Era sábado por la tarde y River visitaba Tucumán con la obligación de ganar para no dar ventajas en la pelea por el ascenso.
El equipo de Almeyda arrancó dormido y compartió en demasía el balón con el rival, que iba a abrir la cuenta antes de la primer decena de minutos gracias al centro de Barrado (lesionado) y al cabezazo solitario de Fondacaro, a quien Diaz muy irresponsablemente soltó en la marca.
Luego, La Banda comenzó a manejar el partido, pero le costaba abrir a un equipo que se metió todo atrás para jugar de contra, sobre todo a raíz de la falta de profundidad e ideas con las que se acercaba al arco de Rossi.
Pero Cavenaghi comprendió su alternativo rol de asistidor y, cuando el minuto 30 se mostraba en el reloj, le marcó el camino al Maestrico, que se adentró en el área para recibir el pase punzante del Torito y definir con categoría con un caño al arquero.
Minutos más tarde, cuando el equipo de Almeyda ya atormentaba a la defensa de Atlético, Sánchez anticipó dentro del área y lo derribaron. El penal fue transformado en gol por quien sería nuevamente el héroe de la noche, Trezeguet.
En la segunda etapa, con más espacios, el Millo salió con todo a buscar ampliar la diferencia. Pero no fue sino hasta promediar la segunda etapa que el ingresado Dominguez se filtró entre dos rivales con excelente amago y le dio a David una pelota limpia dentro del área, para que defina con toda su jerarquía por encima del arquero y se vaya a abrazar con su asistidor, alejando cualquier tipo de rumor.
Pero a minutos del final, Barone iba a volver a aprovechar la endebleza defensiva aérea Riverplatense para estampar de cabeza el 3 a 2 y mandarnos a unos cuantos a terapia intermedia. Quedaba un ratito, muy poco, pero otra vez se ganaba con lo justo y se terminaba sufriendo en un partido que se había dominado en su totalidad.
Y fue entonces, que Sanchez decidió un tremendo derechazo que, con la ayuda de un desconcepto del arquero, puso el 4 a 2 determinante hasta el final del partido.
River cerró una actuación aceptable con bajos rendimientos de Diaz y Aguirre y la eterna deuda de ganar de arriba en defensa. A trabajar en esto y a encontrar la forma de que el Chori rinda 90 minutos del modo que lo hace cuando entra en la segunda etapa. River lo necesita.
La vuelta de Ponzio casi que obliga al doble cinco, pero jugando de local versus Brown de Madrin, el Pelado debería arriesgar una linea de tres en el fondo y jugar con el Chori como wing.
En la recta final de esta eterna carrera, River sigue debiendo el juego vistoso que lo caracteriza históricamente, pero no es momento de pedir estas cosas.
Ahora, debemos conformarnos con saber que el Millo tiene confianza y convicción y con esto, el Ascenso está cada vez mas cerca.
Abrazo Millo
"nos mando a unos cuantos a terapia intermedia" .... jajajaja y si. Hay que sufrir con este River, y así será hasta la definición del ascenso.
ResponderEliminarVamos River, las semanas pasan y cada vez falta menos para volver a estar donde siempre debimos.
Abrazo pablito! excelente editorial
Pabli, muy bueno!!! Nunca pensé festejar el triunfo de b.u., ni de rogar que sessa se atajará todo. Esperemos sacar provecho de estos resultados y no sufrir hasta al cierre del torneo y por supuesto que éste junio sea la antípoda del anterior. Un beso GRAN DT
ResponderEliminarHola! Gracias por el comentario. Pero no me firmaste y no se quien sos. Abrazo Millo
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