chances de reducir la diferencia pero nuevamente De Olivera se iba a lucir para que el equipo de Russo cerrara el partido con tranquilidad. Fue 3 a 1 abajo, con suplentes y sin mucho para destacar.
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El sábado por la noche se jugaba el primer Superclásico modelo 2011 y ambos entrenadores ponían todo lo que tienen para enfrentar al eterno rival. Desde el arranque River avisó en varias oportunidades, pero Boca se pondría en ventaja a los 9 minutos, luego de una jugada de Palermo dentro del área que me hizo recordar al gol del año 2000, donde lo dejaron girar sin presionarlo y le dejó la pelota a Colazo, que definió muy bien contra el palo izquierdo de Carrizo.
El equipo de Jota Jota mostraba pequeños destellos en los pies de Lamela , Pereyra y algo de Lanzini, pero Boca era muy superior, y sus dos líneas de medio y defensa era un muro imposible de pasar para las pocas ideas millonarias y la soledad de Pavone.
Así, el equipo Riverplatense tuvo un par de chances de igualar desde jugadas de pelota parada, pero García demostró que es el arquero titular del conjunto xeneize.
Y otro que sigue demostrando, aunque en este caso su vigencia, fue Palermo, quien no solo sacó todos los centros en su área, metió una asistencia en el primer gol y fue la figura del primer tiempo, sino que además iba a clavar el segundo, con un cabezazo que parecía muy simple, pero que se le metió abajo contra el palo a Juan Pablo, que no llegó a desviar el balón pese a su estirada.
En la segunda etapa, el equipo de Falcioni siguió controlando la pelota durante los primeros minutos pero el cansancio le empezó a pasar factura y cedió el dominio al elenco de J.J. López. En ese momento, Lamela comenzó a manejar los hilos del equipo y River empujó a su rival contra su arco, pero no tenía quien concretara las pocas situaciones que genreró. Además, García se convertiría en la figura del segundo tiempo luego de sacarle un par de remates a Affranchino y al pibe Lamela, que protagonizaría sobre el final un encontronazo con Somoza, situación que fue rápidamente intervenida por el resto de los jugadores, para lograr restablecer la armonía.
Fue 2 a 0, justo desde el desarrollo, aunque River tuvo algunas chances para achicar diferencias, sobre todo en el final del encuentro.
Van dos partidos de pretemporada y, aunque no se juega por nada, cuesta ver que no solo falta físico a causa de los ejercicios de preparación, sino que faltan ideas y los otros equipos, le sacan ventaja a un River por ahora apagado. No hubo incorporaciones, excepto la de Bordagaray, y por ahora no se asoma ninguna oportunidad.
Falta mucho para que comience el campeonato, aunque en realidad falten solo tres semanas. No me preocupan los partidos de verano, me preocupa la ausencia de ideas y que las dos derrotas, aunque duela aceptarlo, hayan sido totalmente justas.
Abrazo de gol
martes, 14 de diciembre de 2010
Objetivo cumplido
River debía cerrar el año con un triunfo visitando a Lanús en el sur, para alcanzar (y pasar) el objetivo de los 30 puntos. El Granate, con 28 unidades al igual que el Millo buscaba terminar el año lo más arriba posible frente a su gente, que había visto una levantada de 3 victorias y un empate desde que se fue Zubeldía.
El primer tiempo fue equilibrado tanto en el juego como en el marcador. Los locales tuvieron varias llegadas al área de River, sobre todo contraatacando, pero sin inquietar al heredero de Amadeo. En cuanto a La Banda, intentaba siempre tocando por abajo y con mucha paciencia, pero la mayoría de las jugadas de peligro fueron remates de media y larga distancia que exigieron a Caranta y provocaron temblores en la tribuna granate. El Enano, en su mejor versión modelo 2010, y Acevedo, fueron los que entendieron cómo vencer la férrea defensa del equipo de Schurrer, que lo vio desde la platea por salir tarde al comienzo.
A los 28 de la primera etapa, el Millo iba a desnivelar el resultado luego de una gran jugada individual de Pereyra que desbordó y mandó la pelota al área, para que el pibe Lamela defina con tranquilidad, ante la caída de su marcador.
Pero minutos más tarde, Román iba a cometer una dudosa mano dentro del área para que Laverni cobrara penal en favor de los granates. El defensor de River toca la pelota con la mano, pero se ve un leve empujón del adversario que lleva a esa acción. A Romero poco le importó y definió picando el balón de manera bastante riesgosa ante un Carrizo jugado completamente a su derecha.
El empate hizo que ambos equipos salieran a buscar la diferencia a favor, pero las imprecisiones de cara al arco rival dictaminaron la igualdad al término de la etapa inicial.
La segunda parte comenzó con un River aguerrido y con hambre de gol. Tanto fue así que a los seis minutos, la fórmula ganadora "centro de Lamela y central cabeceador" rindió nuevamente sus frutos y Román se reivindicó por el penal cometido y anotó su tercer tanto en el torneo, de cabeza obviamente. Dos minutos mas tarde, el defensor Hoyos le iba a meter el tercer manotazo de la tarde a Pavone, solo que esta vez dentro del área, para que el Tanque definiera por debajo del cuerpo del ex-arquero de Boca con un remate desde los doce pasos.
A partir de ese momento, la visita mató el partido, entregó el balón y dejó que Lanús impusiera el ritmo. Pero quedaba mucho tiempo y, por más que los del sur no tenían fuerzas ni ideas, avanzaban con insistencia contra un River que defendía con uñas y dientes lo que había conseguido.
Sin embargo, Juan Pablo no tuvo que esforzarse para mantener la ventaja que iba a crecer y hacerse definitiva. Caranta recibió un pase de un compañero y tardó tanto en despejar que el goleador de River, Pavone, corrió más de treinta metros y se interpuso al disparo para que un rebote en él provocara el ingreso del balón al arco. Su segunda conquista del partido fue un premio al gran esfuerzo que el ex-Betis hizo a lo largo del torneo y no se plasmó en su haber como goleador.
Fue un 4 a 1 categórico. River supo cuando acelerar y cuando pisar el freno. Controló a un rival dificil, en su Fortaleza. Jota Jota metió los cambios indicados en los momentos adecuados. Cada jugador interpretó la posición que le tocó con mucha concentración y responsabilidad, además del corazón que le ponen en cada encuentro.
Finalmente se ganó un partido cerrándolo un rato antes del final y por más de la mínima. Se manejaron los tiempos y se pudo descansar en la seguridad de mantener la posesión del balón. River mejoró en muchos aspectos, sin acercarse tanto al paladar que marca la historia sino respetando el momento por el que se está pasando.
La Banda demostró que puede volver a tocar y que solo es cuestión de tiempo, si se mantienen los intérpretes, para que suene la Sinfónica que escuchábamos en no tan viejos tiempos. Por esto y por los 31 puntos que significaron el cuarto puesto se puede decir ... Objetivo cumplido!
Abrazo de gol
PD: Felicitaciones al merecido Pincha Campeón del Torneo Apertura 2010 y también al dignísimo Subcampeón Vélez Sarsfield, que mereció más de lo que finalmente se llevó.
A partir de ese momento, la visita mató el partido, entregó el balón y dejó que Lanús impusiera el ritmo. Pero quedaba mucho tiempo y, por más que los del sur no tenían fuerzas ni ideas, avanzaban con insistencia contra un River que defendía con uñas y dientes lo que había conseguido.
Sin embargo, Juan Pablo no tuvo que esforzarse para mantener la ventaja que iba a crecer y hacerse definitiva. Caranta recibió un pase de un compañero y tardó tanto en despejar que el goleador de River, Pavone, corrió más de treinta metros y se interpuso al disparo para que un rebote en él provocara el ingreso del balón al arco. Su segunda conquista del partido fue un premio al gran esfuerzo que el ex-Betis hizo a lo largo del torneo y no se plasmó en su haber como goleador.
Fue un 4 a 1 categórico. River supo cuando acelerar y cuando pisar el freno. Controló a un rival dificil, en su Fortaleza. Jota Jota metió los cambios indicados en los momentos adecuados. Cada jugador interpretó la posición que le tocó con mucha concentración y responsabilidad, además del corazón que le ponen en cada encuentro.
Finalmente se ganó un partido cerrándolo un rato antes del final y por más de la mínima. Se manejaron los tiempos y se pudo descansar en la seguridad de mantener la posesión del balón. River mejoró en muchos aspectos, sin acercarse tanto al paladar que marca la historia sino respetando el momento por el que se está pasando.
La Banda demostró que puede volver a tocar y que solo es cuestión de tiempo, si se mantienen los intérpretes, para que suene la Sinfónica que escuchábamos en no tan viejos tiempos. Por esto y por los 31 puntos que significaron el cuarto puesto se puede decir ... Objetivo cumplido!
Abrazo de gol
PD: Felicitaciones al merecido Pincha Campeón del Torneo Apertura 2010 y también al dignísimo Subcampeón Vélez Sarsfield, que mereció más de lo que finalmente se llevó.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Plan S
Qué paseo nos pegaron! El Pincha lo ganó de punta a punta, literalmente. El Millo, en esa linda tardecita de miércoles feriado se encontró con su contracara, que le hizo pasar una tarde negra.
Es que el equipo de Sabella tiene muy en claro su rol en el fútbol argentino y vino al Monumental a manejarle los tiempos a un River que no supo cómo atacar ni cómo defenderse.
Al minuto del arranque, la Gata Fernandez estrelló un tremendo remate contra el poste derecho de un Carrizo que desviaba el disparo con su mirada. En la jugada siguiente, Desábato convirtiría de cabeza el 1 a 0 para la visita, luego de un tiro libre de Benitez... un clásico en Estudiantes.
Minutos más tarde La Banda tendría la oportunidad de igualar las cosas, pero el palo le dijo no a un exquisito tiro libre de Lamela. Pero, teniendo en cuenta que las llegadas más peligrosas del local fueron un par de laterales de Román al centro del área, no podíamos esperar más que un milagro.
El León dominó toda la primera etapa, con un mediocampo muy inteligente que desgasta al rival y lo hace caer en una especie de telaraña de la que ya no puede salir. Su cerebro, el Chapu Braña, está en todo: maneja los tiempos de ataque, ordena la defensa, sabe cuando salir y cuando quedarse y, como si fuera poco, recorre todo el campo de juego a lo largo del partido con un gran despliegue e inteligencia para administrar energías propias y del equipo.
Sobre el final del primer tiempo, el segundo gol dejó de rodillas a River que no sabía ni cómo ingeniárselas para verle la cara a Orión.
La segunda etapa estuvo de sobra. Otra vez al minuto, la expulsión correcta de Maidana dejó mas desnuda la inferioridad de River ante el puntero del campeonato. Y luego llegarían el tercer y cuarto gol, como para que no queden dudas de que Estudiantes manejó el partido a su antojo. A partir de allí, Pachorra comenzó a cuidar a sus soldados más importantes para la batalla final y salieron Braña, Rojo y la Gata, con su espectáculo aparte, para que los hinchas de River se lo quieran comer vivo.
River pudo haber reducido la diferencia, pero los pies de Lanzini y Funes, poco inspirados, no encontraron final feliz en la red.
El 4 a 0, si bien es abultado, estuvo bien. El Pincha podría haber estirado la cuenta pero respetó al rival y le regaló la pelota a modo de ofrenda de paz en el momento en que el Millo podría haberse quedado hasta con tres hombres menos. Este es un cachetazo de realidad, que no viene mal de parte de uno de los dos mejores equipos de Argentina. Viene bien para pensar en los refuerzos que se necesitan, pensando en el próximo parate y en la carnicería del próximo torneo.
Passarella tomó nota de lo ocurrido y se terminó de convencer de su plan A para Enero de 2011. Estudiantes es un ejemplo a seguir y su gestor, Sabella, es la debilidad del Kaiser. Daniel Alberto confía en el Plan S, S de Sabella, S de Salvataje.
Abrazo de Gol
PD: Felicitaciones a Independiente por la obtención de la Copa Nissan Sudamericana 2010. Con un primer tiempo en un muy alto nivel y un segundo tiempo y prórrogas complicados, el Rojo supo ser certero en los lanzamientos desde el punto de penal y Tuzzio, el mejor jugador de Los Diablos a lo largo de toda la Copa, selló con categoría el últimodisparo para consagrarse Campeón Internacional después de 15 años.
Salud, Pueblo Rojo!
Es que el equipo de Sabella tiene muy en claro su rol en el fútbol argentino y vino al Monumental a manejarle los tiempos a un River que no supo cómo atacar ni cómo defenderse.
Al minuto del arranque, la Gata Fernandez estrelló un tremendo remate contra el poste derecho de un Carrizo que desviaba el disparo con su mirada. En la jugada siguiente, Desábato convirtiría de cabeza el 1 a 0 para la visita, luego de un tiro libre de Benitez... un clásico en Estudiantes.
Minutos más tarde La Banda tendría la oportunidad de igualar las cosas, pero el palo le dijo no a un exquisito tiro libre de Lamela. Pero, teniendo en cuenta que las llegadas más peligrosas del local fueron un par de laterales de Román al centro del área, no podíamos esperar más que un milagro.
El León dominó toda la primera etapa, con un mediocampo muy inteligente que desgasta al rival y lo hace caer en una especie de telaraña de la que ya no puede salir. Su cerebro, el Chapu Braña, está en todo: maneja los tiempos de ataque, ordena la defensa, sabe cuando salir y cuando quedarse y, como si fuera poco, recorre todo el campo de juego a lo largo del partido con un gran despliegue e inteligencia para administrar energías propias y del equipo.
Sobre el final del primer tiempo, el segundo gol dejó de rodillas a River que no sabía ni cómo ingeniárselas para verle la cara a Orión.
La segunda etapa estuvo de sobra. Otra vez al minuto, la expulsión correcta de Maidana dejó mas desnuda la inferioridad de River ante el puntero del campeonato. Y luego llegarían el tercer y cuarto gol, como para que no queden dudas de que Estudiantes manejó el partido a su antojo. A partir de allí, Pachorra comenzó a cuidar a sus soldados más importantes para la batalla final y salieron Braña, Rojo y la Gata, con su espectáculo aparte, para que los hinchas de River se lo quieran comer vivo.
River pudo haber reducido la diferencia, pero los pies de Lanzini y Funes, poco inspirados, no encontraron final feliz en la red.
El 4 a 0, si bien es abultado, estuvo bien. El Pincha podría haber estirado la cuenta pero respetó al rival y le regaló la pelota a modo de ofrenda de paz en el momento en que el Millo podría haberse quedado hasta con tres hombres menos. Este es un cachetazo de realidad, que no viene mal de parte de uno de los dos mejores equipos de Argentina. Viene bien para pensar en los refuerzos que se necesitan, pensando en el próximo parate y en la carnicería del próximo torneo.
Passarella tomó nota de lo ocurrido y se terminó de convencer de su plan A para Enero de 2011. Estudiantes es un ejemplo a seguir y su gestor, Sabella, es la debilidad del Kaiser. Daniel Alberto confía en el Plan S, S de Sabella, S de Salvataje.
Abrazo de Gol
PD: Felicitaciones a Independiente por la obtención de la Copa Nissan Sudamericana 2010. Con un primer tiempo en un muy alto nivel y un segundo tiempo y prórrogas complicados, el Rojo supo ser certero en los lanzamientos desde el punto de penal y Tuzzio, el mejor jugador de Los Diablos a lo largo de toda la Copa, selló con categoría el últimodisparo para consagrarse Campeón Internacional después de 15 años.
Salud, Pueblo Rojo!
domingo, 5 de diciembre de 2010
Se sacó la mufa
Duelo complicado en la previa tenía River en su viaje a Santa Fe, para enfrentarse a Colón en el Cementerio de los elefantes. El equipo de Gamboa venía de perder en La Paternal por goleada y quería devolverle la sonrisa a su gente. En cuanto a La Banda, necesitaba sumar de a tres nuevamente para estar a salvo y mantener el invicto en la era Jota Jota, aunque esta vez con el Pato Fillol en el banco y el entrenador en la tribuna, debido a la expulsión del domingo pasado.
Al comienzo, la primera clara fue para los locales, luego de un gran error de Ferrero, que se vio apabullado por los silbidos y por la presencia del Bichi Fuertes que, para nuestra fortuna, definió muy mal. River iba a replicar enseguida con una linda jugada colectiva que iba a terminar en una gran tapada de Pozo.
Luego, el Sabalero comenzó a controlar los tiempos, aunque sin verle la cara a Carrizo, por su falta de profundidad. Su conductor, Moreno y Fabianesi, se recibiría de auténtico lagunero, apareciendo y desapareciendo, al igual que el juego de los rojinegros.
Pero a los veinte de la primera parte, el Sr. Pompei le negaría la posibilidad de patear desde los doce pasos, seguramente a Ortega, luego de ignorar una clara falta del tercer arquero de la Selección contra el pibe Lamela. A partir de allí, llegaría lo mejor de River, aunque sin contundencia. La visita se apoderó del balón y era dueño absoluto de las situaciones de peligro del espectáculo deportivo. Pavone y Pereyra erraron en varias ocasiones y la displicencia de Lamela y el fastidio de Ortega, no permitían que el equipo de Fillol se adelantara en el marcador.
Pero los de Núñez tienen que sufrir, porque nada es fácil en el mundo River y cuando se cerraba el telón de la primera mitad, el hombre de los dos apellidos, a quien el travesaño le había negado el gol minutos antes, convirtió de cabeza el 1 a 0 para el Sabalero.
En el entretiempo, Jota Jota iba a meter el cambio más acertado y de mayor personalidad que vi en un técnico de River en los últimos tiempos. Mandó a la cancha al Melli Funes Mori y lo dejó al Burrito en las duchas.
El segundo tiempo fue tan ciclotímico como el primero, con ambos equipos jugando un partido de altovoltaje y con mucho ida y vuelta. El mejor jugador de la cancha, Walter Acevedo, tuvo un gran despliegue, con mucho quite y pasadas al ataque con una claridad y fineza en los pases dignas de un jugador de clase. Y él iba a ser el encargado de armar la mejor jugada colectiva de River de los últimos tiempos. Pared en tres ocasiones con Lamela y Pavone, para que el Tanque la punteara adentro del área y el pibe de Carapachay la acariciara por sobre la salida de Pozo. 1 a 1 con un verdadero gol de tiki-tiki y a soñar con los tres puntos.
Pero el sufrimiento no se iba a acabar y a River ya le costaba mantener el ritmo. Y aunque Funes estrelló un remate estupendo desde casi 40 metros en el travesaño, el triunfo se hacía desear y Colón estuvo a punto de pasar al frente en dos oportunidades. Las mismas dos en que Carrizo tuvo la atajada del partido, tapando un mano a mano contra Larrivey, y la segunda, a segundos del final, cuando salió descontrolado hasta el borde del área grande y el centro fue desconectado por el central de River antes de que Fuertes cabeceara al gol.
Fue en esa misma jugada, que finalizó en tiro libre para la visita, que Carrizo mandó un pelotazo tremendo hacia el área contraria, Lanzini la guapeó como si fuera Saviola y el Tanque obtuvo su tan merecido premio al esfuerzo. Definió fuerte ante la salida de Pozo que alcanzó a desviarla para que el balón tocara el travesaño antes de entrar y se saliera el corazón de todos los Riverplatenses que no podíamos dejar de gritar, pero que a la vez mirábamos a Pompei para que no nos pasara los mismo que contra el Tomba.
Las almas, corazones y gargantas Millonarias se fundieron en ese grito de gol que todavía hace eco en nuestro día, en esta noche que se termina, pero que la alegría sigue y nos muestra que River, mas allá de sus limitaciones, está volviendo de a poquito. Se jugó bien, se ganó merecidamente un partido por la mínima, no por más y se sigue sumando. Van 10 de 12 desde que asumió el Negro López y podemos terminar el campeonato en el podio.
River ganó un partido como hacía mucho no podía. Y aunque lo volvieron a perjudicar, no bajó los brazos y peleó hasta el final un partido en el cual minutos antes se hubiera firmado por un empate. Pavone convirtió de nuevo y se sacó la mufa de 5 fechas sin convertir, aunque el que realmente se sacó la mufa, y cómo se la sacó! Es RIVER!
Abrazo de gol
PD: El miércoles podemos llegar a bajar al Pincha, en el Monumental. El duelo Almeyda-Verón, provocado por las declaraciones de la Bruja por las fotos de la pierna de Lamela, va a tener que esperar porque el de Estudiantes se hizo amonestar de manera infantil y llegó a la quinta.
Al comienzo, la primera clara fue para los locales, luego de un gran error de Ferrero, que se vio apabullado por los silbidos y por la presencia del Bichi Fuertes que, para nuestra fortuna, definió muy mal. River iba a replicar enseguida con una linda jugada colectiva que iba a terminar en una gran tapada de Pozo.
Luego, el Sabalero comenzó a controlar los tiempos, aunque sin verle la cara a Carrizo, por su falta de profundidad. Su conductor, Moreno y Fabianesi, se recibiría de auténtico lagunero, apareciendo y desapareciendo, al igual que el juego de los rojinegros.
Pero a los veinte de la primera parte, el Sr. Pompei le negaría la posibilidad de patear desde los doce pasos, seguramente a Ortega, luego de ignorar una clara falta del tercer arquero de la Selección contra el pibe Lamela. A partir de allí, llegaría lo mejor de River, aunque sin contundencia. La visita se apoderó del balón y era dueño absoluto de las situaciones de peligro del espectáculo deportivo. Pavone y Pereyra erraron en varias ocasiones y la displicencia de Lamela y el fastidio de Ortega, no permitían que el equipo de Fillol se adelantara en el marcador.
Pero los de Núñez tienen que sufrir, porque nada es fácil en el mundo River y cuando se cerraba el telón de la primera mitad, el hombre de los dos apellidos, a quien el travesaño le había negado el gol minutos antes, convirtió de cabeza el 1 a 0 para el Sabalero.
En el entretiempo, Jota Jota iba a meter el cambio más acertado y de mayor personalidad que vi en un técnico de River en los últimos tiempos. Mandó a la cancha al Melli Funes Mori y lo dejó al Burrito en las duchas.
El segundo tiempo fue tan ciclotímico como el primero, con ambos equipos jugando un partido de altovoltaje y con mucho ida y vuelta. El mejor jugador de la cancha, Walter Acevedo, tuvo un gran despliegue, con mucho quite y pasadas al ataque con una claridad y fineza en los pases dignas de un jugador de clase. Y él iba a ser el encargado de armar la mejor jugada colectiva de River de los últimos tiempos. Pared en tres ocasiones con Lamela y Pavone, para que el Tanque la punteara adentro del área y el pibe de Carapachay la acariciara por sobre la salida de Pozo. 1 a 1 con un verdadero gol de tiki-tiki y a soñar con los tres puntos.
Pero el sufrimiento no se iba a acabar y a River ya le costaba mantener el ritmo. Y aunque Funes estrelló un remate estupendo desde casi 40 metros en el travesaño, el triunfo se hacía desear y Colón estuvo a punto de pasar al frente en dos oportunidades. Las mismas dos en que Carrizo tuvo la atajada del partido, tapando un mano a mano contra Larrivey, y la segunda, a segundos del final, cuando salió descontrolado hasta el borde del área grande y el centro fue desconectado por el central de River antes de que Fuertes cabeceara al gol.
Fue en esa misma jugada, que finalizó en tiro libre para la visita, que Carrizo mandó un pelotazo tremendo hacia el área contraria, Lanzini la guapeó como si fuera Saviola y el Tanque obtuvo su tan merecido premio al esfuerzo. Definió fuerte ante la salida de Pozo que alcanzó a desviarla para que el balón tocara el travesaño antes de entrar y se saliera el corazón de todos los Riverplatenses que no podíamos dejar de gritar, pero que a la vez mirábamos a Pompei para que no nos pasara los mismo que contra el Tomba.
Las almas, corazones y gargantas Millonarias se fundieron en ese grito de gol que todavía hace eco en nuestro día, en esta noche que se termina, pero que la alegría sigue y nos muestra que River, mas allá de sus limitaciones, está volviendo de a poquito. Se jugó bien, se ganó merecidamente un partido por la mínima, no por más y se sigue sumando. Van 10 de 12 desde que asumió el Negro López y podemos terminar el campeonato en el podio.
River ganó un partido como hacía mucho no podía. Y aunque lo volvieron a perjudicar, no bajó los brazos y peleó hasta el final un partido en el cual minutos antes se hubiera firmado por un empate. Pavone convirtió de nuevo y se sacó la mufa de 5 fechas sin convertir, aunque el que realmente se sacó la mufa, y cómo se la sacó! Es RIVER!
Abrazo de gol
PD: El miércoles podemos llegar a bajar al Pincha, en el Monumental. El duelo Almeyda-Verón, provocado por las declaraciones de la Bruja por las fotos de la pierna de Lamela, va a tener que esperar porque el de Estudiantes se hizo amonestar de manera infantil y llegó a la quinta.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Con la mínima por las nubes
Este domingo por la tarde-noche, River recibía visitas desde Bahía Blanca. El equipo aurinegro venía en busca de un triunfo que le diera un poco de aire en la lucha por la permanencia. Por el lado del Millo, la idea era sumar de a tres en un duelo mas que directo y mantener el invicto que tiene como local en el Apertura, privilegio que comparte solo con el Pincha y Vélez, los dos que pelean el título.
La primera etapa comenzó muy pareja, con chances no muy peligrosas de parte de ambos equipos, que se encontraban muy ordenados y jugaban un duelo de igual a igual. Las zonas cercanas al área eran lugar de recuperación del balón para, con mucha paciencia, elaborar las jugadas que evolucionaban por el mediocampo sin muchos problemas.
A los 30, Ferrari desbordó por derecha y consiguió un tiro de esquina luego de un rebote en el lateral izquierdo bahiense. De ese córner, tal como había ocurrido dos veces en el entrenamiento de fútbol formal de la semana, el pie izquierdo del pibe Lamela colocó un centro que conectó de manera exquisita el paraguayo Román, contra el palo izquierdo de Tombolini, abriendo el marcador para los locales.
Ese fue el punto de partida para que River se cargara de una adrenalina que no veía hace tiempo y atropellara al equipo de De Felippe. Primero el Tanque le quiso romper el arco al ex-Colón y una mano no cobrada por Pezzotta lo evitó, y luego de otro rebote en la defensa, el Pelado la tiró a la Centenario.
Dos minutos más tarde, el mismo Almeyda "Corazón de León" iba a ser el abanderado de una jugada que él mismo finalizó con un derechazo furibundo, que encontró a un Tombolini muy atento para despejar el peligro.
River siguió buscando pero el final del primer tiempo lo encontró con solo un gol arriba en el marcador, resultado corto teniendo en cuenta las jugadas de peligro de la que dispuso el conjunto Millonario.
El segundo tiempo comenzó del mismo modo, aunque con la perla de que los dos DT, Juan José López y Omar de Felippe, tuvieron que verlo desde la triubuna (léase puerta de entrada a los vestuarios) por demorar el regreso del descanso 15 segundos.
River salió a buscar enseguida el segundo tanto, pero se encontró con un equipo que no se rendía y quería el empate. Además, mas allá de la entrega, el sacrificio y el compañerismo de Pavone, el ex-Pincha y Betis tiene cerrado el arco y no entra ninguna de las tantas que intenta.
Olimpo cada vez tenía mayor control de la pelota y manejaba el partido a su ritmo, aprovechando el cansancio de los conductores del equipo de Núñez. Así fue que contó con varias oportunidades que la defensa de River y su Gran Capitán, pudieron despejar con algunas complicaciones.
La Banda, de contra lo pudo liquidar en varias oportunidades con Pereyra y un par de situaciones generadas por Pavone y el ingresado Buonanotte, que no culminaron en el segundo tanto gracias al arquero de la visita.
Sobre el final, Olimpo empujó al local contra su arco y fue ahí, cuando dos veces lo pudo empatar. Pero apareció el dueño del legado de los dos arqueros más grandes de la historia, y Juan Pablo fue Amadeo y también Fillol, y tapó hasta con su cara, arriesgando todo, para que River se quedara con los tres puntos en casa.
Se sufrió en demasía otro partido que se podría haber liquidado, si se hubiera convertido alguno de los tantos goles errados. River volvió a ganar por la mínima diferencia y sube en las tablas, aunque ya no pelee el campeonato. Partido complicado porque Olimpo siempre intentó jugar y no se vino a meter atrás en el Monumental, y esto sorprendió al local que esperaba otro planteo.
Estuvimos veinte minutos con los nervios de punta, las palpitaciones se aceleraban, el cuerpo se movía solo y la presión solo subía y ya sentía que estaba con la mínima por las nubes...
Abrazo de gol
PD: Con un triunfo del Granate ante el Globo, salimos de todo. Si Vélez suma de a tres ante los de Victoria, quedamos a tres de Tigre. Qué manera de desperdiciar puntos las fechas anteriores....
domingo, 21 de noviembre de 2010
Hora de descansar
Esta calurosa tarde de domingo, River visitaba al Ciclón de Ramón, en el Nuevo Gasómetro.
Jota Jota, con puesto asegurado hasta fin de año (como mínimo), decidió parar a los mismos once que le ganaron a Boca el martes, por 1 a 0, el Superclásico en el Monumental. Mientras que por la vereda de enfrente, el segundo riojano más famoso, siguió limpiando el equipo y borrando jugadores que no le rendían.
El partido comenzó con buen ritmo, y con San Lorenzo con mayor tenencia del balón. El Ciclón avanzaba contra el área Millonaria, pero no le generaba peligro más por falencias propias que por mérito de los rivales. River, por su parte, llegó hasta Migliore pero con poca efectividad y probando sin acercarse demasiado.
Promediando la primera parte iba a llegar la primer jugada de peligro del encuentro. Luego de un centro desde la izquierda, la pelota le iba a quedar a Ferrero, solo para definir y marcar el primer tanto de la tarde, pero el defensor remató al cuerpo del arquero azulgrana y en la finalización de la jugada cabeceó muy por arriba del arco.
Los de Boedo iban a replicar rápidamente, y en un tiro libre frontal, cuando Román perdió la marca de Guille Pereyra, este último iba a estrellar el remate contra el palo izquierdo de Carrizo que poco podía hacer para evitarlo.
El descanso los encontró igualados y en el retorno los cambios no fueron una opción para los entrenadores, que confiaban que sus jugadores podían cambiar el resultado.
La segunda etapa mostró a un San Lorenzo más decidido a ganar el encuentro frentre a su gente y a River cansado luego del desgaste físico por el partido del martes. Así fue que los locales tuvieron casi en exclusiva la posesión del balón, pero las pocas ideas y el calor hicieron que River pueda mantener su arco en cero.
La Banda, por su parte, no generó casi situaciones, excepto dos remates de Arano desde fuera del área que pasaron a menos de un metro del arco y una muy buena jugada colectiva encabezada por el ingresado Lanzini, que finalizó en tiro de esquina.
El partido se consumió con el pitazo final de Abal, de horrenda actuación, y con el marcador vacío. El 0 a 0 y el reparto de puntos lo convenció más a River que debe sumar y que hizo negocio en un partido en el cual no participó activamente y no generó situaciones como para cambiar las cosas.
López decidió mantener el equipo que le dio resultados en su debut contra Boca. El equipo no rindió del mismo modo, pero hay que considerar que pudo haber sido el cansancio de haber jugado el martes, sumado al calor y a las dimensiones del campo de juego.
Se sumó un punto y nos acercamos a Huracán: estamos a dos de alcanzarlos en la tabla maldita. El arco se mantuvo en cero por segunda fecha consecutiva y otra vez no se perdió. El domingo que viene recibimos a Olimpo en otro duelo directo.
Ahora, River, recuperá fuerzas para la próxima final... es hora de descansar.
Abrazo de gol
Jota Jota, con puesto asegurado hasta fin de año (como mínimo), decidió parar a los mismos once que le ganaron a Boca el martes, por 1 a 0, el Superclásico en el Monumental. Mientras que por la vereda de enfrente, el segundo riojano más famoso, siguió limpiando el equipo y borrando jugadores que no le rendían.
El partido comenzó con buen ritmo, y con San Lorenzo con mayor tenencia del balón. El Ciclón avanzaba contra el área Millonaria, pero no le generaba peligro más por falencias propias que por mérito de los rivales. River, por su parte, llegó hasta Migliore pero con poca efectividad y probando sin acercarse demasiado.
Promediando la primera parte iba a llegar la primer jugada de peligro del encuentro. Luego de un centro desde la izquierda, la pelota le iba a quedar a Ferrero, solo para definir y marcar el primer tanto de la tarde, pero el defensor remató al cuerpo del arquero azulgrana y en la finalización de la jugada cabeceó muy por arriba del arco.
Los de Boedo iban a replicar rápidamente, y en un tiro libre frontal, cuando Román perdió la marca de Guille Pereyra, este último iba a estrellar el remate contra el palo izquierdo de Carrizo que poco podía hacer para evitarlo.
El descanso los encontró igualados y en el retorno los cambios no fueron una opción para los entrenadores, que confiaban que sus jugadores podían cambiar el resultado.
La segunda etapa mostró a un San Lorenzo más decidido a ganar el encuentro frentre a su gente y a River cansado luego del desgaste físico por el partido del martes. Así fue que los locales tuvieron casi en exclusiva la posesión del balón, pero las pocas ideas y el calor hicieron que River pueda mantener su arco en cero.
La Banda, por su parte, no generó casi situaciones, excepto dos remates de Arano desde fuera del área que pasaron a menos de un metro del arco y una muy buena jugada colectiva encabezada por el ingresado Lanzini, que finalizó en tiro de esquina.
El partido se consumió con el pitazo final de Abal, de horrenda actuación, y con el marcador vacío. El 0 a 0 y el reparto de puntos lo convenció más a River que debe sumar y que hizo negocio en un partido en el cual no participó activamente y no generó situaciones como para cambiar las cosas.
López decidió mantener el equipo que le dio resultados en su debut contra Boca. El equipo no rindió del mismo modo, pero hay que considerar que pudo haber sido el cansancio de haber jugado el martes, sumado al calor y a las dimensiones del campo de juego.
Se sumó un punto y nos acercamos a Huracán: estamos a dos de alcanzarlos en la tabla maldita. El arco se mantuvo en cero por segunda fecha consecutiva y otra vez no se perdió. El domingo que viene recibimos a Olimpo en otro duelo directo.
Ahora, River, recuperá fuerzas para la próxima final... es hora de descansar.
Abrazo de gol
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