Hermosa noche de sábado en el Monumental. El Millo salía con su formación de memoria en busca de su tercera victoria al hilo. Enfrente, el equipo de Seba Méndez, quería llevarse los tres puntos al sur, algo que no ocurre desde la fecha 5 cuando derrotó a Tigre en Victoria.
Desde el comienzo River se hizo amo y señor del balón y el juego. Aún con su habitual falta de contundencia ante el arco rival, todo se jugaba en terreno del Taladro, que no podía salir del fondo gracias al pressing que ejercían los atacantes rojiblancos.
Sin embargo, la visita tuvo la posibilidad de abrir el marcador ante una desincronización entre Maidana y Ferrero, pero la figura de Juan Pablo estuvo para enviar al córner el remate de Gómez.
A los 38 minutos El Pelado iba a hacer temblar el Estadio, cuando decidió rematar al arco desde tres cuartos de cancha para hacer esforzar a un Bologna adelantado, quien supo desviar el disparo y dejarnos a todos con la garganta con ganas de gol. Algo que volvió a ocurrir en la jugada siguiente, cuandó Adalberto remató de cabeza y pasó cerca del travesaño.
El primer tiempo se disolvió en la pitada de Lunati y River se fue al vestuario con la seguridad de que si era paciente y mantenía la cabeza fría en los últimos metros, se podía quedar con el triunfo en casa.
En la segunda etapa River salió más decidido a atacar al discreto equipo verde y blanco, y en pocos minutos Buonanotte, Acevedo y Ferrari iban a acrecentar la figura de Bologna, quien junto a Gómez fueron las figuras de la visita.
Pero el mundo se iba a detener segundos antes del minuto 24 de la segunda etapa. El Pelado, con sus 37 años iba a estirarse para alcanzar el ladrillazo que le tiró Acevedo, para luego correr más de 20 metros sacándose de encima a tres rivales y finalmente meterle un pase al bueno de Pavone. El Tanque, que recibió de espaldas al arco, iba a girar entre los dos centrales banfileños y ante la salida del arquero remataría contra la base roja de su poste izquierdo.
Instantáneamente el Monumental se fundió en ese grito sagrado de gol, ese himno a la alegría que se sucede cuando el balón besa la red del rival. Mientras el Tanque buscaba con la mirada al León de Azul, al interminable e indestructible Almeyda para entregarle la autoría del tanto, la tribuna se unió en ese pedido al Checho, comentándole que el mediocampo de la Selección, al igual que el arco, tienen sus dueños en Núñez.
Y hablando del arco, un par de minutos más tarde, Gómez pudo igualar las cosas, pero nuevamente Carrizo iba a agigantar esa figura para sacarle el remate al ángulo que había ejecutado el ex-Rosario Central.
El final del partido estaba cerca y River creció. No se metió atrás como otras veces y trató de cuidarse con la tenencia de la pelota. Maduró como equipo y parece que el Negro López está respirando un poco más holgado gracias a los puntos cosechados. En otro momento, el último cambio hubiera sido la entrada de Arano y no el ingreso de Bordagaray.
River es puntero y solo lo puede pasar Vélez si gana el partido pendiente contra los Cuervos. Falta mucho pero nos quieren complicar colgándonos la chapa de candidatos. El equipo es conciente de sus virtudes y limitaciones, pero a la gente nadie le quita la alegría de haber ganado otro encuentro siendo superior al rival.
De abajo se puede decir que estamos mucho más tranquilos a un punto del Rojo y Arsenal y encima nos alejamos de Tigre por su derrota ante el equipo de Floresta.
Otro gol del Tanque que vale tres puntos, otra victoria de local que nos permite soñar con todos los frentes y otra actuación descomunal de Almeyda para demostrar que está más vigente que nunca. Otro gol, otro triunfo para festejar a grito Pelado.
Abrazo de Gol
domingo, 10 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
Tres por uno
Tarde de domingo ideal para una cerveza bien fría en el Centenario.
Esta nueva final que debía jugar el equipo de Jota Jota, presentaba del otro lado a Quilmes, un equipo golpeado por los resultados, que aún no logró un triunfo en lo que va del Clausura.
River arrancó el partido con el protagonismo que debe ejercer y anuló los pocos circuitos de juego del local, que veía como la cancha se inclinaba hacia el arco de Trípodi.
A los 10 minutos, el Enano, de buen partido, iba a avisar con un tremendo remate de zurda que pasó muy cerca del travesaño.
Tres minutos más tarde, se iba a gestar la mejor jugada de los últimos tiempos. Entre Almeyda, Acevedo, Lamela y Ferrari tocaron la pelota líricamente y de primera para que luego, cuando Erik llegó a estar cara a cara con el arquero rival y se la picó, Ferrari estampará de palomita, anticipando a Gerlo, el 1 a 0 para el equipo Millonario.
Recién a los 23 minutos, Caneo iba a tener la posibilidad de igualar las cosas pero definió alto, luego de una buena jugada por izquierda del equipo cervecero.
Poco más iba a pasar antes de que Baldassi pitara el final de la primera etapa, salvo la estampida de Almeyda para ir a presionar hasta el área rival en una salida, que generó una catarata de aplausos que bajaban desde la tribuna visitante.
En la segunda etapa, La Banda salió más decidida a cuidar lo que tenía que a buscar ampliar la ventaja. Si bien la primera situación fue una gran jugada de Lamela por izquierda, salvada finalmente en la línea por un defensor local, durante varios pasajes del complemento se vio peligrar el triunfo. Sobre todo a partir de los 16 minutos, cuando Carrizo tuvo dos grandes atajadas ante cabezazos de Morales y Cauteruccio y una jugada preparada terminó con un remate de Caneo cerca del ángulo izquierdo del arquero de la Selección.
Ya en los últimos suspiros del partido, Funes Mori tuvo una gran chance de ampliar la diferencia, pero se enrrosco en su falta de juego en primera y quiso terminar él una jugada que pedía a gritos un pase al Loncho, que entraba solo por derecha.
Atrás quedó la anécdota de los 4 minutos de adición cuando el equipo lo supo llevar con inteligencia, cuidando la pelota lejos del arco propio.
El equipo del Negro López tuvo un gran primer tiempo, sobre todo por el aporte de Acevedo y Almeyda en el medio, y de Lamela y Buonanotte en la creación. Pero después del gol el equipo bajó el rendimiento en la segunda atapa sufrió demasiado ante un equipo que sin argumentos case se lo empata.
River ganó un partido muy importante, el segundo al hilo y el segundo de visitante en el campeonato, alejó los fantasmas del descenso y alcanzó la punta. Encima, nos colgamos en el tercer puesto de clasificación a la Sudamericana. River sabe que ganado partidos, se logran estos tres objetivos... la única pomoción en la que piensa, es en la del 3 x 1 de Salvación, Campeón y Copa.
Abrazo de Gol
Esta nueva final que debía jugar el equipo de Jota Jota, presentaba del otro lado a Quilmes, un equipo golpeado por los resultados, que aún no logró un triunfo en lo que va del Clausura.
River arrancó el partido con el protagonismo que debe ejercer y anuló los pocos circuitos de juego del local, que veía como la cancha se inclinaba hacia el arco de Trípodi.
A los 10 minutos, el Enano, de buen partido, iba a avisar con un tremendo remate de zurda que pasó muy cerca del travesaño.
Tres minutos más tarde, se iba a gestar la mejor jugada de los últimos tiempos. Entre Almeyda, Acevedo, Lamela y Ferrari tocaron la pelota líricamente y de primera para que luego, cuando Erik llegó a estar cara a cara con el arquero rival y se la picó, Ferrari estampará de palomita, anticipando a Gerlo, el 1 a 0 para el equipo Millonario.
Recién a los 23 minutos, Caneo iba a tener la posibilidad de igualar las cosas pero definió alto, luego de una buena jugada por izquierda del equipo cervecero.
Poco más iba a pasar antes de que Baldassi pitara el final de la primera etapa, salvo la estampida de Almeyda para ir a presionar hasta el área rival en una salida, que generó una catarata de aplausos que bajaban desde la tribuna visitante.
En la segunda etapa, La Banda salió más decidida a cuidar lo que tenía que a buscar ampliar la ventaja. Si bien la primera situación fue una gran jugada de Lamela por izquierda, salvada finalmente en la línea por un defensor local, durante varios pasajes del complemento se vio peligrar el triunfo. Sobre todo a partir de los 16 minutos, cuando Carrizo tuvo dos grandes atajadas ante cabezazos de Morales y Cauteruccio y una jugada preparada terminó con un remate de Caneo cerca del ángulo izquierdo del arquero de la Selección.
Ya en los últimos suspiros del partido, Funes Mori tuvo una gran chance de ampliar la diferencia, pero se enrrosco en su falta de juego en primera y quiso terminar él una jugada que pedía a gritos un pase al Loncho, que entraba solo por derecha.
Atrás quedó la anécdota de los 4 minutos de adición cuando el equipo lo supo llevar con inteligencia, cuidando la pelota lejos del arco propio.
El equipo del Negro López tuvo un gran primer tiempo, sobre todo por el aporte de Acevedo y Almeyda en el medio, y de Lamela y Buonanotte en la creación. Pero después del gol el equipo bajó el rendimiento en la segunda atapa sufrió demasiado ante un equipo que sin argumentos case se lo empata.
River ganó un partido muy importante, el segundo al hilo y el segundo de visitante en el campeonato, alejó los fantasmas del descenso y alcanzó la punta. Encima, nos colgamos en el tercer puesto de clasificación a la Sudamericana. River sabe que ganado partidos, se logran estos tres objetivos... la única pomoción en la que piensa, es en la del 3 x 1 de Salvación, Campeón y Copa.
Abrazo de Gol
domingo, 27 de marzo de 2011
River tem Caruso
Tarde de sol en el Monumental. River venía de tres partidos sin ganar y se preparaba para torcer esa historia ante el equipo rosarino, que va cuesta abajo en rendimiento y resultados y que tiene a un Sensini parado en la cornisa.
Desde el comienzo, los de Jota Jota controlaban la pelota a su antojo, pero carecían de profundidad para definir las buenas ideas que partían de los pies de Lamela y Lanzini.
Por el lado de la visita, estaban dispuestos a atacar de contragolpe pero la defensa riverplatense se encontraba muy sólida, sobre todo por la banda izquierda con una impecable actuación de Juan Manuel Díaz.
Justo cuando el partido había caído en un pozo, la defensa leprosa se hizo un nudo con la pelota y Pereyra se interpuso para evitar un rechazo con la fortuna de que el balón encontró a un Caruso bien ubicado y atento, que se metió en el área y definió con mucha clase por encima del cuerpo de Peratta para poner el 1-0 y sacarse esa mufa de casi 500 días sin convertir.
Pero otra vez River no pudo mantener la ventaja, como le había ocurrido en el Viaducto la semana pasada, y Ferrero se enrosco con una pelota que le jugó a las escondidas, Bieler la encontró y la depositó en los pies de Sperdutti, quien definió cruzado abajo, muy difícil para un Carrizo que estaba jugado hacia su primer palo.
El 1 a 1 le bajó el telón a un primer tiempo, que le dejó un sabor bastante agrio a un River merecedor de algo más de lo que se llevó.
En la segunda etapa, el equipo salió con el Enano entre los once. Newell´s, en cambio saldría con los mismos jugadores pero con una actitud completamente diferente, jugándole de a momentos de igual a igual al equipo Millonario.
Pero River ganó mucho con la entrada de Buonanotte, que le inyectó un poco de adrenalina a la delantera local, asociándose con las salidas de Caruso y los desparramos de Lamela.
Sin embargo, los del Negro López no le encontraban la vuelta a la cerrada defensa rojinegra y el DT hablaba con Bordagaray y le indicaba los movimientos para reemplazar al ex-Tomba. En ese momento, el Loncho desbordaría por derecha para meter un centro atrás que, con la ayuda del central visitante, le quedaría nuevamente a Caruso que definiría técnicamente excelente y pondría el segundo del Millo y de su cuenta personal.
Con el 2 a 1, River se volvió inteligente y cuidó el balón todo lo que pudo, en los pies de Lamela y Buonanotte y con un gran aporte de Pereyra, muy importante en el carril izquierdo.
Los de Sensini comenzaron a sentir cierta impotencia ante la muestra de control que demostraba River y Schiavi y Bieler terminar de ver el partido desde la entrada del vestuario.
Sobre el final y con nueve jugadores en campo, Newell´s estuvo tan cerca de empatar el partido como de irse tres goles abajo, pero Carrizo, Peratta y las imprecisiones a la hora de definir, encontraron el 2 a 1 en el marcador al momento del pitazo final del árbitro Pompei.
No fue un gran partido, no se jugó del todo bien, pero el equipo supo mantener la calma en los momentos difíciles. Cuando la visita atacó, el equipo estuvo siempre concentrado y comprometido con la marca. En el ataque, se supieron coordinar todos en sus funciones y el circuito de juego estuvo aceitado.
Creimos que sin Pavone el gol iba a estar ausente por la falta de un nueve de área, pero no tuvimos en consideración que el goleador de las prácticas iba a salvar la tarde.
River tiene arquero, una defensa sólida más allá de pequeños errores, un centro ordenado, carrileros con mucho ida y vuelta, creadores con grandes ideas y ahora, además, River tem Caruso.
Abrazo de gol
Desde el comienzo, los de Jota Jota controlaban la pelota a su antojo, pero carecían de profundidad para definir las buenas ideas que partían de los pies de Lamela y Lanzini.
Por el lado de la visita, estaban dispuestos a atacar de contragolpe pero la defensa riverplatense se encontraba muy sólida, sobre todo por la banda izquierda con una impecable actuación de Juan Manuel Díaz.
Justo cuando el partido había caído en un pozo, la defensa leprosa se hizo un nudo con la pelota y Pereyra se interpuso para evitar un rechazo con la fortuna de que el balón encontró a un Caruso bien ubicado y atento, que se metió en el área y definió con mucha clase por encima del cuerpo de Peratta para poner el 1-0 y sacarse esa mufa de casi 500 días sin convertir.
Pero otra vez River no pudo mantener la ventaja, como le había ocurrido en el Viaducto la semana pasada, y Ferrero se enrosco con una pelota que le jugó a las escondidas, Bieler la encontró y la depositó en los pies de Sperdutti, quien definió cruzado abajo, muy difícil para un Carrizo que estaba jugado hacia su primer palo.
El 1 a 1 le bajó el telón a un primer tiempo, que le dejó un sabor bastante agrio a un River merecedor de algo más de lo que se llevó.
En la segunda etapa, el equipo salió con el Enano entre los once. Newell´s, en cambio saldría con los mismos jugadores pero con una actitud completamente diferente, jugándole de a momentos de igual a igual al equipo Millonario.
Pero River ganó mucho con la entrada de Buonanotte, que le inyectó un poco de adrenalina a la delantera local, asociándose con las salidas de Caruso y los desparramos de Lamela.
Sin embargo, los del Negro López no le encontraban la vuelta a la cerrada defensa rojinegra y el DT hablaba con Bordagaray y le indicaba los movimientos para reemplazar al ex-Tomba. En ese momento, el Loncho desbordaría por derecha para meter un centro atrás que, con la ayuda del central visitante, le quedaría nuevamente a Caruso que definiría técnicamente excelente y pondría el segundo del Millo y de su cuenta personal.
Con el 2 a 1, River se volvió inteligente y cuidó el balón todo lo que pudo, en los pies de Lamela y Buonanotte y con un gran aporte de Pereyra, muy importante en el carril izquierdo.
Los de Sensini comenzaron a sentir cierta impotencia ante la muestra de control que demostraba River y Schiavi y Bieler terminar de ver el partido desde la entrada del vestuario.
Sobre el final y con nueve jugadores en campo, Newell´s estuvo tan cerca de empatar el partido como de irse tres goles abajo, pero Carrizo, Peratta y las imprecisiones a la hora de definir, encontraron el 2 a 1 en el marcador al momento del pitazo final del árbitro Pompei.
No fue un gran partido, no se jugó del todo bien, pero el equipo supo mantener la calma en los momentos difíciles. Cuando la visita atacó, el equipo estuvo siempre concentrado y comprometido con la marca. En el ataque, se supieron coordinar todos en sus funciones y el circuito de juego estuvo aceitado.
Creimos que sin Pavone el gol iba a estar ausente por la falta de un nueve de área, pero no tuvimos en consideración que el goleador de las prácticas iba a salvar la tarde.
River tiene arquero, una defensa sólida más allá de pequeños errores, un centro ordenado, carrileros con mucho ida y vuelta, creadores con grandes ideas y ahora, además, River tem Caruso.
Abrazo de gol
domingo, 20 de marzo de 2011
Todavía se puede
Ay River! Qué difícil que es hacer goles en el arco rival! Y encima ahora se nos lesionó el Espartano Pavone, que no se cansaba de recibir palos de los rivales y adoquines de espalda al arco durante 90 minutos.
El sábado a la noche, La Banda se podría haber llevado más que un punto del Viaducto, pero no supo cómo. Se puso en ventaja en el mejor momento del rival, con un gol calcado al que le había convertido a Boca en el debut del Negro López, con los mismos intérpretes. Pero solo tres minutos le duró la alegría, ya que una pifia en la puerta del área y una endeble defensa le permitió a Krupoviesa meter un centro bajo para que Óbolo marcara el empate definitivo.
Poco más iba a suceder en un partido en el cuál River iba a inclinar apenas la cancha hacia el arco de Campestrini, pero sin profundidad ni ideas.
Sobre el final, Juan Pablo se iba a lucir ante una muy buena definición del goleador de Arsenal, mandando el balón al córner.
Lamela iba a ser el único jugador desequilibrante, el mejor del partido, e iba a tener el gol del triunfo ya con tiempo cumplido. Pereyra ingresó al área con pelota dominada y definió mal, pero el rebote en un adversario complicaría a un arquero que lograría desviar el remate hacia dentro del área. Allí fue que el Coco, de frente al arco, quiso colocar el balón pero remató demasiado cerca de un defensor y el peligro se disipó, como el tiempo en un partido que vio su final con empate en uno en el marcador.
Jota Jota tiene la dificil misión de reemplazar a Pavone, lo cual en este River no es solo un cambio de nombre. Caruso demostró que no está para la Primera del Millo y menos para reemplazar al Tanque. Creo que finalmente llegó el momento de mover algunas piezas y salir del equilibrio desesperante en el que se sumerge este River.
En mi opinión la formación ideal para enfrentar en el Monumental a un Newell´s golpeado debería ser: Carrizo; Ferrero, Maidana, Ferrari y Juan Manuel Díaz en una línea de cuatro real; Almeyda y Acevedo de doble cinco; Pereyra por derecha, Lamela de enganche y arriba, Buonanotte y Bordagaray.
Hay que ir partido a partido como una final, pero prefiero jugar arriesgando antes que preocuparme más por el cero de mi arco que por cómo llegar al del rival. La salvación está cerca y la punta del torneo también. Vamos River, todavía se puede!
Abrazo de gol
El sábado a la noche, La Banda se podría haber llevado más que un punto del Viaducto, pero no supo cómo. Se puso en ventaja en el mejor momento del rival, con un gol calcado al que le había convertido a Boca en el debut del Negro López, con los mismos intérpretes. Pero solo tres minutos le duró la alegría, ya que una pifia en la puerta del área y una endeble defensa le permitió a Krupoviesa meter un centro bajo para que Óbolo marcara el empate definitivo.
Poco más iba a suceder en un partido en el cuál River iba a inclinar apenas la cancha hacia el arco de Campestrini, pero sin profundidad ni ideas.
Sobre el final, Juan Pablo se iba a lucir ante una muy buena definición del goleador de Arsenal, mandando el balón al córner.
Lamela iba a ser el único jugador desequilibrante, el mejor del partido, e iba a tener el gol del triunfo ya con tiempo cumplido. Pereyra ingresó al área con pelota dominada y definió mal, pero el rebote en un adversario complicaría a un arquero que lograría desviar el remate hacia dentro del área. Allí fue que el Coco, de frente al arco, quiso colocar el balón pero remató demasiado cerca de un defensor y el peligro se disipó, como el tiempo en un partido que vio su final con empate en uno en el marcador.
Jota Jota tiene la dificil misión de reemplazar a Pavone, lo cual en este River no es solo un cambio de nombre. Caruso demostró que no está para la Primera del Millo y menos para reemplazar al Tanque. Creo que finalmente llegó el momento de mover algunas piezas y salir del equilibrio desesperante en el que se sumerge este River.
En mi opinión la formación ideal para enfrentar en el Monumental a un Newell´s golpeado debería ser: Carrizo; Ferrero, Maidana, Ferrari y Juan Manuel Díaz en una línea de cuatro real; Almeyda y Acevedo de doble cinco; Pereyra por derecha, Lamela de enganche y arriba, Buonanotte y Bordagaray.
Hay que ir partido a partido como una final, pero prefiero jugar arriesgando antes que preocuparme más por el cero de mi arco que por cómo llegar al del rival. La salvación está cerca y la punta del torneo también. Vamos River, todavía se puede!
Abrazo de gol
martes, 15 de marzo de 2011
Un tropezón no es caída
Vamos River! A levantarse que no pasó nada. Se perdieron 3 puntos importantes ante un rival que no hizo mucho para llevarse un triunfo del Monumental, pero no deja de ser un adversario mas que difícil, en tiempos de un fútbol argentino que roza la mediocridad.
En el primer tiempo Vélez había llegado una sola vez al arco local y Chichizola había reaccionado muy bien ante el remate de Silva. Pero la fatalidad rondaba por el arco del pibe y en una jugada tan evitable como desafortunada, Chichi le sacó la vista a la pelota y su pie izquierdo se la dejó servida al uruguayó, que nunca perdona.
De este modo, River se fue al descanso con un gol abajo. Resultado injusto para una primera etapa carente de emociones, aunque con un River que podría haber llegado igualado a esa instancia.
Ya en el segundo tiempo La Banda golpeó primero y luego de un jugadón de Lanzini, al que Papa se lo llevó puesto dentro del área, llegaría la igualdad con un buen remate de penal del incansable y solitario Pavone.
De a poquito River se acercaba al área del equipo de Gareca, con el tremendo empuje que le ponía Pereyra por la banda derecha. Pero las jugadas se disipaban rápidamente ante la poblada defensa velezana y la pocas ideas para vencerla.
Pero la defensa de River iba a cometer otro error. Ricky Alvarez llegaría solo ante un Chichizola con gran reacción que taparía bien abajo, pero dejaría lugar a un nuevo remate del Mago Ramirez. Otra vez, el pibe lograría desviar el disparo, aunque ahora caería en los pies del goleador uruguayo, quien pondría el 2 a 1 definitivo para alegría de la gente de Liniers.
No fue un buen partido de River, que cometió errores que le costaron el partido, aunque no hay que perder de vista que sigue fallando arriba, tanto en la elaboración como en la concreción.
Los cambios no fueron de lo mas acertado y se perdió peso en ataque. Es hora de replantearse si jugar con dos enganches y un solo punta es lo mejor para este River, ya que cuando se enciende Lanzini se apaga Lamela y viceversa. Creo que vendría mejor alternar con dos puntas y un enganche, para darle más compañía a Pavone y tener a un rapidito y habilidoso fresco para la segunda parte.
De todos modos, hay que seguir por el mismo camino, ya que River, con pibes, no lo dejó ser a uno de los mejores del país en la actualidad.
Vamos River! A no bajar los brazos y a ganarle a Arsenal para demostrar que un tropezón no es caída.
Abrazo de gol
En el primer tiempo Vélez había llegado una sola vez al arco local y Chichizola había reaccionado muy bien ante el remate de Silva. Pero la fatalidad rondaba por el arco del pibe y en una jugada tan evitable como desafortunada, Chichi le sacó la vista a la pelota y su pie izquierdo se la dejó servida al uruguayó, que nunca perdona.
De este modo, River se fue al descanso con un gol abajo. Resultado injusto para una primera etapa carente de emociones, aunque con un River que podría haber llegado igualado a esa instancia.
Ya en el segundo tiempo La Banda golpeó primero y luego de un jugadón de Lanzini, al que Papa se lo llevó puesto dentro del área, llegaría la igualdad con un buen remate de penal del incansable y solitario Pavone.
De a poquito River se acercaba al área del equipo de Gareca, con el tremendo empuje que le ponía Pereyra por la banda derecha. Pero las jugadas se disipaban rápidamente ante la poblada defensa velezana y la pocas ideas para vencerla.
Pero la defensa de River iba a cometer otro error. Ricky Alvarez llegaría solo ante un Chichizola con gran reacción que taparía bien abajo, pero dejaría lugar a un nuevo remate del Mago Ramirez. Otra vez, el pibe lograría desviar el disparo, aunque ahora caería en los pies del goleador uruguayo, quien pondría el 2 a 1 definitivo para alegría de la gente de Liniers.
No fue un buen partido de River, que cometió errores que le costaron el partido, aunque no hay que perder de vista que sigue fallando arriba, tanto en la elaboración como en la concreción.
Los cambios no fueron de lo mas acertado y se perdió peso en ataque. Es hora de replantearse si jugar con dos enganches y un solo punta es lo mejor para este River, ya que cuando se enciende Lanzini se apaga Lamela y viceversa. Creo que vendría mejor alternar con dos puntas y un enganche, para darle más compañía a Pavone y tener a un rapidito y habilidoso fresco para la segunda parte.
De todos modos, hay que seguir por el mismo camino, ya que River, con pibes, no lo dejó ser a uno de los mejores del país en la actualidad.
Vamos River! A no bajar los brazos y a ganarle a Arsenal para demostrar que un tropezón no es caída.
Abrazo de gol
martes, 8 de marzo de 2011
Abanderado
El sol caía en el Monumental, y luego del partido de reserva en el que River mantuvo la punta con un triunfo por 3 a 2, los once de Jota Jota se alistaban para enfrentar al equipo de La Paternal.
Desde el comienzo parecía que La Banda iba a dominar el encuentro, ya que a los pocos minutos la presión de Almeyda casi genera un gol de rebote que encontró a un Navarro muy reactivo y el Bicho por diez minutos no pudo salir de su área.
Luego, el partido cayó en un pozo y se volvió un dolor de ojos. No pasaba nada. El medio campo daba lugar a una batalla llena de imprecisiones y malas decisiones de parte de los dos equipos.
Como para agregarle algo de dramatismo a un partido apático, Torren y Ferrari protagonizaron un combate raro, a la salida de un lateral, y se fueron a duchar al minuto 37 de la primera parte, y el Negro López decidió acompañarlos con su protesta.
El entretiempo los encontraría empatados, con un par de situaciones para cada lado, pero con cero emotividad.
Uno esperaba que en el segundo tiempo el equipo cambiara la cara, pero sin embargo el juego no aparecía de ninguno de los dos lados y los conductores del Millo se metían en un embudo entre los centrales de la visita.
Pavone, aislado como siempre, se peleaba contra toda la defensa, pero nunca se llegó a generarse el espacio para rematar.
Cerca del final, el Tanque tendría una clara frente al arco pero lo cruzaría justo el último hombre del Bicho y Bordagaray le rompería las manos a Navarro, de buena actuación en el arco, pero repudiable actitud con las demoras en reanudar el juego.
Se empató 0 a 0 y no está mal por lo mostrado en cancha. Se alcanzó al Rojo en los promedios luego de su estrepitosa derrota ante Arsenal en el Viaducto y se mantuvo la ventaja con los de abajo.
La Academia y Estudiantes miran a todos desde arriba y River, a un solo punto, deberá esforzarse en la próxima fecha contra Vélez, de nuevo en el Monumental, si es que quiere mejorar su promedio y llegar a ser el abanderado del Clausura.
Abrazo de gol
Desde el comienzo parecía que La Banda iba a dominar el encuentro, ya que a los pocos minutos la presión de Almeyda casi genera un gol de rebote que encontró a un Navarro muy reactivo y el Bicho por diez minutos no pudo salir de su área.
Luego, el partido cayó en un pozo y se volvió un dolor de ojos. No pasaba nada. El medio campo daba lugar a una batalla llena de imprecisiones y malas decisiones de parte de los dos equipos.
Como para agregarle algo de dramatismo a un partido apático, Torren y Ferrari protagonizaron un combate raro, a la salida de un lateral, y se fueron a duchar al minuto 37 de la primera parte, y el Negro López decidió acompañarlos con su protesta.
El entretiempo los encontraría empatados, con un par de situaciones para cada lado, pero con cero emotividad.
Uno esperaba que en el segundo tiempo el equipo cambiara la cara, pero sin embargo el juego no aparecía de ninguno de los dos lados y los conductores del Millo se metían en un embudo entre los centrales de la visita.
Pavone, aislado como siempre, se peleaba contra toda la defensa, pero nunca se llegó a generarse el espacio para rematar.
Cerca del final, el Tanque tendría una clara frente al arco pero lo cruzaría justo el último hombre del Bicho y Bordagaray le rompería las manos a Navarro, de buena actuación en el arco, pero repudiable actitud con las demoras en reanudar el juego.
Se empató 0 a 0 y no está mal por lo mostrado en cancha. Se alcanzó al Rojo en los promedios luego de su estrepitosa derrota ante Arsenal en el Viaducto y se mantuvo la ventaja con los de abajo.
La Academia y Estudiantes miran a todos desde arriba y River, a un solo punto, deberá esforzarse en la próxima fecha contra Vélez, de nuevo en el Monumental, si es que quiere mejorar su promedio y llegar a ser el abanderado del Clausura.
Abrazo de gol
martes, 1 de marzo de 2011
Paso a paso
Lucha de domingo por la noche en el Libertadores de América. El Rojo quería hacerse fuerte de local y sacarle unos puntos de ventaja a un River que venía de remontada y que quería seguir demostrando la solidez que encontró con el Negro López.
Al comienzo, el ida y vuelta era constante pero sin mucha profundidad. El primero en avisar a los pocos minutos iba a ser el local por medio de un remate de Fredes que salió lejos del arco.
Enseguida, River tomaría las riendas del partido de la mano del pibe Lamela, que con un par de toques y quiebres de cintura dejaba desairados a los defensores diablos.
En quince minutos, Pavone iba a tener dos chances de gol que Hilario desactivaría con mucha reacción. Cerca de los treinta, Ferrari iba a empujar la pelota a la red luego de una gran jugada entre Erik y J.M. Díaz pero Laverni, a instancias de su juez de línea, invalidaría erróneamente el tanto obtenido.
Luego de esto River siguió buscando ante un Independiente que parecía atacar solo de contragolpe, y sin mucha intensidad.
Sobre el final de la primera etapa, los locales iban a tener una chance, pero una pifia en el borde del área, mandaría a los jugadores a descansar empatados.
En la segunda etapa los locales siguieron siendo muy flojos en la generación de juego, debido a la fatiga de Patricio Rodríguez y a la gran labor de la defensa y el medio riverplatense.
River, por su parte, tendría varias chances para abrir el marcador pero la figura de los de Avellaneda, Hilario Navarro, le iba a negar la posibilidad nuevamente a Pavone en varias oportunidades.
Ya cuando el partido se moría y los equipos sumaban de a uno, el incansable Tanque Mariano Pavone, iba a guapearla en la salida de un lateral para que la débil defensa de Independiente perdiera ante él. Recuperó el balón, quiso pasarla por debajo del arquero, quien logró taparla pero el rebote favorecería a Mariano, para que terminara de definir con el arco solo y pudiera sacarse la mufa de no marcar.
River es puntero, pero hay que ir despacio. Quedamos a un punto del Rojo en los promedios y no perdimos terreno con los de abajo. El equipo del Negro López está afianzado en defensa, tiene un arquero que transmite seguridad, dos medios centrales con pura garra y corazón, dos laterales adelantados responsables con la marca, dos enganches con muchísimo futuro, ideas y fútbol; y un guerrero, un verdadero espartano (como dijo el Pelado Almeyda) que fue el autor del gol del triunfo y que pone una garra Monumental en todos lados.
River, paso a paso, está volviendo a ser. Paso a paso encontró su funcionamiento de acuerdo a los nombres, al igual que el esquema. Paso a paso los resultados se van dando. Nos nos apuremos y sigamos yendo paso a paso.
Abrazo de gol
Al comienzo, el ida y vuelta era constante pero sin mucha profundidad. El primero en avisar a los pocos minutos iba a ser el local por medio de un remate de Fredes que salió lejos del arco.
Enseguida, River tomaría las riendas del partido de la mano del pibe Lamela, que con un par de toques y quiebres de cintura dejaba desairados a los defensores diablos.
En quince minutos, Pavone iba a tener dos chances de gol que Hilario desactivaría con mucha reacción. Cerca de los treinta, Ferrari iba a empujar la pelota a la red luego de una gran jugada entre Erik y J.M. Díaz pero Laverni, a instancias de su juez de línea, invalidaría erróneamente el tanto obtenido.
Luego de esto River siguió buscando ante un Independiente que parecía atacar solo de contragolpe, y sin mucha intensidad.
Sobre el final de la primera etapa, los locales iban a tener una chance, pero una pifia en el borde del área, mandaría a los jugadores a descansar empatados.
En la segunda etapa los locales siguieron siendo muy flojos en la generación de juego, debido a la fatiga de Patricio Rodríguez y a la gran labor de la defensa y el medio riverplatense.
River, por su parte, tendría varias chances para abrir el marcador pero la figura de los de Avellaneda, Hilario Navarro, le iba a negar la posibilidad nuevamente a Pavone en varias oportunidades.
Ya cuando el partido se moría y los equipos sumaban de a uno, el incansable Tanque Mariano Pavone, iba a guapearla en la salida de un lateral para que la débil defensa de Independiente perdiera ante él. Recuperó el balón, quiso pasarla por debajo del arquero, quien logró taparla pero el rebote favorecería a Mariano, para que terminara de definir con el arco solo y pudiera sacarse la mufa de no marcar.
River es puntero, pero hay que ir despacio. Quedamos a un punto del Rojo en los promedios y no perdimos terreno con los de abajo. El equipo del Negro López está afianzado en defensa, tiene un arquero que transmite seguridad, dos medios centrales con pura garra y corazón, dos laterales adelantados responsables con la marca, dos enganches con muchísimo futuro, ideas y fútbol; y un guerrero, un verdadero espartano (como dijo el Pelado Almeyda) que fue el autor del gol del triunfo y que pone una garra Monumental en todos lados.
River, paso a paso, está volviendo a ser. Paso a paso encontró su funcionamiento de acuerdo a los nombres, al igual que el esquema. Paso a paso los resultados se van dando. Nos nos apuremos y sigamos yendo paso a paso.
Abrazo de gol
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